Etiqueta: Movimiento Al Socialismo (MAS – IPSP)

  • 10 años del 21F, lecciones necesarias

    10 años del 21F, lecciones necesarias

    Para gran parte de los que hacen un serio análisis de lo que repercutió el 21-F, de 2016, por un lado, señalan que a partir de esa fecha, se desnudaron las verdaderas intencionalidades por la búsqueda del poder y por otro, el inicio de una profunda crisis política y orgánica interna en el MAS que sucumbió en 2019 y que se ahondó desde 2022 a 2025.

    Fue entonces que se empezaron a visibilizar dos proyectos o bloques históricos que fueron mucho más determinantes que la tradicional división en un partido u organización natural, porque el resultado no había sido que visibilizábamos al enemigo principal que estaba al otro lado, sino al que convivía con nosotros y después develaría su rostro por ambición de poder.

    Ese 21-F fue para que la derecha boliviana haga suya con directa y “justificada” argumentación, las intencionalidades que traía ese momento coyuntural afirmando que, por “la angurria de poder de Evo Morales y de quienes lo rodeaban, hizo que se gastaran casi 166 millones de bolivianos para una pregunta que no era necesario hacerla, para obtener una respuesta que el entonces gobernante no quiso escuchar”.

    Al interior del movimiento popular, en las composición de esos bloques se dejó visibilizar a viejos militantes de la izquierda tradicional que renegó con sus organizaciones políticas y fruto de sus desvaríos ideológicos y su tránsito frágil a otros partidos de derecha, les llevo a tomar decisiones que ahora están generando serias repercusiones en su accionar político.

    Ahí vemos, que por la desesperación del acomodo al poder y el exagerado oportunismo de un grupo muy pequeño de la izquierda dogmática, se haya subordinado a la estrategia de la oligarquía colonial, se afirmen en una corriente de la derecha que forma parte del gobierno. No es de extrañar que cierta denominada “izquierda” sufra estos extravíos históricos.

    Esos extravíos de la izquierda dogmática, la encontramos afincados ahora con la clase media y los sectores ideológicamente pertenecientes al fascismo criollo, que según ellos, les abrirá las puertas de la historia, pues no es así, desde el apoyo al colgamiento de Villarroel, hasta la convocatoria al 21F, esta izquierda mantiene su mirada desde las élites y desprecia a quechuas, aymaras, guaraníes y los pobres de las ciudades.

    La historia juzga los hechos y lo hace de manera implacable, el dogmatismo terminó con los socialismos realmente existentes, terminó con los chinos (PCML) que se aliaron al MNR y con el MBL que también se alió al gonismo con Carlos Mesa incluido. A estos últimos no les ha quedado más que asumir su verdadera identidad que no es otra que el colonizador-colonizado.

    Pero también vemos una mezcla de excondepistas, trotskistas y miristas que transitaron junto al MAS, ahora deambulan a su suerte, añorando su pasado izquierdista y fierrero, junto a las plataformas políticas de derecha, como otra clara señal de su desesperada angurria y apego al poder.

    El MAS del “Evismo”, los “Arcistas” y “Androniquistas” de 2025, cambiaron de rostro, hoy se cobijan como aliados de manera disimulada del gobierno de Paz Pereira con matices amarillistas propio de los que no son ni chicha ni limonada.

    Transcurridos 10 años del 21-F, se hace necesario un balance lo más objetivo, serio y responsable de lo que el movimiento popular hizo para enmendar lo que estaba mal, ajustar lo que se avanzó y empezar a construir una nueva subjetividad que se convierta en fuerza material revolucionaria para seguir el camino de la emancipación.

    La derrota del MAS en 2025 abre una nueva etapa histórica en Bolivia. El agotamiento del instrumento, su incapacidad para romper con la dependencia y la transformación del partido en una arena de caudillos, revelan la necesidad urgente de una nueva alternativa, propositiva y con clara consistencia ideológica en sus principios y, por sobretodo, con una ética transparente y convencida de sus militantes.
    Nos hemos puesto de píe con muchas dificultades, pero a muchos esto no les agrada y ahora están empeñados en ver nuevamente a los gobernantes de turno acudir de rodillas ante los poderes imperiales. Esa es la miseria de los serviles al imperio.

    Al igual que hace años atrás hacíamos una fuerte crítica de quienes cruzaron “ríos de sangre”, también debemos lamentar que hoy los gestores del llamado “proceso de cambio”, vuelvan a hacer pactos en la oscuridad para buscar favoritismos sobretodo personales por la angurria de poder.

