Etiqueta: Organizaciones Sociales

  • Estado de situación

    Estado de situación

    En estos días aciagos de una lucha a muerte entre la ambición el poder y su inseparable sombra que es la muerte, los bolivianos y bolivianas nos encontramos envueltos en una trama que desnuda los recovecos del poder político y la acumulación de riqueza.

    Bolivia tiene una historia plagada de tragedias, grandes fortunas amasadas con el sufrimiento de hombres y mujeres que desde tiempos coloniales son el sujeto del desprecio. Los arrebatos racistas que caracterizan los discursos “civilizados” de una modernidad inconclusa, son la antesala de las tragedias que afectan duramente a ese pueblo que sostiene sobre sus espaldas a las elites que les enajenaron no solamente sus territorios sino parte de su dignidad.

    El culebrón Beller-Cerimedo ha desnudado esa querella por el poder, aquí no importa el montaje del escenario, tampoco importan los actores, sino los efectos de la obra sobre los indefensos observadores que angustiados estamos naturalizando estos acontecimientos cuidadosamente acumulados, para que por repetición sean aceptados como característica del poder. Indefensos como estamos, somos prisioneros de la angustia y el temor, materia prima para aceptar cualquier posibilidad que nos devuelva la tranquilidad en su versión de “salvadores de la patria”, nuevamente la perversa separación entre “clase política” y pueblo nos ha convertido en una especie de comarca feudal donde los nobles disfrutan de sus privilegios y al resto sólo nos queda festejar sus ocurrencias y sus confrontaciones.

    Las elites, en esta su confrontación por el poder saben que el pueblo en su veredicto electoral no volverá a repetir el “mal menor”, saben que su ciclo tiene su fatal fecha de expiración, por eso asumen medidas desesperadas para definir su hegemonía, para definir su derecho de propiedad sobre el Estado, sobre las vidas y haciendas.

    Por el otro lado existe un pueblo que no encuentra el cauce que redima sus angustias, sus temores, la llamada izquierda fue el peor ejemplo durante el gobierno de Luis Arce, y sirvió para que se pierda la legitimidad ganada en las bocaminas, en las fábricas, en las aulas universitarias y las jornadas de lucha callejera ¿cómo rearticular ese cuerpo fracturado?

    Hace pocos días atrás en Cochabamba se realizó un conversatorio justamente para encontrar respuestas a esta pregunta. Los matices de las respuestas tenían un punto en común: defender lo avanzado, que nos es otra cosa que la defensa de la Constitución, que tiene una sentencia de muerte dictada por el poder concentrado de las oligarquías agro-mineras-empresariales.

    Los escenarios violentos de ajusticiamientos, secuestros, robos asaltos, están acompañados de medidas económicas sorpresivas en forma de decretos, amparados en un Estado de excepción que no logra domesticar la furia popular. Las primeras rupturas de esta medida ya se han manifestado y es que tarde o temprano una gota hace que el agua se desborde, y esa gota se encuentra en el entramado de un triángulo amoroso (o tal vez un cuarteto) que arrastró a todo el país; las diferentes interpretaciones de este acontecimiento confunden mucho más al atribulado pueblo que deambula buscando alimento y carburantes, el gobierno ya no puede dar certeza de nada, su vocero en pocos segundos es desmentido en sus aseveraciones y sus palabras hilvanadas para explicar lo sucedido tratan de opacar la inteligencia que todavía nos permite discernir entre tanta caótica información que destila un color amarillento.

    La descomunal batalla entre un aparato mediático y los ciudadanos indefensos está logrando éxitos, ya que los temores se transforman en conductas decididas para aceptar “lo que venga” con la esperanza de ver, por fin, acabada esta desequilibrada realidad, que por otra parte fue culpa también de la decisión popular. No dejarse intimidar por el miedo y seguir caminando pese a las adversidades y tener claro que toda conquista se defiende o se la pierde, según la intensidad de la batalla, es pues la tarea cotidiana de nuestra existencia.

    Antonio Abal O.

  • La doble agenda del gobierno: mientras el pueblo mira el conflicto, el neoliberalismo avanza

    La doble agenda del gobierno: mientras el pueblo mira el conflicto, el neoliberalismo avanza

    Los cincuenta días de conflicto que atravesó Bolivia no fueron únicamente una crisis social ni un episodio de ingobernabilidad. Fueron la demostración de una forma de gobernar. Mientras la población permanecía atrapada entre bloqueos, escasez de combustibles, amenazas y negociaciones interminables, el gobierno de Rodrigo Paz avanzó silenciosamente en la transformación del modelo económico. La verdadera batalla no se libraba en las carreteras, sino en los decretos, los convenios internacionales y las reformas que comienzan a reorientar el Estado Plurinacional hacia un nuevo ciclo de remiendos neoliberales.

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  • ¿Y ahora, a donde apunta la movilización?

    ¿Y ahora, a donde apunta la movilización?

    ¿Quién entiende ahora a los movilizados? Hasta hace un par de días, la dirigencia de la COB sostenía la postura de obedecer a sus bases: continuar los bloqueos y mantener el pedido de renuncia de Paz. Pero el movimiento popular no es estático; es inteligente, táctico y sabe leer los tiempos. La COB ha dado un giro estratégico: ya no se trata de pedir una cabeza, sino de obligar al gobierno a decidir entre dos caminos.

