Categoría: Artículos

  • Colonizados y amenazados

    Colonizados y amenazados

    Nelsón Condori se llama y lució el “Poncho Rojo” cuando asumió el cargo de Secretario General de la CSUTCB, en el año 2019. Fue el principal apoyo de Camacho en su aventura golpista, en el occidente del país, hoy es un activo militante de uno de los grupos de aymaras que apoyan a Tuto Quiroga.

    Los Ponchos Rojos fueron, hace mucho tiempo, los más aguerridos defensores de la identidad aymara, de la wiphala, tenían un sentido de la dignidad que conmovía, hoy divididos, como todo en el país, han buscado su vigencia personal junto a los distintos caudillos políticos, posición legítima en la política tradicional boliviana. Pero ¿Dónde quedó el orgullo aymara de la autodeterminación y la superación del pongueaje político?

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  • Un Estado miedoso

    Un Estado miedoso

    Caminar por las calles paceñas y reparar vallas metálicas, que rodean la plaza Murillo, policías en las puertas de Ministerios y oficinas públicas, la Alcaldía con una sola puerta de ingreso controlada, y numerosas movilidades con placas oficiales con vidrios raybanizados son los claros símbolos de protección ¿de qué? ¿Es un miedo a la plebe, que ha demostrado su rebeldía, frente a los gobiernos, principalmente neoliberales?

    Lo cierto es que esa demostración de protegerse, es mensajero del miedo que tiene el Estado expresado en sus instituciones, el temor de las autoridades de encarar al pueblo que siempre ha demandado atención, vigencia de derechos y conquistas, junto a la defensa de nuestros recursos naturales.

    Así los Ministerios se han constituido en fortines, en castillos de reyezuelos que disponen de lo público como un patrimonio personal, amparados en la impunidad, que es la garantía para el ejercicio del despotismo como ejercicio del gobierno y en estos castillos, en los pasillos, se suceden los actos de poder sobre el manejo económico, acerca del reparto de ganancias mal habidas, de seducciones y extorsiones a los cuerpos, especialmente de mujeres, tal como en los viejos castillos señoriales y sus cortesanas, adivinos y consejeros.

    El Estado se desmorona en la medida que sus instituciones se convierten en engranajes de una maquinaria cuya única función es la producción de nuevos ricos, de acumular capitales, sin importar que el pueblo esté demandando soluciones a los problemas creados por el propio Estado. Las venas conectoras de estos engranajes son múltiples pero todas son conductoras de la corrupción, verificada y vivida todos los días por los ciudadanos que obligados han naturalizado la “aceiteada” los “quinciños” el “timbre de agilización de trámites” el “ser vivo”, en síntesis, el sentido común de los y las bolivianas acepta de manera pasiva (en los últimos años) esta forma de “gobierno” y sus derivas de impunidad y falta de justicia.

    ¿Qué pasó con el coraje del pueblo? Ya sabemos que el proletariado minero, la vanguardia de las reivindicaciones sociales políticas y económicas, fue enterrada con el Decreto Supremo 21060 en el primer gobierno neoliberal (1985) a partir de este hecho la Central Obrera Boliviana (COB) perdió la brújula que guiaba al conjunto del movimiento popular en Bolivia, por eso las batallas libradas por el pueblo fueron guiadas por organizaciones locales como fueron los episodios de la “guerra del agua” y la “guerra del gas”. O los “autoconvocados” que dieron batalla y resistencia al último golpe de Estado.

    En tono de autocrítica podemos señalar que el periodo del “proceso de cambio” no se ocupó de fortalecer a los “nuevos actores” que acumularon la fuerza motriz para el triunfo del MAS-IPSP, no se profundizó el contenido político ideológico del proceso y la necesidad de crear una subjetividad militante y argumentada del proceso mismo, podemos decir que se trabajó en la epidermis del Estado, sin afectar su estructura, que por supuesto precisa de una gran fuerza de empuje, para desmontar ladrillo por ladrillo un Estado colonial que se mantiene y fue mantenido y reproducido por los mismos mecanismos estatales.

