Etiqueta: Partidos de izquierda

  • 10 años del 21F, lecciones necesarias

    10 años del 21F, lecciones necesarias

    Para gran parte de los que hacen un serio análisis de lo que repercutió el 21-F, de 2016, por un lado, señalan que a partir de esa fecha, se desnudaron las verdaderas intencionalidades por la búsqueda del poder y por otro, el inicio de una profunda crisis política y orgánica interna en el MAS que sucumbió en 2019 y que se ahondó desde 2022 a 2025.

    Fue entonces que se empezaron a visibilizar dos proyectos o bloques históricos que fueron mucho más determinantes que la tradicional división en un partido u organización natural, porque el resultado no había sido que visibilizábamos al enemigo principal que estaba al otro lado, sino al que convivía con nosotros y después develaría su rostro por ambición de poder.

    Ese 21-F fue para que la derecha boliviana haga suya con directa y “justificada” argumentación, las intencionalidades que traía ese momento coyuntural afirmando que, por “la angurria de poder de Evo Morales y de quienes lo rodeaban, hizo que se gastaran casi 166 millones de bolivianos para una pregunta que no era necesario hacerla, para obtener una respuesta que el entonces gobernante no quiso escuchar”.

    Al interior del movimiento popular, en las composición de esos bloques se dejó visibilizar a viejos militantes de la izquierda tradicional que renegó con sus organizaciones políticas y fruto de sus desvaríos ideológicos y su tránsito frágil a otros partidos de derecha, les llevo a tomar decisiones que ahora están generando serias repercusiones en su accionar político.

    Ahí vemos, que por la desesperación del acomodo al poder y el exagerado oportunismo de un grupo muy pequeño de la izquierda dogmática, se haya subordinado a la estrategia de la oligarquía colonial, se afirmen en una corriente de la derecha que forma parte del gobierno. No es de extrañar que cierta denominada “izquierda” sufra estos extravíos históricos.

    Esos extravíos de la izquierda dogmática, la encontramos afincados ahora con la clase media y los sectores ideológicamente pertenecientes al fascismo criollo, que según ellos, les abrirá las puertas de la historia, pues no es así, desde el apoyo al colgamiento de Villarroel, hasta la convocatoria al 21F, esta izquierda mantiene su mirada desde las élites y desprecia a quechuas, aymaras, guaraníes y los pobres de las ciudades.

    La historia juzga los hechos y lo hace de manera implacable, el dogmatismo terminó con los socialismos realmente existentes, terminó con los chinos (PCML) que se aliaron al MNR y con el MBL que también se alió al gonismo con Carlos Mesa incluido. A estos últimos no les ha quedado más que asumir su verdadera identidad que no es otra que el colonizador-colonizado.

    Pero también vemos una mezcla de excondepistas, trotskistas y miristas que transitaron junto al MAS, ahora deambulan a su suerte, añorando su pasado izquierdista y fierrero, junto a las plataformas políticas de derecha, como otra clara señal de su desesperada angurria y apego al poder.

    El MAS del “Evismo”, los “Arcistas” y “Androniquistas” de 2025, cambiaron de rostro, hoy se cobijan como aliados de manera disimulada del gobierno de Paz Pereira con matices amarillistas propio de los que no son ni chicha ni limonada.

    Transcurridos 10 años del 21-F, se hace necesario un balance lo más objetivo, serio y responsable de lo que el movimiento popular hizo para enmendar lo que estaba mal, ajustar lo que se avanzó y empezar a construir una nueva subjetividad que se convierta en fuerza material revolucionaria para seguir el camino de la emancipación.

    La derrota del MAS en 2025 abre una nueva etapa histórica en Bolivia. El agotamiento del instrumento, su incapacidad para romper con la dependencia y la transformación del partido en una arena de caudillos, revelan la necesidad urgente de una nueva alternativa, propositiva y con clara consistencia ideológica en sus principios y, por sobretodo, con una ética transparente y convencida de sus militantes.
    Nos hemos puesto de píe con muchas dificultades, pero a muchos esto no les agrada y ahora están empeñados en ver nuevamente a los gobernantes de turno acudir de rodillas ante los poderes imperiales. Esa es la miseria de los serviles al imperio.

