Etiqueta: Coyuntura política

  • Análisis de Coyuntura: La Agonía del Régimen y la Crisis del Estado Boliviano

    Análisis de Coyuntura: La Agonía del Régimen y la Crisis del Estado Boliviano

    El gobierno de Rodrigo Paz Pereira enfrenta una crisis de legitimidad terminal, producto de una gestión que ha traicionado sus promesas electorales para implementar un modelo neoliberal agresivo. Al priorizar los intereses de la oligarquía agroindustrial y bancaria mediante la eliminación de subvenciones, la liberalización de precios y una entrega vergonzosa de recursos estratégicos a intereses imperiales, el régimen ha sumido a la población en una espiral de inflación y precariedad. Esta deriva, agravada por la soberbia gubernamental, la represión sistemática y la judicialización de la protesta, ha detonado una rebelión democrática del campo popular, que no solo exige la renuncia del mandatario —calificado de mitómano e impostor—, sino que rechaza un modelo de gestión visto como un retroceso histórico hacia el autoritarismo y la subordinación colonial.

    El Desenlace Inminente: Escenarios de Resolución

    Nos encontramos en un momento decisivo de la crisis, donde la resolución parece cuestión de horas o días. Se vislumbran dos caminos principales:

    1. La Salida Autocrática (Estado de Excepción): Representa el escenario más peligroso. La declaratoria de un Estado de Excepción, podría derivar en un conflicto fratricida de impredecibles consecuencias si las Fuerzas Armadas son forzadas a cumplir órdenes represivas que el pueblo ha dejado de reconocer como legítimas.
    2. La Salida Constitucional (Renuncia y Transición): La dimisión de Paz Pereira desactivaría la escalada violenta inmediata. Sin embargo, no garantiza una solución de fondo. La exigencia popular de nuevas elecciones en noventa días abre un campo de negociación complejo: la sucesión no puede limitarse a la figura del Vicepresidente —cuestionado por su incapacidad—, sino que debería recaer en una figura de consenso (como la presidencia del Senado) con el mandato único de organizar el retorno a las urnas.

    La Raíz del Problema: Más allá de la Coyuntura

    Más allá de las soluciones jurídicas o electorales, debemos reconocer que la crisis es estructural. Bolivia arrastra desde su fundación en 1825 un mal congénito: un Estado diseñado por y para familias privilegiadas, que utiliza el racismo y el regionalismo como herramientas de control para culpar al «pueblo» por la inviabilidad del sistema.

    Ningún parche jurídico ni reforma penal resolverá la contradicción histórica de un país dependiente con modos de producción precapitalistas. La alternancia en el poder, tras la renuncia del actual presidente, solo permitirá establecer un nuevo equilibrio de fuerzas; la verdadera transformación exige comprender que el Estado boliviano, tal como ha sido concebido por las élites, se encuentra en un proceso de acentuación de su crisis que no terminará con un cambio de mando.

    Invitación al Debate: ¿Qué camino tomamos?

    Compañeros y compañeras, el análisis anterior nos demuestra que el desenlace de esta crisis no vendrá de la «buena voluntad» de quienes usurpan el poder, sino de nuestra capacidad de organización. Ante este panorama, planteamos las siguientes interrogantes para movilizar nuestra acción política:

    ✓ ¿Estamos preparados para transitar en la resistencia y plegarnos de pleno a los bloqueos y a la construcción de un programa de gobierno que trascienda la mera sustitución de nombres y aborde las causas estructurales del Estado? ✓ ¿Cómo podemos, desde los sectores populares, evitar que la polarización electoral en un plazo de noventa días sea utilizada por las fuerzas reaccionarias para fragmentar nuestra unidad? ✓ ¿Qué mecanismos de control social debemos implementar para garantizar que una eventual transición sea realmente democrática y no una maniobra más de las mismas élites de siempre?

    Plantear como puntos irrenunciables, la siguiente relación propuesta por compañeros del MCB que se encuentran en los puntos de bloqueo.