    Los tímidos pasos respecto a las medidas necesarias para superar las reformas y caminar el sendero de la revolución, fueron los inicios de ese temor que hoy rodea al Estado. El “Estado aparente” se impuso y el “Estado Plurinacional” está siendo zarandeado y amenazado con la muerte, son pocas las voces que proclaman una defensa de esta posibilidad de construcción de Estado y sociedad diferente, Plurinacional e intercultural, son voces que tienen en frente al neoliberalismo como gobierno y su programa de reformas ya conocidas. Para este propósito es necesario mantener el miedo, es necesario mantener los símbolos de la fuerza coercitiva que permite imponer los “paquetazos” encima de las espaldas del pueblo, un pueblo que por lo pronto no encuentra el piso para seguir caminando por tierra, territorio, pan y libertad. y libertad.

    Antonio Abal O.

  • Temperaturas electorales y variables políticas

    Temperaturas electorales y variables políticas

    El resultado electoral es consecuencia del desorden electoral que constituyó una nueva correlación política; formalmente, está concentrado en la distribución parlamentaria por organizaciones partidarias; el gobierno emergerá del balotaje y las alianzas de gobernabilidad se darán en función de las mayorías relativas y minorías de la primera vuelta.

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  • La izquierda y su laberinto post-electoral

    La izquierda y su laberinto post-electoral

    Las recientes elecciones han dejado en evidencia lo que muchos intuían: la izquierda boliviana atraviesa una de sus crisis más profundas. El mapa político resultante no solo muestra la pérdida de espacios de representación, sino sobre todo una fractura de horizonte. En lugar de una visión compartida de país, lo que emerge es un archipiélago de consignas dispersas y liderazgos incapaces de dialogar entre sí.

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  • El pasado neoliberal como futuro

    El pasado neoliberal como futuro

    Las nuevas tecnologías de la comunicación han alterado los ritmos, formas y contenidos de los mensajes en la vida cotidiana y por supuesto en el campo político. Tomando en cuenta esta afirmación, veremos que el triunfo de Edman Lara, no debería ser una “sorpresa”. En un texto que publicamos este año (Del Estado Colonial al Estado Plurinacional) explicamos los procedimientos de la comunicación subjetiva y su efecto en las conductas, con los mismos instrumentos realizamos un somero análisis de este hecho.

    El señor Lara aplicó una estrategia de comunicación para posicionar su imagen, ahora, es posible que haya sido producto de la casualidad o un trabajo premeditado sustentado en un conocimiento del marketing, de todas maneras el resultado es exitoso y un revés para encuestadoras y analistas que aún no hemos asumido el cambio de época en el mundo de las comunicaciones y sus efectos en las relaciones de poder.

    ¿Qué hizo el señor Lara? Aprovechó un acontecimiento, producto de su denuncia por un acto de corrupción de un oficial de policía. Este hecho fue promocionado, por el mismo, entonces capitán Lara, en las redes sociales, especialmente en la plataforma de tik tok.

    para sintetizar el proceso señalamos la siguiente secuencia de los mensajes: a) Lara víctima, b) Lara luchador contra la corrupción, c) Lara víctima económica (perdiósu trabajo) d) Lara como cuentapropista (vendiendo ropa), e) Lara como solución a la corrupción, f) Lara como candidato.

    Esta secuencia de apelación a la emotividad de sus seguidores, quedó “atrapada” en una masa crítica que ya sentía los rigores de una crisis económica, que ponía los sentimientos como el rector de las decisiones, por otra parte, ya en la agudeza de la crisis, esa masa crítica esperaba una salida a la crisis social y política, reclamaba una alternativa que encarnó Lara.

    El derruido sistema de partidos, otrora bien estructurados orgánicamente, permitió concentrar la mirada en la persona, por encima de los programas, entonces surgieron los “candidatos” unos conocidos y otros desconocidos, ¿y el partido? No era necesario ya que desde hacía tiempo se tenía en Bolivia un negocio de compra-venta de siglas, una de ellas el PDC.

    Hoy el PDC es el paraguas que cobija a un retoño se su propia sangre (JDC-R) y a un producto de las RRSS, basado en un larga lista de promesas de difícil cumplimiento. De ser ganador el PDC, como sigla, será solamente una cáscara. La verdadera organización política, cobijada en el paraguas, tiene que enfrentar decisiones entre promesas de corte social e inversión estatal y un programa de ajuste neoliberal, escenario que promete una presión social organizada.