    Al igual que hace años atrás hacíamos una fuerte crítica de quienes cruzaron “ríos de sangre”, también debemos lamentar que hoy los gestores del llamado “proceso de cambio”, vuelvan a hacer pactos en la oscuridad para buscar favoritismos sobretodo personales por la angurria de poder.

    Actitudes de doble moral y de doble discurso demuestran que están fuera de la ética y de los principios ideológicos por los cuales se apostó, ya que con esa actitud de ingratitud, se aplastaron los sueños de miles de bolivianos y bolivianas que creyeron en un proyecto de largo alcance.

    Las últimas revelaciones dadas a conocer por una autoridad de alto rango nos deben llamar seriamente a la reflexión porque aquellos que traicionaron a lo que se construyó y se lograron las grandes conquistas, importantes reformas, gestas revolucionarias por las cuales deberíamos estar orgullosos, hoy se desvanecen por esas señales de deslealtad con el pueblo.

    Estamos a tiempo, pero ese tiempo tiene que ser invertido productivamente para empezar a diseñar un proyecto que, con transparencia, con claridad en las convicciones, se inicie un proceso que nos lleve a la unidad y propagar la esperanza de un pueblo que ansía rescatar su dignidad y su justicia.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • La izquierda y su laberinto post-electoral

    La izquierda y su laberinto post-electoral

    Las recientes elecciones han dejado en evidencia lo que muchos intuían: la izquierda boliviana atraviesa una de sus crisis más profundas. El mapa político resultante no solo muestra la pérdida de espacios de representación, sino sobre todo una fractura de horizonte. En lugar de una visión compartida de país, lo que emerge es un archipiélago de consignas dispersas y liderazgos incapaces de dialogar entre sí.

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  • El mal menor y la tragedia mayor

    El mal menor y la tragedia mayor

    La historia de Bolivia en temas electorales tiene variadas e inesperadas anécdotas, como el ”duelo de Titanes” entre Víctor Paz y Hernán Siles; o el famoso “triple empate” que dio el gobierno al tercero en la elección, hoy una nueva “sorpresa” sacude el mundillo político y es que un ex alcalde y y un ex policía, ganaron las elecciones, por encima de los favoritos de las encuestas, claramente amañadas.

    ¿Rodrigo Paz es “otra derecha”? Muchas opiniones, favorables a Paz, señalan que es de “centro izquierda”, otros que es socialdemócrata, pero si analizamos con cuidado su programa y muchas de sus declaraciones públicas, no cabe ninguna duda que pertenece al club neoliberal. Privatizar empresas, achicar el Estado (“Estado tranca”) y una propuesta de “capitalismo popular” no son propuestas populares y mucho menos de izquierda.

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  • Izquierda, verdades que duelen

    Izquierda, verdades que duelen

    La izquierda boliviana, otrora referente de lucha y transformación social, atraviesa hoy una profunda crisis de identidad y liderazgo. Aunque el Movimiento al Socialismo (MAS) logró consolidarse como una fuerza política hegemónica en las últimas dos décadas, su ascenso no estuvo exento de contradicciones. Hoy, más que nunca, se evidencia la falta de claridad teórica y formación ideológica en sus liderazgos, así como la persistencia de prácticas que distan mucho de los principios que alguna vez defendió. El caudillismo, la reproducción del poder y el pensamiento colonial siguen siendo lastres que impiden a la izquierda construir un proyecto político coherente y con visión de futuro.

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  • ¿Revolución democrática?

    ¿Revolución democrática?

