Etiqueta: Central Obrera Boliviana (COB)

  • El instrumento sigue siendo el camino: reconstruir el movimiento popular más allá del partido

    El instrumento sigue siendo el camino: reconstruir el movimiento popular más allá del partido

    La crisis del movimiento popular no radica en la ausencia de dirigentes ni en la debilidad de las organizaciones sociales. El verdadero problema es la pérdida de un horizonte estratégico capaz de articular la enorme diversidad del campo popular en un proyecto común de transformación. La discusión no es quién ocupa una dirigencia sindical o quién administra un partido político; la discusión es cómo volver a construir poder popular desde las raíces comunitarias del pueblo boliviano.

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  • La COB y su posible futuro

    La COB y su posible futuro

    Nacida en los turbulentos días de la rebelión popular de 1952 la Central Obrera Boliviana, fue denominada como un “soviet boliviano” por su carácter deliberativo y su co-gobierno de facto. El corazón que dio vida a la COB fue el sindicalismo minero nucleado en la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) las masacres y el debate ideológico en su seno le dieron su carácter combativo y su claridad en su rol revolucionario. Negar el rol histórico de lucha del proletariado minero sería un error fatal, como lo sería el negar que la COB ha sido (pese a sus dirigencias) el ajayu de un pueblo que en eterna lucha sigue caminando para construir un Estado de verdad con todos y todas y para todos y todas.

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  • ¿Y ahora, a donde apunta la movilización?

    ¿Y ahora, a donde apunta la movilización?

    ¿Quién entiende ahora a los movilizados? Hasta hace un par de días, la dirigencia de la COB sostenía la postura de obedecer a sus bases: continuar los bloqueos y mantener el pedido de renuncia de Paz. Pero el movimiento popular no es estático; es inteligente, táctico y sabe leer los tiempos. La COB ha dado un giro estratégico: ya no se trata de pedir una cabeza, sino de obligar al gobierno a decidir entre dos caminos.

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  • Seis meses bastan

    Seis meses bastan

    Hay gobiernos que mienten ocasionalmente. Y hay gobiernos que han convertido la mentira en el único método que saben aplicar. El de Rodrigo Paz pertenece a la segunda categoría, y seis meses son tiempo suficiente para saberlo.

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  • De actores legítimos y truchos

    De actores legítimos y truchos

    La historia es quien define a sus actores. Unos vienen reconocidos por su acumulado de luchas. Otros quedarán en la memoria de los pueblos como lo que fueron: políticos fracasados del siglo XX. Gonzalo Sánchez de Lozada, Jorge «Tuto» Quiroga, Samuel Doria Medina, Carlos Mesa y otros siguen su lógica de asalto al poder para continuar con su modelo neoliberal.

    La historia del movimiento popular está llena de episodios de lucha heroica por la vigencia de los derechos. Tuvo en la huelga de hambre —con Domitila Chúngara y Luis Espinal— un instrumento épico que, hace más de 40 años, permitió arrancar a la dictadura el retorno de la democracia.

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  • A cien días de gobierno: alerta popular ante el avance del modelo extractivista y la concentración del poder (*)

    A cien días de gobierno: alerta popular ante el avance del modelo extractivista y la concentración del poder (*)

    A cien días de gestión gubernamental, el panorama político y social en Bolivia se presenta como un escenario de profundas tensiones. El análisis del contexto actual, marcado por la postergación del decreto 5503 y la posterior aprobación del 5516, revela una estrategia oficial que, aunque cautelosa, avanza progresivamente hacia la consolidación de un modelo económico de corte neoliberal, al servicio de intereses transnacionales y en detrimento de los derechos y riquezas del pueblo boliviano.

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  • EL PUEBLO MOVILIZADO DERROTA AL FASCISMO

    EL PUEBLO MOVILIZADO DERROTA AL FASCISMO

    El imperialismo yanqui devela en cada acción que realiza, su verdadera esencia: atrás quedan las palabras huecas de democracia y libertad, para dar paso a la acción violenta para imponer sus designios. La invasión militar a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, forman parte de la piratería colonial que se creía desterrada desde el siglo pasado. En el plano comercial, el imperialismo deja de lado su cháchara sobre la mano invisible del mercado para convertirse en el más enconado proteccionista para impedir el ascenso de China. En lo político, se guarda en el bolsillo trasero todo acuerdo internacional que proclama la no intervención en asuntos internos de otros Estados para afirmar que gobernará Venezuela por su cuenta, hasta que estén dadas las condiciones para una transición a un gobierno que no sólo le sea fiel, sino útil. En lo militar, no tiene escrúpulo alguno de invadir un país soberano, dando una bofetada a la ONU y burlándose de todo principio de convivencia pacífica. Pero la respuesta del mundo multipolar que despierta tampoco deja dudas sobre el desenlace de estos actos piratas: las grandes potencias nucleares han advertido que no tolerarán otra intervención de ese tipo y los países del acuerdo BRICS han consensuado políticas para no depender más de la hegemonía yanqui en declive. Lo que aparentó ser una victoria militar sobre un pueblo digno y rebelde es, en realidad, el principio del fin de la hegemonía norteamericana; todos sus actos son típicos pataleos del ahogado y su margen de maniobra se reduce cada día que pasa.

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  • Ch’enko

    Ch’enko

    Vivimos momentos de la vida inexplicables, nadie sabe a dónde vamos, el develamiento de esta crisis se da en momentos de una renovación del poder ejecutivo y legislativo.

    La realización de las elecciones está presidida por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que ha doblado la cabeza ante la injerencia de otros poderes en su labor: acortamiento de mandato de una vocal de ese cuerpo colectivo y disposiciones electorales dictadas por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que parcializó las elecciones judiciales y reconoció a la directiva de un partido, sin comprobar la probidad de sus miembros.

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