    1. Defensa de los recursos naturales y la soberanía territorial: Exigimos la defensa irrestricta de nuestros recursos y su industrialización soberana, el freno inmediato a la minería ilegal y la anulación y auditoria total de los contratos mineros que destruyen nuestra tierra, por existir incumplimiento ambiental, evasión fiscal o violación de derechos territoriales, disponiendo la reversión de dichas áreas al dominio estatal para su gestión responsable y soberana.
    2. Combate a la fuga de capitales: Exigimos la repatriación de los fondos ocultos en paraísos fiscales; en caso de negativa, se debe proceder a la nacionalización inmediata de sus industrias a favor del Estado boliviano.
    3. Restitución del patrimonio nacional: Todo dinero y bien malversado por la corrupción de gobiernos anteriores y el actual, debe ser restituido y recuperado de manera obligatoria a través de los mecanismos del Estado, el gobierno debe otorgar garantía de cumplimiento.
    4. Reversión de tierras, dotadas y asignadas en el gobierno de Jeanine Añez, el anterior y el actual, porque son mal habidas: Exigimos la reversión inmediata a favor del Estado, de todas las tierras distribuidas de forma irregular durante la gestión de Jeanine Áñez y consiguientes gobiernos.
    5. Respeto absoluto y total a la Carta Magna, Ley Suprema, la C.P.E.: La Constitución Política del Estado es sagrada; no se permite la modificación de ni una sola coma ni un solo punto de nuestra Carta Magna.

    La historia no espera a los indecisos. Invitamos a todos los sectores sociales, sindicatos y organizaciones a discutir estos escenarios y definir una posición unitaria.

    ¡El debate es la antesala de nuestra victoria!

  • Movilizaciones populares y el ocaso del liderazgo político en Bolivia

    Movilizaciones populares y el ocaso del liderazgo político en Bolivia

    En una reciente entrevista con el analista político Antonio Abal Oña, difundida por ADICH Radio, se ofrece un diagnóstico lúcido y preocupante sobre la coyuntura boliviana. En un escenario marcado por dos cabildos paralelos —el convocado por la CSUTCB a instancias del senador Nilton Condori y el de la Central Obrera Boliviana para el 1 de mayo—, el país asiste a una ebullición social que evidencia el agotamiento del modelo de gobierno actual y la crisis profunda de representación política.

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  • A cien días de gobierno: alerta popular ante el avance del modelo extractivista y la concentración del poder (*)

    A cien días de gobierno: alerta popular ante el avance del modelo extractivista y la concentración del poder (*)

    A cien días de gestión gubernamental, el panorama político y social en Bolivia se presenta como un escenario de profundas tensiones. El análisis del contexto actual, marcado por la postergación del decreto 5503 y la posterior aprobación del 5516, revela una estrategia oficial que, aunque cautelosa, avanza progresivamente hacia la consolidación de un modelo económico de corte neoliberal, al servicio de intereses transnacionales y en detrimento de los derechos y riquezas del pueblo boliviano.

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  • Dimensión de la coyuntura

    Dimensión de la coyuntura

    El resultado electoral de la primera y segunda vuelta modificó la composición política, social y cultural de la élite gubernamental. El Estado tendrá otra fragancia política. Sin entrar a explicarnos las causas de esta modificación en los actores del poder, es importante ver que hay un nuevo escenario constituido con legitimidad, porque el soberano es la fuente originaria del poder; ahí radica su valor.

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  • ¡UNIDAD O DERROTA! LA IZQUIERDA BOLIVIANA DEBE REACCIONAR ANTES DE QUE EL FASCISMO REGRESE

    ¡UNIDAD O DERROTA! LA IZQUIERDA BOLIVIANA DEBE REACCIONAR ANTES DE QUE EL FASCISMO REGRESE

    PRONUNCIAMIENTO

    La Internacional Antifascista, capítulo Bolivia, llama con urgencia al reencuentro de las fuerzas del proceso de cambio para frenar la escalada de violencia y evitar que el caos allane el camino al retorno del neoliberalismo.

    La sangre comenzó a correr. Cuatro compatriotas han perdido la vida en medio de una pugna fratricida que desgarra a la izquierda boliviana desde sus entrañas.

