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  • La Generación de Proteo

    La Generación de Proteo

    En 1977 se estrenó la película “La Generación de Proteo” aunque su título original fue “The Demon Seed”. Luis Espinal (el más grande crítico de cine que hubo en Bolivia. Información para la generación desinformada) nos dirá en sus reflexiones críticas de cine: “Es un film en que la computadora se vuelve un dictador totalitario (…) en este caso sería el peligro de que el hombre se deje dominar por sus propias creaciones”. Esta rica cita de Espinal puede ser aplicada a la actual tecnología de las “granjas de bots”, que a nivel mundial están transformando el ejercicio del poder político.

    No debemos envidiar al mundo “desarrollado” ya que nosotros también estamos siendo víctimas de este gran adelanto tecnológico (nota mental, es ironía) y por supuesto ya somos territorio del tecnofeudalismo. Cuando el presidente nos prometió que pondría a Bolivia “en el mundo” no imaginamos que se refería a este proceso, así pues, estamos en la “generación de Cerimedo” y como en la película, esta semilla promete un futuro dominado completamente por la máquina (léase indistintamente celular y/o computadora).

    La lectura de Luis Espinal se enmarcaba en lo que se denomino “ciencia Ficción” y claro Espinal no pudo ver los cambios a partir del invento llamado celular. Hoy ya no podemos hablar de ciencia ficción porque “todo es posible”, los autómatas de siglos anteriores hoy tienen nuevas generaciones que ya trabajan en la vida diaria de la humanidad, que saludan y pueden mantener conversaciones fluidas con sus “dueños” (¿?) en contrapunto a este gran despliegue tecnológico tenemos millones de seres humanos que no pueden tener los alimentos necesarios para seguir viviendo.

    El descontrol del uso tecnológico ha hecho que la realidad sea una construcción imaginada, que el proceso de enajenación haya logrado penetrar en lo más profundo de la subjetividad humana y anular la gran tarea cerebral del pensamiento. Y las consecuencias de este proceso es la paulatina destrucción de todo lo humano conocido como civilización.

    El campo de batalla mundial por el dominio de la mente humana, ha convertido al mundo en un gran laboratorio, el “sistema mundo” viene librando una guerra geopolítica de largo aliento, en la que Bolivia se encuentra como parte del botín, debido a que la generosa Pachamama nos ha brindado sus favores y que nuestras culturas ancestrales, en su reconocimiento mantienen una relación espiritual profunda (despectivamente denominada “pachamamismo” por un personaje argentino que caminaba en los pasillos del Palacio Quemado en los primeros tiempos del gobierno de Evo Morales) pero volvamos al tronco y dejemos las ramas, este desarrollo tecnológico demanda materias primas, que bien pueden ser utilizadas para mejorar la situación de la población boliviana, pero no, desde muy antiguo existe la perversa costumbre de tomar provecho personal de estos dones comunes (los recursos naturales pues) y por ese trauma colonial entregar todo lo que se pueda a la voracidad de las hoy llamadas empresas transnacionales, que no son otra cosa que los antiguos piratas que asaltaban y se apropiaban de lo ajeno, protegidos por sus reyes y reinas (que aún existen y obran en consecuencia) esa vieja mentalidad de ser “pueblos elegidos” y “obrar en nombre de Dios” es la base ideológica de este tecnofeudalismo y sus adoradores.

    No está lejano el día que los templos serán los Data-Center y los peregrinos, arrodillados le pedirán clemencia, el poder del tecnofeudalismo esta ya escribiendo otra historia, otra base de datos de lo que será la civilización del futuro, por eso existe un odio a todo libro escrito, a toda lectura crítica de lo que se señala como “verdad”.

    Estamos dejando atrás una era de la humanidad y estamos entrando en otra donde la tecnología, las máquinas están reemplazando al ser humano y mientras esto ocurre una densa niebla nos cubre desde las pantallas de los celulares, de la televisión y las deslumbrantes luces de la atracción sensorial que ocupan nuestras neuronas, desplazando su tarea de producir pensamiento crítico.

    Así pues, estamos ubicados en el primer mundo de la manipulación tecnológica y ya no existe posibilidad de negar que estamos “en el mundo y para el mundo” promesa hecha realidad de nuestro gobierno que desde un Tiktok confirma nuestra condición de “siervos tecnológicos” sin derecho a réplica de las verdades de la nobleza que nos gobierna.