    Actitudes de doble moral y de doble discurso demuestran que están fuera de la ética y de los principios ideológicos por los cuales se apostó, ya que con esa actitud de ingratitud, se aplastaron los sueños de miles de bolivianos y bolivianas que creyeron en un proyecto de largo alcance.

    Las últimas revelaciones dadas a conocer por una autoridad de alto rango nos deben llamar seriamente a la reflexión porque aquellos que traicionaron a lo que se construyó y se lograron las grandes conquistas, importantes reformas, gestas revolucionarias por las cuales deberíamos estar orgullosos, hoy se desvanecen por esas señales de deslealtad con el pueblo.

    Estamos a tiempo, pero ese tiempo tiene que ser invertido productivamente para empezar a diseñar un proyecto que, con transparencia, con claridad en las convicciones, se inicie un proceso que nos lleve a la unidad y propagar la esperanza de un pueblo que ansía rescatar su dignidad y su justicia.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • Tuto… en el ocaso

    Tuto… en el ocaso

    Tuto envejeció intelectual y políticamente; avivó la llama racial en pleno ciclo electoral; polarizó regionalmente su candidatura subordinándose a los grupos de poder del oriente, sin perspectiva nacional; desplegó una retórica basada en el odio y la revancha, y se situó como el exponente de la extrema derecha creyendo que la sociedad plural boliviana era emuladora de los patrones de la sociedad occidentalizada que vitorea las consignas propias del fascismo en pleno siglo XXI. El resultado electoral le puso en el banquillo, abrumado por la derrota moral, política y democrática.

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  • MANIFIESTO POR LA SALUD Y LA VIDA DE LA POBLACIÓN BOLIVIANA

    Hace 19 años, la población boliviana, agrupada en sus diferentes organizaciones sociales, institucionales y estatales, participó en diez Asambleas Preconstituyentes en Salud —nueve departamentales y una nacional—, donde, en debate amplio y plural, se emitieron conclusiones de manera consensuada que luego fueron incorporadas en la Constitución Política del Estado Plurinacional y ratificadas por referéndum nacional en 2009.

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  • Un Estado miedoso

    Un Estado miedoso

    Caminar por las calles paceñas y reparar vallas metálicas, que rodean la plaza Murillo, policías en las puertas de Ministerios y oficinas públicas, la Alcaldía con una sola puerta de ingreso controlada, y numerosas movilidades con placas oficiales con vidrios raybanizados son los claros símbolos de protección ¿de qué? ¿Es un miedo a la plebe, que ha demostrado su rebeldía, frente a los gobiernos, principalmente neoliberales?

    Lo cierto es que esa demostración de protegerse, es mensajero del miedo que tiene el Estado expresado en sus instituciones, el temor de las autoridades de encarar al pueblo que siempre ha demandado atención, vigencia de derechos y conquistas, junto a la defensa de nuestros recursos naturales.

    Así los Ministerios se han constituido en fortines, en castillos de reyezuelos que disponen de lo público como un patrimonio personal, amparados en la impunidad, que es la garantía para el ejercicio del despotismo como ejercicio del gobierno y en estos castillos, en los pasillos, se suceden los actos de poder sobre el manejo económico, acerca del reparto de ganancias mal habidas, de seducciones y extorsiones a los cuerpos, especialmente de mujeres, tal como en los viejos castillos señoriales y sus cortesanas, adivinos y consejeros.

    El Estado se desmorona en la medida que sus instituciones se convierten en engranajes de una maquinaria cuya única función es la producción de nuevos ricos, de acumular capitales, sin importar que el pueblo esté demandando soluciones a los problemas creados por el propio Estado. Las venas conectoras de estos engranajes son múltiples pero todas son conductoras de la corrupción, verificada y vivida todos los días por los ciudadanos que obligados han naturalizado la “aceiteada” los “quinciños” el “timbre de agilización de trámites” el “ser vivo”, en síntesis, el sentido común de los y las bolivianas acepta de manera pasiva (en los últimos años) esta forma de “gobierno” y sus derivas de impunidad y falta de justicia.

    ¿Qué pasó con el coraje del pueblo? Ya sabemos que el proletariado minero, la vanguardia de las reivindicaciones sociales políticas y económicas, fue enterrada con el Decreto Supremo 21060 en el primer gobierno neoliberal (1985) a partir de este hecho la Central Obrera Boliviana (COB) perdió la brújula que guiaba al conjunto del movimiento popular en Bolivia, por eso las batallas libradas por el pueblo fueron guiadas por organizaciones locales como fueron los episodios de la “guerra del agua” y la “guerra del gas”. O los “autoconvocados” que dieron batalla y resistencia al último golpe de Estado.