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  • Bolivia. «Los objetivos revolucionarios se olvidaron»

    Bolivia. «Los objetivos revolucionarios se olvidaron»

    Entrevista con el analista político Antonio Abal

    De un tiempo a esta parte se ha tornado cada vez más confuso comprender lo que ocurre internamente en Bolivia. De ser un ejemplo para una franja del progresismo radical latinoamericano, hoy su curso político, social y económico resulta opaco. Pero el silencio andino se rompe con argumentos y sentido.

    Antonio Abal es un periodista y analista boliviano, habitualmente requerido por diversos medios de comunicación locales e internacionales. A él se acudió para conocer cuáles son las claves para entender los acontecimientos en su país.

    – ¿Qué pasa políticamente en Bolivia?

    “Para responder a esta pregunta es necesario tomar en cuenta la ‘forma primordial’ de la estructura social boliviana. Esta ‘forma primordial’ tiene que ver con la formación del Estado colonial y su modo de dominio que se mantiene hasta nuestros días. La característica del Estado colonial tiene que ver con una estructura jerarquizada, racista, patriarcal y profundamente religiosa, y con oligarquías regionales. Sobre esa sistema se fundó el Estado-nación Bolivia, fundación realizada por los hijos de los que manejaban los nichos de poder colonial. Entonces, a lo largo de nuestra historia, estas elites herederas de la colonia se turnaron en el ejercicio del poder político, con estallidos o pulsiones de la fuerza popular e indígena como en las incontables rebeliones indígenas, las huelgas mineras, que lograron cambios fundamentales en el año 1952, aunque manteniendo los rasgos generales del Estado colonial. Ya en el siglo XXI emerge una fuerza popular en la ‘guerra del agua’, derrotando las políticas neoliberales privatizadoras y el año 2003, con la ‘guerra del gas’, se puso fin a los gobiernos neoliberales. En ese escenario el MAS-IPSP, que vino de una larga gestación en el seno del movimiento de pueblos originarios, ganó las elecciones del año 2005 con un presidente indígena.

    Los sectores tradicionales, desplazados del poder político, maquinaron una serie de eventos para terminar con el gobierno de Evo Morales, cosa que lograron el año 2019, luego de una larga tarea de infiltración al MAS y al desgaste personal de Evo Morales a través de sus medios de comunicación.

    Una vez recuperada la democracia, en 2020, la derecha continuó con la estrategia de anular la fuerza política de los pueblos originarios y sectores populares, mediante el accionar de ‘topos’ que ya que tenía instalados en lugares claves del gobierno y que se ocuparon de las tareas de dividir, primero a la organización política y después al movimiento de pueblos originarios.

    La forma que adquiere esta lucha por aniquilar la potencia política de los pueblos originarios, aparece y se posiciona como una pelea de liderazgos, justamente para debilitar la imagen política de Evo Morales. Resultado de toda esta estrategia, hoy existe ‘oficialmente’ un MAS que no responde ya al mando de Evo Morales, legalmente. Evo Morales no tiene partido.”

    – ¿Qué ocurre en el ámbito socio económico?

    “El gobierno golpista de Áñez destrozó la economía, permitiendo un saqueo por parte de quienes fueron miembros de su gabinete y haciendo quebrar empresas públicas. A ello es preciso añadir el período del COVID, entonces el nuevo gobierno democrático realizó esfuerzos para estabilizar la economía, intento que no tuvo éxito. Perdimos el mercado del gas en la Argentina y con esto ingresos de divisas necesarias para las políticas de subvenciones, especialmente de los carburantes. La escasez de carburantes ocasionó el alza de los precios de los productos básicos y no existe ninguna medida que pueda controlar la especulación de bienes como el arroz, la harina, verduras y menos de los importados.

    Actualmente las manifestaciones callejeras tienen que ver con esa demanda, que no ha podido ser canalizada y llevada al plano político debido a la debilidad de organizaciones como la Central Obrera Boliviana (COB), que antes era la articuladora de las demandas populares. Hoy la COB ha desaparecido del escenario político.”

    – ¿Qué fuerzas están en pugna?