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  • De fantasmas y diálogos

    De fantasmas y diálogos

    Las últimas 24 horas, muchas organizaciones sociales, han tomado la decisión de plegarse al pedido de renuncia del presidente. La paralización (parcial) de actividades en la ciudad de La Paz y en la ciudad de El Alto, se ha radicalizado, se puede decir que los dos centros urbanos, uno sede de gobierno, se encuentran cercados completamente.

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  • Miseria de la demagogia

    Miseria de la demagogia

    ¡¡En un día carajo!! Fue el grito de guerra de la campaña electoral de Rodrigo Paz, la realidad demostró el carácter engañoso de esta afirmación.

    Se dice, en la tradición política, que en Bolivia se puede sembrar nabos en la espalda del pueblo; esto efectivamente quedó demostrado en los últimos dos años del gobierno de Luis Arce; y toda esperanza en la democracia y la posibilidad de cambio, apostando al “mal menor” ha quedado como una más de las frustraciones políticas en nuestro país.

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  • El mal menor y la tragedia mayor

    El mal menor y la tragedia mayor

    La historia de Bolivia en temas electorales tiene variadas e inesperadas anécdotas, como el ”duelo de Titanes” entre Víctor Paz y Hernán Siles; o el famoso “triple empate” que dio el gobierno al tercero en la elección, hoy una nueva “sorpresa” sacude el mundillo político y es que un ex alcalde y y un ex policía, ganaron las elecciones, por encima de los favoritos de las encuestas, claramente amañadas.

    ¿Rodrigo Paz es “otra derecha”? Muchas opiniones, favorables a Paz, señalan que es de “centro izquierda”, otros que es socialdemócrata, pero si analizamos con cuidado su programa y muchas de sus declaraciones públicas, no cabe ninguna duda que pertenece al club neoliberal. Privatizar empresas, achicar el Estado (“Estado tranca”) y una propuesta de “capitalismo popular” no son propuestas populares y mucho menos de izquierda.

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  • La rosca de ayer y de hoy

    La rosca de ayer y de hoy

    En 1962 el periodista boliviano Paulovich, pseudónimo de Alfonso Prudencio Claure (1927 – 2019), publicó su libro “Rosca, Rosca ¿Qué estás haciendo?” un compilado de su columna “La noticia de Perfil”. La figura de Paulovich -militante del MNR- recibió, muchas críticas, especialmente por su apoyo al proceso neoliberal, nosotros nos quedamos con el tratamiento del humor que aplicaba al análisis político, social y económico del país.

    En el libro citado Paulovich, en uno de los artículos, que da título al libro, pregunta a la “rosca” (La oligarquía boliviana, dueña del poder económico):

    “-Jugaremos en el bosque hasta que salga la rosca…..

    -Rosca, Rosca, ¿qué estás haciendo….?

    -Estoy administrando las minas nacionalizadas…

    “-Jugaremos en el bosque hasta que salga la rosca…..

    -Rosca, Rosca, ¿qué estás haciendo….?

    -Estoy peleando entre campesinos…..

    “-Jugaremos en el bosque hasta que salga la rosca…..

    -Rosca, Rosca, ¿qué estás haciendo….?

    -Nos estamos dividiendo y subdividiendo en el MNR…..”

    En cada verso Paulovich va detallando como la “rosca” se había incrustado en el gobierno del MNR, como conspiraba para derrocarlo (cosa que logró en 1964) y las acciones que desarrollaba, por ejemplo, apedreaban la Embajada de Estados Unidos y por otra parte pedía hornos de fundición a Rusia, de igual manera se ocupaba de dividir al sindicalismo campesino y de adiestrarlos militarmente. Al final del texto y como moraleja Paulovich señala: “Estábamos pensando que en ocho años la Rosca yacía en su lecho del dolor pero, a fuerza de declaraciones oficiales vamos a tener que admitir que la Rosca es inmortal”. Podemos decir lo mismo de las actuales oligarquías regionales, que luego de 14 años del “proceso de cambio” siguen vivitas y conspirando.

    La historia es esa cotidiana pugna de las contradicciones generadas en la sociedad y estudiadas por C. Marx, para desechar las creencias de que las sociedades obedecen a leyes naturales y que unos están destinados a mandar y otros a obedecer, y desde siempre el humor, la sátira, y la ironía, han servido para reírse de los poderosos.

    Salvando las distancias, podemos decir que los “pititas” de hoy son la “rosca” de ayer y se dedicaron y dedican a derrotar y enterrar a los movimientos sociales y su organización política. Por otra parte las “pititas” junto a los actuales “masistas” (léase arcistas) tienen un gran hermano que todo lo ve, que todo lo escucha y va moviendo los hilos en el gobierno y siguiendo muchas pistas y atando cabos podemos preguntar: “Alvaro, Alvaro ¿qué estás haciendo….?

  • Rechazamos y condenamos la violencia estatal contra la vida orgánica de la organización social

    Cada vuelta que dio la rueda de la historia en el progreso social, político y económico de nuestra nación, estuvo impulsada por la lucha, sacrificio y organización de nuestro pueblo, cada que el debate político social alcanzó un nuevo nivel se produjeron grandes saltos cualitativos en la economía y el estado, en la historia reciente fue nuestro pueblo organizado el que derrocó en los años 50 a la rosca minera e intento construir el estado de bienestar, fue nuestro pueblo el que con su lucha organización y sacrificio derroto a los 18 años de dictadura militar y conquistó la democracia, fue nuestro pueblo con su madurez política quien construyó el camino para derrotar al neoliberalismo y construir el estado plurinacional, nuestro pueblo y sus organizaciones fueron quienes derrotaron el último golpe de estado y recuperaron el camino democrático para autogobernarnos.

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