    La historia es la historia de la lucha de clases, señalaba Marx, ciertamente, aún en países con una incipiente industria (generadora de proletarios) las vanguardias rebeldes y combativas pertenecían a sindicatos obreros. En Bolivia fue el proletariado minero que se constituyó como vanguardia de las reivindicaciones sociales, políticas e ideológicas.
    La lucha de clases se materializa en la contradicción entre el trabajo y el capital, que incluye un proceso de explotación por el trabajo no pagado (plus valía) y ese trabajo no pagado al obrero engrosa el capital del dueño de los medios de producción. Esta contradicción se resuelve anulando la propiedad privada de los medios de producción, es decir con una revolución. Este carácter revolucionario tiene en el marxismo su teoría, su ideología, entonces toda propuesta de romper la explotación capitalista tiene su propuesta revolucionaria el socialismo, como una transición hacia una sociedad comunista.
    En Bolivia las organizaciones marxistas han propuesto la revolución como el motor de la transformación de la sociedad, uno de ellos y el más radical en esta propuesta es el Partido Obrero Revolucionario (POR). Pero la propuesta revolucionaria tiene que cumplir ciertos prerrequisitos y por esto, en uno de los documentos más radicales del movimiento minero podemos encontrar ideas como las siguientes: “Los trabajadores del sub-suelo no insinuamos que deben pasarse por alto las tareas democrático-burguesas: lucha por elementales garantías democráticas y por la revolución agraria antí-imperialista. Tampoco negamos la existencia de la pequeña burguesía, sobre todo de los campesinos y de los artesanos. Señalamos que la revolución democrático-burguesa, si no se la quiere estrangular, debe convertirse sólo en una fase de la revolución proletaria.”
    La tarea democrático burguesa, no es otra cosa que aceptar las reglas de la democracia liberal y es en este punto, que nos hemos estancado, Chile ha sido la más dramática experiencia de tratar de superar la democracia liberal y convertirla en un proceso revolucionario.
    La revolución es justamente la ruptura de un orden, que se supone democrático, pero que en realidad es la forma en la que se mantiene y perpetúa el sistema de explotación capitalista; en consecuencia, cada momento de consolidación democrática es un alejamiento de la posibilidad de una revolución. Esta “democracia” permite lo que actualmente se conoce como law fare, es decir utilizar los mecanismos legales que la democracia permite, para frenar y erradicar toda posibilidad revolucionaria; alterando sus propios principios, pero respetados por tratarse de un principio de obediencia a la ley construida democráticamente.
    El largo proceso boliviano ha demostrado como el mismo cuerpo proletario asumió y defendió la democracia que luego se volcará contra él hasta destruirlo (1985). Con la reforma de la Constitución se logró incluir la forma “democracia comunitaria” como una posibilidad de transformar la democracia liberal occidental en una práctica comunitaria, es decir abandonar las burocracias, los recovecos jurídicos, las jerarquías y la concentración de poder. Hoy toda esa intención se ha convertido en una utopía.
    Es necesario repensar la democracia y su práctica, su imposición como modelo de organización social, en un contexto como el boliviano que durante siglos preservó otra forma de organización social, económica y política, ignorada por la mayoría de las corrientes marxistas y calificadas muy apresuradamente como “sectores de la pequeña burguesía”; estos “pequeño burgueses” fueron sistemáticamente masacrados por las oligarquías feudales, despojados de sus tierras y alejados de toda protección del Estado, siendo la población mayoritaria hasta nuestros días. Sobre estos temas, la izquierda jamás ha demostrado voluntad de autocrítica, lo que constituye una muralla para lograr esa unidad soñada entre “obreros y campesinos”.
    Este repensar la democracia, incluye la estructura social boliviana que no es, de lejos, la estructura social de Inglaterra o Alemania del 1800, que fue la que estudio Marx, y que recomendaba tomar en cuenta las particularidades de cada sociedad para iniciar su propia revolución y esa recomendación se aplicó en Bolivia en el año de 1952.
    A partir del 9 de abril de 1952 el debate político será: nacionalismo o socialismo, es bueno tomar apunte de la transformación paulatina del llamado nacionalismo revolucionario, en un liberalismo renovado (neoliberalismo). Por su lado ese sujeto excluido que desde el año 1952 tenía el derecho al voto, generó su propia teoría política: el Katarismo diferenciado del indianismo propuesto por F. Reinaga, el Katarismo se autoidentificó como “revolucionario” pero terminó aliado al MNR neoliberal.
    ¿Qué queda de una izquierda marxista revolucionaria en Bolivia? La Central Obrera Boliviana (COB) que era la usina ideológica de la izquierda boliviana ya no existe, esa guía política del movimiento popular no tiene reemplazo, eso explica la actual quietud del pueblo frente a la crisis económica. Por otra parte, las organizaciones de izquierda fueron subsumidas al interior del MAS, algunas de ellas actuando de manera corporativa mantienen su estructura orgánica, pero muy disminuidas en su acción pública. No existen liderazgos jóvenes en la izquierda boliviana, la crisis interna del MAS no tuvo un debate político ideológico, sino una disputa de buenas y malas conductas entre dos personas.
    Con todo este panorama es difícil creer en un proceso verdaderamente revolucionario en Bolivia, entonces la salida es ¿seguir consolidando una “democracia” que permite un manejo discrecional y patrimonial del poder político? Una democracia que ha posibilitado que todo el poder político se concentre en unos cuantos juristas, alterando todo precepto constitucional. Una democracia que permite que un retrato de una golpista este junto al rostro de Bolivar y Sucre, en resumidas cuentas, a lo largo de nuestra historia la democracia ha permitido el saqueo de nuestros recursos naturales, saqueo de las arcas del Estado y luego, estos mismos personajes (saqueadores, golpistas, racistas) pretendan ser candidatos para continuar con sus fechorías.
    No existe en Bolivia un “movimiento pendular” u “Olas” entre socialismo y liberalismo, lo que existe es una constante consolidación del sistema capitalista, cuyo caballo de Troya se llama: “Democracia”.
    ¿Abandonar la revolución? ¡Por supuesto que no! justamente el agotamiento de lo que denominamos sistema democrático, ha sido quebrado en Bolivia por la acción del pueblo organizado algunas veces, desorganizado otras tantas, pero dejando luego en manos de los “demócratas” la continuidad de la historia, eso pasó el año 1979, 1982, 2003, 2020. Las situaciones pre-revolucionarias evolucionaron a favor de la democracia liberal, favoreciendo, siempre a los sectores económicamente poderosos, las llamadas “vanguardias políticas revolucionarias” siempre sucumbieron ante las “tareas democrático burguesas” y ganando su reputación de “termidorianos”.
    Una estrategia revolucionaria, repensada con los nuevos actores políticos en Bolivia parece ser el camino, pero para esto será necesario dejar de pensar en la coyuntura electoral como el centro del debate político, en las circunstancias regresivas del momento, estamos obligados a recuperar la práctica política como el camino hacia la transformación económico-social, y dejando de lado el interés individual del fácil enriquecimiento que es el “modelo” tradicional de la política, por lo menos en Bolivia, para no incluir al continente. Dura batalla en este mundo de presión mediática cuyo objetivo es la anulación del pensamiento crítico y el incremento del consumo irresponsable.
    Antonio Abal O. enero 2025
    Año 200 de los “doctorcitos de Charcas”