    “Producto de un paulatino debilitamiento de las fuerzas populares, que fueron cooptadas por actividades gubernamentales y una estrategia estrictamente electoral, hoy tenemos un movimiento popular despolitizado y desideologizado, que se limita a aferrarse a la figura personal de líderes políticos. Los programas y objetivos revolucionarios han quedado olvidados.

    Por otra parte la derecha, que nunca descansa, se encuentra en una actividad muy concentrada en restablecer el ‘antiguo régimen’; es decir, la política tradicional boliviana ligada a las élites económicas, con una variedad de partidos que representan los intereses concretos de las diferentes oligarquías regionales de Bolivia.

    La ‘izquierda’ marxista ha desaparecido del escenario político y los actuales grupos políticos de izquierda tienen presencia subsumida en el MAS ‘oficialista’, así como en el llamado “Evismo”. En ambos casos no logran influir de manera decisiva en las estrategias y acción política.”

    – ¿Qué papel juegan los movimientos sociales, indígenas y populares?

    “La división en todas las estructuras orgánicas ha disminuido la potencia revolucionaria de los movimientos de pueblos originarios y sectores populares, ya que se han incorporado a la práctica tradicional política, acentuando el interés particular y familiar, consolidando de esta manera el burocratismo clientelar como forma de actividad política.

    – El imperialismo estadounidense,¿qué rol tiene en la coyuntura?

    “Sin lugar a ninguna duda, en este escenario de divisiones y desplazamientos se encuentra la mano de EEUU. Lo que ocurre en Bolivia y en gran parte del continente no es nada más que la guerra geopolítica de EEUU que hoy ya no nos invade con marines, sino que se apodera de nuestros cerebros, y frente a este tipo de agresión estamos realmente desarmados, ya que la desideologización de la sociedad boliviana, implementada durante 20 años por el neoliberalismo, no ha tenido una contraofensiva durante el gobierno de Evo Morales. El ‘cambio cultural’ es el instrumento perverso de agresión que se está imponiendo en nuestro continente.”

    – ¿Cuál es la perspectiva de las fuerzas anticapitalistas y guevarianas en medio de la crisis?

    “Los núcleos de resistencia y de autocrítica de la izquierda son muy pequeños. El mismo Movimiento Guevarista ha sido fraccionado. Los militantes de izquierda que se encuentran al interior del MAS, tanto en el gobierno como en la oposición (Evistas) reducen su rol y perspectivas exclusivamente al ámbito electoral. Hasta la fecha no existe una propuesta de horizonte; un rumbo verazmente revolucionario que debe guiar a los movimientos sociales para terminar con el Estado colonial.”

    Fuente: Facebook

  • ¡No rotundo al golpe de Estado! ¡No al alza de pasajes!

    ¡No rotundo al golpe de Estado! ¡No al alza de pasajes!

    Los lamentables acontecimientos propiciados por el imperialismo yanqui derivan hoy en enfrentamientos entre hermanos y hermanas, entre compañeros y compañeras leales a un Proceso de Cambio que no tiene dueños ni patrones. Recordemos siempre que éste ha sido, es y será impulsado por las organizaciones sociales y el pueblo trabajador organizado; cuya división genera una situación de que la derecha
    reaccionaria y sus agentes funcionales buscan sacar provecho a costa del bolsillo popular.

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  • Negativa al referéndum y resultados del censo 2024

    Ante el rechazo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) a las 3 preguntas del referéndum propuesto por el presidente Arce Catacora, observamos la posibilidad de la medida cómo un nuevo intento del TCP para intentar “balancear” el panorama de continua pugna entre las facciones del MAS con excusas procedimentales (envío a la “autoridad” no adecuada). Pretender balancear una pugna ya decididamente no neutralizable, por la situación política de deterioro permanente de estos últimos tiempos de coyuntura nacional.

