Etiqueta: Movimiento Al Socialismo (MAS – IPSP)

  • La judicialización de la política y la crisis de representatividad en Bolivia

    La judicialización de la política y la crisis de representatividad en Bolivia

    (versión libre – transcripción – de la intervención de Luciana Jáuregui en el evento «hay junte» ¿están en riesgo las elecciones? – 07/05/2025)

    En Bolivia, la política y la justicia han dejado de ser esferas separadas. La una atraviesa a la otra de forma cada vez más visible, y ese cruce —lejos de ser una desviación del orden democrático— parece haberse convertido en el eje mismo que estructura el funcionamiento del Estado. Hoy, la fragmentación del sistema de partidos y el colapso del consenso institucional han colocado al poder judicial en el centro de la escena política. Esta judicialización de la política no es un fenómeno aislado ni temporal: es el síntoma más claro de una crisis de integración institucional y de representatividad que atraviesa al país.

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  • Bolivia: El Fantasma del Socialismo

    Bolivia: El Fantasma del Socialismo

    Una dura campaña contra el “socialismo” se ha desatado en el país, por supuesto que toda la derecha boliviana se ha dedicado a centrar su campaña con este contenido.

    Indistintamente se habla del “socialismo del siglo XXI” del “socialismo del MAS” etc, etc. En el panorama mundial, es Trump el que también utilizó y utiliza este lema, claro que para Trump, los “socialistas” son los demócratas que tímidamente implementaron una serie de derechos de carácter social, que nada tiene que ver con las teorías del socialismo marxista. A estas tendencias progresistas en EEUU se conoce como “Woke” una palabra que en sus orígenes significo “estar alerta” que según los afronorteamericanos se utilizó para prevenir acciones racistas, muy rápidamente Trump en su limitado conocimiento de las teorías políticas señaló que los Woke eran “comunistas-socialistas”, recuperando la pugna surgida luego de la segunda guerra mundial y lo hace porque en el sentido común norteamericano el gran peligro sigue siendo el “comunismo” sentido común construido y alimentado desde 1945.

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  • El síndrome UDP

    El síndrome UDP

    Un gran sector de la población joven, en Bolivia, no debe tener idea de lo que fue la UDP, bueno, entonces un brevísimo repaso a la historia política del país.

    La política boliviana sufre la primera gran sacudida en sus estructuras de Estado y sociedad en 1952. La rebelión popular impulsada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) partido político surgido en las arenas del Chaco, y que se constituyó en el partido político más importante del siglo pasado (1952-2003). El MNR, por disputas internas, primero (V. Paz vs Walter Guevara) y luego por concepciones ideológicas (V. Paz vs J. Lechin) se divide y pierde su hegemonía política con el Golpe de René Barrientos (1964), para que ocurra este golpe tiene un papel decisivo Hernán Siles Suazo, que tenía una tendencia más bien conservadora.

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  • Bolivia. «Los objetivos revolucionarios se olvidaron»

    Bolivia. «Los objetivos revolucionarios se olvidaron»

    Entrevista con el analista político Antonio Abal

    De un tiempo a esta parte se ha tornado cada vez más confuso comprender lo que ocurre internamente en Bolivia. De ser un ejemplo para una franja del progresismo radical latinoamericano, hoy su curso político, social y económico resulta opaco. Pero el silencio andino se rompe con argumentos y sentido.

    Antonio Abal es un periodista y analista boliviano, habitualmente requerido por diversos medios de comunicación locales e internacionales. A él se acudió para conocer cuáles son las claves para entender los acontecimientos en su país.

    – ¿Qué pasa políticamente en Bolivia?