    En tono de autocrítica podemos señalar que el periodo del “proceso de cambio” no se ocupó de fortalecer a los “nuevos actores” que acumularon la fuerza motriz para el triunfo del MAS-IPSP, no se profundizó el contenido político ideológico del proceso y la necesidad de crear una subjetividad militante y argumentada del proceso mismo, podemos decir que se trabajó en la epidermis del Estado, sin afectar su estructura, que por supuesto precisa de una gran fuerza de empuje, para desmontar ladrillo por ladrillo un Estado colonial que se mantiene y fue mantenido y reproducido por los mismos mecanismos estatales.

    Los tímidos pasos respecto a las medidas necesarias para superar las reformas y caminar el sendero de la revolución, fueron los inicios de ese temor que hoy rodea al Estado. El “Estado aparente” se impuso y el “Estado Plurinacional” está siendo zarandeado y amenazado con la muerte, son pocas las voces que proclaman una defensa de esta posibilidad de construcción de Estado y sociedad diferente, Plurinacional e intercultural, son voces que tienen en frente al neoliberalismo como gobierno y su programa de reformas ya conocidas. Para este propósito es necesario mantener el miedo, es necesario mantener los símbolos de la fuerza coercitiva que permite imponer los “paquetazos” encima de las espaldas del pueblo, un pueblo que por lo pronto no encuentra el piso para seguir caminando por tierra, territorio, pan y libertad. y libertad.

    Antonio Abal O.

  • El mal menor y la tragedia mayor

    El mal menor y la tragedia mayor

    La historia de Bolivia en temas electorales tiene variadas e inesperadas anécdotas, como el ”duelo de Titanes” entre Víctor Paz y Hernán Siles; o el famoso “triple empate” que dio el gobierno al tercero en la elección, hoy una nueva “sorpresa” sacude el mundillo político y es que un ex alcalde y y un ex policía, ganaron las elecciones, por encima de los favoritos de las encuestas, claramente amañadas.

    ¿Rodrigo Paz es “otra derecha”? Muchas opiniones, favorables a Paz, señalan que es de “centro izquierda”, otros que es socialdemócrata, pero si analizamos con cuidado su programa y muchas de sus declaraciones públicas, no cabe ninguna duda que pertenece al club neoliberal. Privatizar empresas, achicar el Estado (“Estado tranca”) y una propuesta de “capitalismo popular” no son propuestas populares y mucho menos de izquierda.

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  • ¿No lloramos a los mismos muertos? Bolivia exige unidad a los frentes hermanos

    ¿No lloramos a los mismos muertos? Bolivia exige unidad a los frentes hermanos

    Durante décadas caminamos juntos. Resistimos dictaduras, marchamos bajo gas y bala, enterramos a nuestros muertos con el puño en alto. ¿Acaso no lloramos juntos? ¿No salimos codo a codo a defender la vida, la dignidad, la tierra?

    ¿No estuvimos juntos exigiendo justicia por las masacres en Senkata y Sacaba? ¿No marchamos por Palestina, levantando la wiphala junto a la bandera palestina? ¿No gritamos juntos «¡Che vive!» cada 8 de octubre, y rendimos homenaje a Marcelo Quiroga Santa Cruz cada 17 de julio?

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  • Sin Evo…¿No hay elecciones?

    Sin Evo…¿No hay elecciones?

    Un cliché más para agitar una nueva arremetida de quienes hasta hace un mes, creímos rendirse por su rotundo fracaso en las movilizaciones, todo por exigir que el “líder de los humildes” vuelva a ser candidato. Esa película ya se acabó y no hay tiempo para reeditarla, porque todos sus actores fracasaron.

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  • La “democracia” al estilo fascista

    La “democracia” al estilo fascista

    El artero ataque de grupos paramilitares de la derecha radical cruceña a la casa de campaña que inauguraba el MAS IPSP en la capital oriental es expresión del estado de ánimo de una oposición fraccionada y pone en entredicho toda la narrativa mediática instalada como estrategia hacia las elecciones de agosto de 2025. Las dificultades económicas por las que atraviesa Bolivia, consideradas por esa derecha y sus medios funcionales como la “mas grave de la vida del país” no son la catástrofe que pregonan y; el resultado de sus dos encuestas no es tampoco un correlato del cacareado fin de una época y el fracaso del Proceso de Cambio.

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