  • Boric, una izquierda que nunca fue

    Boric, una izquierda que nunca fue

    Las relaciones internacionales no están organizadas en función a principios sino a intereses, las organizaciones e instituciones internacionales en su rol político sintetizan el sentido hegemónico de poder en el presente de manera indefinida. La fundación de la OEA (1948) grafica esta definición.

    En nuestro continente los Estados, gobiernos y las élites son el engranaje de este andamiaje que se estructuró con mayor fuerza después de la Segunda Guerra Mundial, en condiciones de subordinación periférica a la metrópoli imperialista.    

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  • Mirar el bosque para cuidar el árbol –  II

    Mirar el bosque para cuidar el árbol – II

    En Bolivia los medios de comunicación, al servicio de las políticas imperiales, mantienen una agenda cotidiana cuyo objetivo es ahondar las diferencias, generadas al interior del MAS, organización política nacida como respuesta a la política tradicional boliviana, caracterizada por la exclusión y el dominio de una “clase política” integrada por la oligarquía colonial.

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  • Nila Heredia: “la izquierda real está obligada a definir nuevos derroteros y formas de organización”

    Nila Heredia: “la izquierda real está obligada a definir nuevos derroteros y formas de organización”

    En este diálogo con Correo del Alba, como parte de una trilogía donde acudimos a otras voces del espectro político de la izquierda para pensar la actual coyuntura en Bolivia, Heredia profundiza en las raíces del Proceso de Cambio, su desenvolvimiento, las expectativas iniciales y su burocratización paulatina, para, finalmente, identificar algunos elementos que faciliten la construcción de un proyecto socialista.

    La doctora y exministra de Salud, Nila Heredia, cuenta con una amplia trayectoria en las luchas políticas y sociales, siendo una de las mujeres más destacadas de las izquierdas de Bolivia. Exguerrillera del Ejército de Liberación Nacional (ELN), hace dos décadas contribuyó a la fundación del Movimiento Guevarista (MG), organización en la que milita actualmente.

