Evo Morales, fue y será sin duda cabe la figura política más sobresaliente de los últimos años en América Latina, construida desde el esplendor de su propio temple, un imbatible líder indígena, que al pasar de los años simbolizó la victoria de los desposeídos, en su trayecto.
Todos resaltamos aquella valiente postura en defensa de la soberanía nacional que asumió en 2006: la nacionalización de los recursos naturales, pero también la expulsión del embajador estadounidense Philip Goldberg – denunciado por conspirar con los separatistas de la así llamada “Media Luna” en 2008.
Frente a los ataques y la desintegración promovida desde el Norte, todos respaldamos a Evo quién denunció la injerencia, se solidarizó con sus revoluciones hermanas, por ello su imagen creció como el mejor referente de los líderes del continente el mundo.