    “Para responder a esta pregunta es necesario tomar en cuenta la ‘forma primordial’ de la estructura social boliviana. Esta ‘forma primordial’ tiene que ver con la formación del Estado colonial y su modo de dominio que se mantiene hasta nuestros días. La característica del Estado colonial tiene que ver con una estructura jerarquizada, racista, patriarcal y profundamente religiosa, y con oligarquías regionales. Sobre esa sistema se fundó el Estado-nación Bolivia, fundación realizada por los hijos de los que manejaban los nichos de poder colonial. Entonces, a lo largo de nuestra historia, estas elites herederas de la colonia se turnaron en el ejercicio del poder político, con estallidos o pulsiones de la fuerza popular e indígena como en las incontables rebeliones indígenas, las huelgas mineras, que lograron cambios fundamentales en el año 1952, aunque manteniendo los rasgos generales del Estado colonial. Ya en el siglo XXI emerge una fuerza popular en la ‘guerra del agua’, derrotando las políticas neoliberales privatizadoras y el año 2003, con la ‘guerra del gas’, se puso fin a los gobiernos neoliberales. En ese escenario el MAS-IPSP, que vino de una larga gestación en el seno del movimiento de pueblos originarios, ganó las elecciones del año 2005 con un presidente indígena.

    Los sectores tradicionales, desplazados del poder político, maquinaron una serie de eventos para terminar con el gobierno de Evo Morales, cosa que lograron el año 2019, luego de una larga tarea de infiltración al MAS y al desgaste personal de Evo Morales a través de sus medios de comunicación.

    Una vez recuperada la democracia, en 2020, la derecha continuó con la estrategia de anular la fuerza política de los pueblos originarios y sectores populares, mediante el accionar de ‘topos’ que ya que tenía instalados en lugares claves del gobierno y que se ocuparon de las tareas de dividir, primero a la organización política y después al movimiento de pueblos originarios.

    La forma que adquiere esta lucha por aniquilar la potencia política de los pueblos originarios, aparece y se posiciona como una pelea de liderazgos, justamente para debilitar la imagen política de Evo Morales. Resultado de toda esta estrategia, hoy existe ‘oficialmente’ un MAS que no responde ya al mando de Evo Morales, legalmente. Evo Morales no tiene partido.”

    – ¿Qué ocurre en el ámbito socio económico?

    “El gobierno golpista de Áñez destrozó la economía, permitiendo un saqueo por parte de quienes fueron miembros de su gabinete y haciendo quebrar empresas públicas. A ello es preciso añadir el período del COVID, entonces el nuevo gobierno democrático realizó esfuerzos para estabilizar la economía, intento que no tuvo éxito. Perdimos el mercado del gas en la Argentina y con esto ingresos de divisas necesarias para las políticas de subvenciones, especialmente de los carburantes. La escasez de carburantes ocasionó el alza de los precios de los productos básicos y no existe ninguna medida que pueda controlar la especulación de bienes como el arroz, la harina, verduras y menos de los importados.

    Actualmente las manifestaciones callejeras tienen que ver con esa demanda, que no ha podido ser canalizada y llevada al plano político debido a la debilidad de organizaciones como la Central Obrera Boliviana (COB), que antes era la articuladora de las demandas populares. Hoy la COB ha desaparecido del escenario político.”

    – ¿Qué fuerzas están en pugna?

    “Producto de un paulatino debilitamiento de las fuerzas populares, que fueron cooptadas por actividades gubernamentales y una estrategia estrictamente electoral, hoy tenemos un movimiento popular despolitizado y desideologizado, que se limita a aferrarse a la figura personal de líderes políticos. Los programas y objetivos revolucionarios han quedado olvidados.

    Por otra parte la derecha, que nunca descansa, se encuentra en una actividad muy concentrada en restablecer el ‘antiguo régimen’; es decir, la política tradicional boliviana ligada a las élites económicas, con una variedad de partidos que representan los intereses concretos de las diferentes oligarquías regionales de Bolivia.

    La ‘izquierda’ marxista ha desaparecido del escenario político y los actuales grupos políticos de izquierda tienen presencia subsumida en el MAS ‘oficialista’, así como en el llamado “Evismo”. En ambos casos no logran influir de manera decisiva en las estrategias y acción política.”

    – ¿Qué papel juegan los movimientos sociales, indígenas y populares?

    “La división en todas las estructuras orgánicas ha disminuido la potencia revolucionaria de los movimientos de pueblos originarios y sectores populares, ya que se han incorporado a la práctica tradicional política, acentuando el interés particular y familiar, consolidando de esta manera el burocratismo clientelar como forma de actividad política.

    – El imperialismo estadounidense,¿qué rol tiene en la coyuntura?