    Una figura, con las características de Lara no será un burócrata en la vicepresidencia, tampoco un actor pasivo en la Asamblea Plurinacional Legislativa, su recorrido hasta hoy nos indica que la búsqueda de protagonismo no será limitado por algún tipo de acuerdo de gobernabilidad, por el contrario, creemos que la verdadera carrera política del señor Lara comenzaría con su rol de vicepresidente.

    La campaña para desprestigiar a los candidatos del PDC ya posicionados como favoritos, es un boomerang, porque acentúa el efecto de “víctima” que consolida el voto otorgado, lo que puede asegurar que el señor Lara se constituya en el segundo (?) hombre del país.

    El conjunto del pueblo boliviano esperó cierta estabilidad política y económica, luego de las elecciones, pero esta espera se prolonga hasta el mes de los acontecimientos en Bolivia: octubre, entre tanto las turbinas del lodo trabajan con fuego cruzado y el gobierno tratando de cobrar algún protagonismo que lo saque del oprobioso resultado electoral, sin atinar a dar algún tipo de respuesta a la crisis económica, que es el caldo de cultivo para las voces que piden un urgente cambio de gobierno.

    Las tareas que se implementarán, por cualquiera de los candidatos que llegaron a la segunda vuelta, tiene que ver con una agenda de privatizaciones, achicamiento del Estado y un modelo de economía de mercado, en suma un ajuste al estilo 21060, con un gran objetivo común: cambiar la Constitución Política del Estado y destrabar todos los candados que impiden la privatización de os recursos naturales, de intervenir los territorios de pueblos indígenas y ajustes que afectarán sobre todo a los sectores sociales más vulnerables.

    Antonio Abal O.

  • El mal menor y la tragedia mayor

    El mal menor y la tragedia mayor

    La historia de Bolivia en temas electorales tiene variadas e inesperadas anécdotas, como el ”duelo de Titanes” entre Víctor Paz y Hernán Siles; o el famoso “triple empate” que dio el gobierno al tercero en la elección, hoy una nueva “sorpresa” sacude el mundillo político y es que un ex alcalde y y un ex policía, ganaron las elecciones, por encima de los favoritos de las encuestas, claramente amañadas.

    ¿Rodrigo Paz es “otra derecha”? Muchas opiniones, favorables a Paz, señalan que es de “centro izquierda”, otros que es socialdemócrata, pero si analizamos con cuidado su programa y muchas de sus declaraciones públicas, no cabe ninguna duda que pertenece al club neoliberal. Privatizar empresas, achicar el Estado (“Estado tranca”) y una propuesta de “capitalismo popular” no son propuestas populares y mucho menos de izquierda.

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  • Bolivia en disputa: la paradoja Paz–Lara, Evo y el voto ciudadano

    Bolivia en disputa: la paradoja Paz–Lara, Evo y el voto ciudadano

    Las recientes elecciones en Bolivia dejaron más preguntas que certezas. Evo Morales sigue vivo políticamente, aunque cada vez más acorralado en su bastión rural. Andrónico Rodríguez, llamado alguna vez a la renovación, se hundió entre la ambigüedad y la falta de carácter. Y, en un giro inesperado, la fórmula Rodrigo Paz–Edman Lara emergió como la nueva opción capaz de capturar el voto popular desencantado del MAS.

    El tablero se movió. La gran incógnita ahora es otra: ¿qué viene después? ¿Podrán Paz y Lara gobernar con un electorado popular que exige respuestas inmediatas y un Parlamento donde deberán pactar con la derecha tradicional?

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  • Voto nulo, ¿Anularnos?

    Voto nulo, ¿Anularnos?

    Este clima electoral ha despertado pasiones, inventos, elucubraciones, fantasías y hasta justificaciones de todo tipo para argumentar posturas que hoy por hoy, ya no se ajustan como afirmaciones ciertas o como juicios respetables en un escenario político que, parece mostrarnos, que el desenlace ya es fatal.
    La democracia, que ha sido el desafío de recuperarla tras los sucesos de 2019, tiene que ser el escenario legítimo para la expresión libre del pueblo. Aquellos que con el voto en 2020 forjaron la esperanza de todo un pueblo debe ser la que siempre nos anime a garantizar los procesos democráticos antes que nos arrebaten los que, otra vez, están montando la maquinaria para asaltar el poder como siempre lo hicieron en el pasado.

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