     En los últimos meses la escena política criolla, entre otras cosas, ha estado marcada por la división al interior del MAS, ¿cómo interpreta tales rencillas públicas en el partido más importante del país? ¿Hay un agotamiento del Proceso de Cambio o programático del oficialismo o puede tomar un nuevo aliento?

    Las tensiones al interior del MAS no son nuevas, aunque se han puesto en evidencia y de manera ruda en una política poco entendida como debate en base a proyectos, reflexiones y propuestas sustentadas ideológicamente; por el contrario, hoy prima el insulto, la diatriba e incluso acciones de hecho, con lo cual se ha desmoronado la base sustantiva del proceso, entendida esta –como en todo proceso revolucionario– como la consciencia de clase del sector dirigente, en nuestro caso los campesinos y obreros, el primero con poca formación teórica pero con enorme experiencia combativa, los segundos dispersos, fragilizados y abandonados de la formación y práctica políticas. En todos los casos a los partidos les remplazaron las ONGs.

    Desde el inicio mismo del periodo gubernamental, en 2006, se fueron evidenciando miradas, estrategias y objetivos finales diferentes, aunque por comprender el proceso inédito, la fuerza y personalidad presidencial –a quien había que blindar–, la izquierda debilitada fue concediendo, entendiendo que era necesario resolver los problemas más agudos de la población, la pobreza y las desigualdades sociales, y postergar los pasos que había que dar en la búsqueda de alcanzar la sociedad socialista comunitaria.

    Es evidente que esa etapa de “enamoramiento” comenzó a tener fricciones por la modificación de artículos e incisos de la propuesta de nueva Constitución Política del Estado (CPE) aprobada por la Asamblea Constituyente, significando concesiones determinantes en el futuro del proceso político iniciado en 2006. Con la seguridad que le daba al gobierno de Evo, la aprobación y puesta en vigencia de la nueva Constitución (modificada), el equipo político conductor –de su confianza– inicia la construcción de un proceso ejecutivo dirigido a burocratizar el proceso político mediante: 1) el reemplazo de la estructura ejecutiva y dirección del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP), el instrumento político del MAS, por la delegación a los ministros, muchos de ellos nuevos en la vida política y ejecutiva; 2) el reemplazo de la articulación fluida con los movimientos sociales por una representación burocratizada, gentil y hasta sumisa; y 3) la falta de estructuración y fortalecimiento de la estructura partidaria, lo que derivó en la concentración del poder en un grupo de personas y al interior del mismo el anidamiento de quintacolumnistas interesados en medrar del poder, con las trágicas consecuencias actuales.

    Como resultado, el proceso dirigido al socialismo comunitario quedó estancado en otro nacionalista popular con tinte antiimperialista y antineoliberal, pero de ninguna manera anticapitalista y menos socialista. Lastimosamente, dadas las tendencias y actitudes antagónicas, hasta bestiales, particularmente dentro del MAS, no se permite tener esperanzas de recuperar parte del terreno perdido a no ser que el presidente Arce y su equipo planteen una línea programática que recobre los ideales sustantivos puesto en la nueva Constitución y comprendiendo la situación política internacional trace estrategias llamadas a fortalecer las políticas de protección a la soberanía nacional en la explotación de los recursos naturales y genere una política agraria para el Occidente y los Valles. Siempre es posible, pero es preciso un equipo claro políticamente y técnico, que la actual gestión no posee. 

    Un tema singular, a mi juicio fundamental, es la reforma de la educación superior. El sistema universitario ha abandonado no solo los principios universitarios, sino que se ha convertido en un espacio de trabajo cansino hasta parasitario, negligente, corrupto y sin fines de ciudadanos para el bien común, ni decir antiimperialista ya que esta es una palabra mayor para la actual universidad. No dudo que haya docentes e investigadores,  profesionales con experiencia honorables, pero estos no pesan en el quehacer universitario actual. Esta es la institución que forma a los profesionales y técnicos, con bajos niveles de formación y con poca o sin formación ciudadana constructiva para una patria que la necesita y pone sus esperanzas en ella.   

    Numerosos políticos, cientistas sociales, comentaristas de todo tipo, entre otros, últimamente vienen planteando que estamos ante una crisis institucional profunda enmarcada en el tema de la irresolución de los problemas de Justicia, la imposibilidad de acción de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), la irrupción del Tribunal Constitucional (TC) como un árbitro por sobre el resto de los poderes del Estado, una economía contraída, un alto desempleo, inflación ascendente, etcétera. ¿Cuál es el diagnóstico que hace de la coyuntura actual? ¿Cómo lo caracterizaría?

