Una vez expuesta públicamente las diferencias de pensamiento y de los amores y desamores entre dirigentes, invitados, arrimados, infiltrados, uta wawas, etc., que tiene el MAS, debemos aceptar que las diferencias son parte de la vida misma, pero de la vida interna de las organizaciones políticas. Son clásicas las discusiones entre Lenin y Trotski, por ejemplo, aunque menos conocidas también entre Fidel y el Che.

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