La democracia, ese sistema creado como el mejor ejercicio de la política y que asentada en el pueblo, pretende una participación ciudadana basada en los programas y propuestas de los partidos políticos, en teoría el “corazón de la democracia” se encuentra en una profunda crisis.
En Bolivia, este sistema, de partidos, ha sido destruido y la política se ha convertido en una farándula de “vedettes”. Esta transformación es la concreción del diseño imperial del individualismo extremo y de la política como inversión; además es la continuación, como una segunda etapa del proceso despolitizador/desideologizador que comenzó en la primera etapa neoliberal de 1985 y continuó durante los 20 años de su duración.
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