    La aprobación de la nueva CPE, sin dudas, generó una fuerte esperanza por las connotaciones políticas y estructurales en tanto para cualquier ciudadano significaba el funcionamiento respetable, respetuoso, honesto, ecuánime, equilibrado y altamente productivo de todos los poderes u órganos del Estado. Sin embargo, me parece que las propias autoridades la han disminuido y utilizado, logrando confundir a unos y a otros.

    La actitud corrupta del Poder Judicial, congénita y estimulada por los distintos gobiernos –salvo honrosas excepciones–, es el guardaespaldas de gobernantes que a la vez de utilizarla han sido utilizados por este. La sorprendente y desfachatada actitud actual de este Órgano, bajo la complacencia de unos y otros, los ha llevado en constituirse en un suprapoder, resultado además de la deficiente formación técnico y sobre todo ética. A su vez, el irresponsable funcionamiento y rendimiento de los miembros del Órgano Legislativo, debido a las deficiente formación y asesoramiento técnico, sumado a la defectuosa formación política de sus miembros –que junto a los gobernantes de ayer le han dado bastante poder–,  ha transformado ese instancia en la escuela de lo que no se debe hacer. Hoy se han vuelto un órgano abusivo, irreverente e ineficiente, poco o nada respetable.        

    Con turbulencias y todo, pareciera que el masismo continúa hegemonizando el tablero político local, ¿hacia dónde debe mirar la izquierda? ¿Qué horizontes debe trazarse una izquierda con vocación anticapitalista real?

    Un “masismo” deformado amenaza y busca continuar gobernando; un masismo que ha dejado de representar los principios y postulados originales, aquellos inspirados en la lucha antineoliberal, anticapitalista, verazmente popular, respetuosa, constructiva. En ese contexto, considero que la izquierda real está obligada a definir nuevos derroteros y formas de organización, sin perder el objetivo central de construcción de gobiernos verdaderamente socialistas.

    Considerando que el contexto mundial, en lo que caracteriza al Tercer Mundo, está dado por el desarrollo científico tecnológico, de la modificación de las formas de trabajo, de la explotación indirecta, de la concentración de la riqueza a través de la banca y finanzas, de la manipulación genética, del uso más universal de la energía nuclear, de la producción de artículos y formas atractivas de esclavización de la población, del usa y tira, de la invasión de la chatarra, de la destrucción de la manufactura y el artesanado, invita a las organizaciones de la izquierda socialista estructurada bajo principios proletarios a, mediante nuevas formas de organización, hacer fluir la presencia organizada y acción de una juventud que hoy necesita construir objetivos comunes, construir futuros. Hoy, si bien los jóvenes, tienen más oportunidades y acceden a formaciones universitarias, a la vez se encuentran en sociedades con pocas oportunidades de aplicación de su formación. El mercado no solo no abastece, sino que ya no los necesita, hoy precisa mejores y más densas formaciones.       

    En las últimas semanas hemos visto un acuerdo entre el Gobierno y las patronales para tratar de revitalizar la economía, con propuestas conocidas por todos. ¿Le parece tal acuerdo pertinente o popular?

    Este acuerdo continúa siendo una extensión de las franquicias que el Estado ha ido dando al empresariado, un mecanismo dirigido a mantener las granjerías empresariales en desmedro de políticas productivas para las clases medias y populares, quienes se mantienen  produciendo con esmero productos poco y mal protegidos y que se ven forzados a competir con productos que ingresan con toda facilidad al país.

    Finalmente, desde una perspectiva socialista, ¿qué otras respuestas debieran darse para fortalecer el campo popular? En ese mismo sentido, ¿cuáles son los retos para el conjunto de la izquierda local en el momento actual?  

    Se deberá generar un plan de desarrollo productivo, protegerlo y estimularlo con un sólido apoyo técnico con profesionales realmente capacitados y fuertemente exigidos en base a metas medibles.

    Siendo la juventud el sector de la población y sujeto histórico para la modificación de las condiciones socioeconómicas del país, la universidad debe jugar un rol importante, papel que ha sido dejado hace varios años.

    Fuente: Correo del AlbaJavier Larraín Jefe editorial