    “Sin lugar a ninguna duda, en este escenario de divisiones y desplazamientos se encuentra la mano de EEUU. Lo que ocurre en Bolivia y en gran parte del continente no es nada más que la guerra geopolítica de EEUU que hoy ya no nos invade con marines, sino que se apodera de nuestros cerebros, y frente a este tipo de agresión estamos realmente desarmados, ya que la desideologización de la sociedad boliviana, implementada durante 20 años por el neoliberalismo, no ha tenido una contraofensiva durante el gobierno de Evo Morales. El ‘cambio cultural’ es el instrumento perverso de agresión que se está imponiendo en nuestro continente.”

    – ¿Cuál es la perspectiva de las fuerzas anticapitalistas y guevarianas en medio de la crisis?

    “Los núcleos de resistencia y de autocrítica de la izquierda son muy pequeños. El mismo Movimiento Guevarista ha sido fraccionado. Los militantes de izquierda que se encuentran al interior del MAS, tanto en el gobierno como en la oposición (Evistas) reducen su rol y perspectivas exclusivamente al ámbito electoral. Hasta la fecha no existe una propuesta de horizonte; un rumbo verazmente revolucionario que debe guiar a los movimientos sociales para terminar con el Estado colonial.”

    Fuente: Facebook

  • Dos hipótesis para una pregunta

    Dos hipótesis para una pregunta

    A pesar de que el referendo propuesto por el presidente Arce aún debe recorrer un tortuoso camino para su eventual verificación, su solo anuncio ha tensionado el escenario político nacional. Quizá una de las reacciones más llamativas haya sido la unánime oposición de la oposición (valga la redundancia) a su realización, en una extraña contradicción entre quienes se arrogan la representación y la voz del pueblo, pero que se niegan por reflejo a permitir que se le consulte sobre aspectos que son de interés público. Dejamos para los eruditos la respuesta a si esta propuesta es legal o no, si el presidente tiene o no la prerrogativa de hacerlo, o si los resultados presuntos cambian o no la CPE.

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  • La agenda oculta

    Desde hace un par de años, la agenda política del país tiene, como principal protagonista a la disputa interna del MAS. Independientemente de los personajes. Este sujeto colectivo -el MAS- que ha sido producto de una larga acumulación de fuerza y pensamiento, actúa como una espesa niebla que impide ver el contexto regional y mundial que se debate en la guerra geopolítica entre las antiguas potencias emergentes de la segunda guerra mundial y hoy con un nuevo actor como es la China.

    La política, como herencia colonial, ha determinado una mentalidad de dependencia de los “caudillos” como fueron Pizarro y Almagro que se disputaron el poder en estas tierras. Los incontables golpes militares y el poder de las roscas oligárquicas regionales, han definido la forma y contenido de nuestro devenir político. Este sombrío panorama ha sido alterado con la creación del Instrumento Político “brazo político” de la CSUTCB primero y después de las tres organizaciones nacionales que agrupan a la mayoría de pueblos originarios, este “Instrumento” ha hecho posible que la política tradicional sea desplazada del gobierno y se dedique a la permanente conspiración contra un “gobierno de indios”, ¿pero realmente gobernaban los indios?

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  • Mirar el bosque para cuidar el árbol –  II

    Mirar el bosque para cuidar el árbol – II

    En Bolivia los medios de comunicación, al servicio de las políticas imperiales, mantienen una agenda cotidiana cuyo objetivo es ahondar las diferencias, generadas al interior del MAS, organización política nacida como respuesta a la política tradicional boliviana, caracterizada por la exclusión y el dominio de una “clase política” integrada por la oligarquía colonial.

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  • La unidad para recuperar la democracia

    La unidad para recuperar la democracia

    Desde el año 2006, nos encontramos en un proceso de transición hacia la consolidación de un Estado Plurinacional y un sistema democrático comunitario. Como todo proceso de transición, este periodo es una lucha por el poder y no solamente del ejercicio democrático, de ahí que lo que ocurre hoy forma parte de ese entramado difícil y sabemos muy bien que continuará.

    Ese esfuerzo leal y consciente fue labrado no por una sigla, no por un gobierno sino la constancia y la convicción de las organizaciones sociales quienes son las que encaminaron desde el año 2000 el llamado “proceso de cambio”.