    Manifestamos nuestra crítica severa, ante una enconada lucha politiquera sin sustento ideológico y de características pequeño burguesas en desmedro de los principios inicialmente propuestos por el Proceso de Cambio. Es evidente que en su inicio el Proceso se nutrió de un conjunto de elementos no sólo “progresistas” pero también de figuras y tendencias transformadoras del país acumuladas por la lucha popular anti imperialista, anti neoliberal de los tiempos de confrontación a la imposición dictatorial bajo la sombra de la doctrina de “seguridad nacional” llevada a cabo por las siempre predispuestas castas militares serviles y formadas en tal designio. En sus primeros 2 a 3 años, el Proceso de Cambio se caracterizó por la inclusión de diversas corrientes de “izquierda”, unas más que otras reclamándose voz de los sectores populares. Se intentó articular una suerte de modificación del gobierno y estado neoliberal con la finalidad de una transformación social del país. Sin embargo, los esfuerzos se fueron apagando en los hechos con el detenimiento y exclusión de ciertos componentes propuestos para la nueva Constitución en 2006. A pesar de modificar la construcción misma del país desde la históricamente reclamada plurinacionalidad, no fue posible avanzar en puntos referentes a la mismísima marcha a una sociedad más justa. Obviamente todos estos elementos rechazados a ultranza por los sectores conservadores y oligárquicos.

    El resultado de este deterioro ha sido nuevamente un modelo de democracia cuya pretensión de “revolución democrática cultural” se ve limitada por la realidad de los poderes judicial, legislativo y ejecutivo con serias contradicciones al pretendido cambio. De los primeros, judicial y legislativo no podemos esperar avances pues la colonialidad de los doctorcitos de la ley y su consabida prestancia al poder ejecutivo de turno raya en la esencia de lo obsoleto de su condición. Por su lado los legisladores demostraron su inoperatividad ante mínimas tareas a desempeñar, cómo ser la implementación efectiva de un proceso electoral judicial, con múltiples juegos de alianzas dónde los “ríos de sangre” del pasado parecen haberse desvanecido. Sobre el ejecutivo abundaremos evidenciando su continuidad en el sentido de estructuras gubernamentales de un estado neoliberal en las cuales sólo se pretendió modificar o cambiar las cabezas, es decir, los puestos de mando de ministerios y otras instituciones gubernamentales. Peor aún, se comprendió el ascenso del poder popular cómo la simple migración de líderes del movimiento sindical y social a puestos burocráticos de importancia. Esto sin modificación alguna del modus operandi de la maquinaria burocrática. Situación a su vez condicionadora del surgimiento de nuevos grupos obteniendo fortunas de su prebenda aunada a los beneficios continuos a la ya existente oligarquía agrícola, minera y banquera. Lamentamos la inexistencia de un proyecto de país que refleje la pretensión transformadora social urgente. Se trata de un elemento de perpetua ausencia hasta nuestros días.

    Por otra parte, los resultados del Censo 2024 merecen análisis y no sorpresa. Enfatizamos este hecho al estar conscientes de la posición siempre negativa y desfavorable de las logias cruceñistas con pretensión siempre amendrentadora y separatista. Por una parte, exigen sus pretendidos aumentos de población con fines únicamente electoralistas y asignación de recursos estatales, sin ningún interés por nuestra patria. No son representantes de los collas que han migrado al oriente y lamentablemente no entienden a esa mayoría subyacente en su población. Muy importante explicar los fenómenos de migración en el país en condiciones de no tener información sobre la confiabilidad de los números reportados por la oficialidad en cuánto al censo. Reclamamos una visión integral del Estado Plurinacional asegurando un futuro a poblaciones de Sucre, Tarija, Potosí, Beni y Pando. Ya basta de limitarnos al “eje central”: La Paz, Santa Cruz, Cochabamba. Bolivia es un todo comprendido entre todo nuestro territorio y debe responder a esas necesidades en lugar de la lógica del desarrollo citadino empititado por la noción de la existencia de una vida “urbana” y citadina lejos de la territorialidad de nuestros ayllus, marcas en la vida verdaderamente comunitaria. El abandono de nuestra cultura ancestral con elementos de la modernidad racional y científica nos llevará a la simple debacle politiquera, promovida por los aprovechadores del poder político. Urge la construcción del verdadero poder popular ante la prevalente confusión.