    La reconquista de la democracia tras el asedio de un episodio de dolor en 2019, fue también obra de las organizaciones sociales, que pregonando una sólida unidad, abrieron el camino para que esos grupos de poder económico y político de ayer no vuelvan más quebrar el orden constitucional y democrático.

    El X Congreso del MAS del pasado fin de semana marca un nuevo episodio en la historia boliviana porque sus señales claras de inicio, fueron pedir la unidad frente a un escenario que buscaba generar caos y desestabilización, fracturar aún más a las organizaciones sociales.

    En la apertura del evento, dirigentes y autoridades nacionales manifestaron al unísono que la intención es para unir al pueblo y luchar contra “el individualismo, el miedo y la violencia”.

    Añadieron que el instrumento político es para luchar contra la “dedocracia y la partidocracia” y agregaron que cuando hay culto a la personalidad, prevalece la imposición y todos tienen que pensar como “le conviene al caudillo”.

    Mientras algunos voceros de la derecha ponen en la mesa del debate que el país vive un desorden institucional entre los cuatro órganos (Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral) que un poder puede decirle a otro que no cumpla sus propias normas y eso pone en riesgo, incluso, las elecciones generales de 2025, existen otras voces que justifican que lo manifestado por una Sala Constitucional de La Paz que ordenaba al TSE supervise el Congreso del MAS, porque contiene más de una decena de argumentos para sustentar esa determinación, promueva acciones que desde sus normas legales están facultados para encarar el evento.

    Pero también responsabilizaban al ente electoral que las dos facciones (evistas y arcistas) estén enfrentadas por el control del partido político y no es posible que continúe la confrontación y división, al no supervisar el Congreso de El Alto.

    Otro de los argumentos que señala es que, pese a la controversia generada por los dirigentes, el TSE debe precautelar los derechos políticos de los militantes que quieren desarrollar el congreso para elegir a sus representes.

    Finalmente, es un error cometido por el Órgano Electoral, y no hablamos de un error de interpretación o aplicación normativa, uno verdaderamente inaceptable, cual es la lectura del estatuto del MAS-IPSP “tuvo que ser enmendado por la jurisdicción constitucional”, señala otra parte de la resolución.

    La más grave de las crisis políticas que vive en este momento el MAS, impide consensos y la viabilidad de proyectos de ley emanados desde el Órgano Ejecutivo. La crisis interna afecta la gobernabilidad del país y pone en riesgo incluso a las elecciones de 2025.

    Recordemos que, en 2016, Evo Morales desconoció un referéndum en el que perdió y, posteriormente, fue habilitado como candidato a través de una sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional.

    Actualmente, en la legalidad de los congresos, recordemos que una Jueza de Ivirgarzama el pasado año, decidió anular la resolución del Tribunal Supremo Electoral que declaraba improcedente el recurso extraordinario de revisión que planteó el equipo jurídico del MAS, sin embargo, ahora, curiosamente el ala “evista” cuestiona la decisión de la Sala Constitucional de La Paz.

    Por todo ello, ante las fuertes presiones que anuncian los agoreros de la desestabilización de continuar en llevar adelante bloqueos, paros, incluso amenazas de ir a Tribunales internacionales, no son los medios más apropiados, a ello se añade que la terquedad y el cerrarse al dialogo, no son instrumentos útiles para forjar la unidad en democracia.

    Los reiterados llamados a la subversión de la “nueva oposición” boliviana, ya han fracasado. Recordemos otros escenarios de cívicos violentos los pasados años. Muchos atribuyen esos fracasos a intereses particulares, porque ya están en campaña electoral y los otros continúan en la búsqueda de cuotas de poder.

    La tarea de construir un Estado Plurinacional, pasa por esta dura resistencia y el pueblo tiene que estar preparado, para ello, primero es la defensa de nuestra democracia, el respeto a las organizaciones sociales que exigen que no se las manipule y utilice como escalera para las elecciones.

    Las presiones por parte de los “desesperados del poder” no faltarán en este escenario que ya se va calentando y quienes están en el ojo de la tormenta serán pues los vocales del TSE quienes, por más justificativos encontraran una piedra en el camino. En este caminar tiene que estar el pueblo quien acompañe como garante de un proceso que ya va por encima de los agoreros de la antidemocracia.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe