Autor: Luis Camilo Romero

  • Los hijos de Pizarro y Almagro en el palacio

    Los hijos de Pizarro y Almagro en el palacio

    Dos hechos recientes simbolizan el rumbo de una Bolivia que parece girar hacia el retorno del viejo Estado colonial, con sus amos y señores. El primero fue la presencia de Rodrigo Paz en la cumbre de los «escogidos» por Donald Trump en Estados Unidos, recogiendo los mandatos para cumplir al pie de la letra el documento «Escudo de las Américas». El segundo acontecimiento ocurrió cuando Felipe VI fue recibido con honores militares por los Colorados de Bolivia en el Palacio Quemado, con toda la familia de Paz Pereira brindando pleitesía a su majestad de la corona española.

    En pleno siglo XXI, no solo tenemos a los herederos de los saqueadores de la colonia, como los Almagro y los Pizarro; hoy tenemos también a los Paz Pereira, los Aramayo y los Lupo con su chip colonial intacto. Su actuar constituye otro insulto de esas autoridades a la historia, a la cultura y a la lucha anticolonial.

    Estamos asistiendo al retorno de los señores feudales que manejan el Estado y sus instituciones a su mejor arbitrio, olvidando que la actual Constitución nos impele a continuar con la lucha anticolonial. Esto es más grave aún cuando los nuevos amos y señores se imponen con la misma lógica de los «conquistadores». A estos nuevos escenarios nos lleva el gobierno de Paz Pereira, justo cuando creíamos que vivíamos en otra época. Hoy volvemos a ver rostros que besan la mano (y de ser posible los pies) de un monarca, cuyo padre pretendió hacer callar las voces rebeldes del Abya Yala, como sucedió con Hugo Chávez.

    Hoy volvemos a ver, una vez más, cuerpos genuflexos, arrodillados en señal de sumisión al pensamiento colonial-racista, repitiendo la historia de los «abogados doble cara» que nos señala el pasado. Si durante años hemos sufrido la imposición colonial de la lengua, hoy que las lenguas nativas se abren paso, los viejos inquisidores vuelven a decirle al mundo que no quieren hablar la «maldita» lengua del Abya Yala.

    Lo diseñado en la cumbre de Miami con los elegidos de Donald Trump es el inicio de otro Plan Cóndor. Aquella fue una operación de coordinación criminal y apoyo mutuo entre las dictaduras del Cono Sur, bajo supervisión de la CIA en los años setenta, para asesinar, espiar, vigilar, secuestrar, torturar e intercambiar ilegalmente a personas. Hoy América Latina sufre un nuevo «Plan Cóndor» para reimplantar el neoliberalismo con otro ropaje.

    Aquel Plan Cóndor fue una de las diversas operaciones que sembraron dictaduras militares para aplicar la teoría de la Seguridad Nacional de Estados Unidos, atrapando a los pueblos bajo gobiernos terroristas de Estado, presuntamente para combatir el peligro del comunismo. Participaron en aquella operación, con mayor o menor grado de involucramiento, los regímenes dictatoriales del Cono Sur que Washington había impuesto o aprobado en Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, con Estados Unidos como jefe de la banda.

    El famoso acuerdo firmado en Florida se centra, fundamentalmente, en una articulación de esos países con el pretexto de luchar contra los cárteles y erradicarlos en Latinoamérica. Lo que se pretende es armar una coordinación continental férrea para desarticular al crimen organizado. Sin embargo, lo que llama poderosamente la atención es que quienes ya realizan ese trabajo contra el narcotráfico —principalmente países como México, Colombia y Perú— no fueron invitados a la mentada cumbre de Donald Trump. Tampoco estuvo Brasil, que más allá de esa agenda, también tiene compromisos con la seguridad y la garantía ciudadana.

    En consecuencia, se trata de un acuerdo orientado a articular redes, no solo para la lucha contra el narcotráfico, sino para retomar lo que se venía haciendo a fines del siglo anterior: ir a la caza de organizaciones, sus dirigencias y líderes. En este escenario, Estados Unidos transita hacia una doctrina distinta. No se trata de una formulación cerrada, sino de un conjunto de decisiones que apuntan en la misma dirección. Los acontecimientos recientes en Medio Oriente lo confirman. La acción militar coordinada entre Estados Unidos e Israel contra Irán responde a la nueva lógica de intervenir cuando se perciben amenazas directas al equilibrio estratégico y para preservar la credibilidad de la disuasión.

    Este cambio tiene implicaciones directas para Bolivia. El país deja de ser periférico. El narcotráfico, la debilidad institucional y la disputa por recursos estratégicos lo sitúan en una posición distinta. En la nueva lógica estadounidense, los países serán evaluados por tres variables: control territorial, estabilidad institucional y alineamiento estratégico.

    Sorprende escuchar a politólogos, sociólogos y periodistas obviar estas coordenadas, que están presentes en todas las manifestaciones del retorno al viejo Estado colonial y al neoliberalismo. Se inmutan ante la pobreza de su propio intelecto, otra demostración de colonialismo muy acorde con el pensamiento único de ese tiempo. Los vaivenes de la corrupción, el no saber nada de las maletas, el misterio de la gasolina «basura», el verticalismo en las imposiciones de los «operadores de palacio», son expresiones de la pervivencia de los genes de Pizarro y Almagro.

    El Estado colonial al que nos lleva este gobierno todavía se mueve en esas coordenadas, precedidas por esos habitus que no han logrado superar. La Asamblea Constituyente fue el espacio que innegablemente representó una ruptura en nuestra historia contemporánea, y en ella vimos retratadas las posturas de quienes defendían esas conductas coloniales y de quienes luchaban por su identidad y dignidad frente a imposiciones racistas.

    Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano

  • La cumbre del llunk’erio al imperio

    La cumbre del llunk’erio al imperio

    Cuando se cumplen los 13 años de la partida de Hugo Chávez, una vez más apelo a aquella declaración histórica que hiciera el líder de la revolución bolivariana, en oportunidad de su presencia en la ONU, en septiembre de 2006, minutos antes de su intervención había hecho mención a la presencia en el mismo lugar de George W. Busch, donde una frase se hizo viral, Chávez anunció: “Ayer el diablo estuvo aquí, huele a azufre todavía en esta mesa donde me ha tocado hablar…”

    Será ahora en Miami en el que Donald Trump, reúna a los que considera sus más leales amigos del patio trasero en la Cumbre presidencial en los que figura el presidente improvisado de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, que estará bien acompañado de la casta nazifascista de esta parte del Sur como es: Javier Milei, de Argentina; Santiago Peña, de Paraguay; Nayib Bukele, de El Salvador; Daniel Noboa, de Ecuador y Tito Asfura, de Honduras.

    Cuando el mundo minuto a minuto ve el desencadenamiento de la política bélica que asume EEUU juntamente a su aliado Israel sobre Irán, Trump tiene a sus pies a todo el llunk’erio como aliados clave en la región y que mantienen afinidad política e ideológica con la administración estadounidense.

    Lo que nunca mencionó Paz Pereira es que ese encuentro busca consolidar una coordinación política, económica y geopolítica frente a la expansión de los intereses chinos. La selección de mandatarios apunta a conformar un núcleo de países dispuestos a fortalecer la cooperación con Estados Unidos. En otras palabras se seguirán bajando los pantalones al imperio y cumplirán su mandato.

    Pero volvemos a insistir en el rol que viene asumiendo nuestro país en materia de política exterior, actualmente encabezada por el canciller Fernando Aramayo. Como vimos hace unas semanas, nos demostró que, al igual que Paz Pereira, está completamente fuera de sus cabales y carece del más mínimo criterio para tomar decisiones.

    Es indignante conocer que el Estado boliviano que siempre se mantuvo con una postura en defensa de la soberanía de los pueblos haya decidido retirarse del «Grupo de la Haya», una organización de países que defienden a Palestina. Esta decisión ha sido elogiada por parte del canciller israelí, quien agradeció a Bolivia “por estar del lado correcto de la historia”.

    Habrá que recordar que Bolivia, en el Gobierno de Luis Arce, fue uno de los países fundadores del “Grupo de la Haya”, cuya finalidad es terminar con lo que consideraron “ocupación israelí del Estado de Palestina y eliminar los obstáculos a la realización del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, incluido el derecho a un Estado independiente de Palestina”, según su carta inaugural.

    En su comunicación de salida del Grupo, Bolivia señaló que “cualquier iniciativa relacionada con la determinación de responsabilidades internacionales debe canalizarse a través de los órganos competentes”.

    Lo que hoy vive la Cancillería boliviana es una muestra de doble moral institucional. Por un lado, se busca proyectar al mundo una imagen de modernidad y respeto a los convenios internacionales; por el otro, es proclive a mantener relaciones con países que no respetan tratados, y siguen sumisos a sus políticas de control hegemónico en la región.

    Aquí cabe mencionar, el rol totalmente distinto que conocíamos de otro canciller que construyó una nueva diplomacia boliviana que, no se hizo en el vacío, sino que necesitó de un sistema diplomático flexible a las circunstancias reales emancipatorias.

    Una diplomacia de los pueblos, que reemplazó a las diplomacias tradicionales, de base oligárquica, y que se fundamenta en los conocimientos de las culturas originarias con la participación de los pueblos en el diseño y gestión de las relaciones exteriores.

    Bolivia, con esa política exterior de sumisión al imperio, nos recuerda a los gobiernos dictatoriales, que esperaban que ellos definan su accionar con organismos como el BM, el FMI y otros que condicionaban la política económica a sus intereses.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • Otro golpe a la institucionalidad

    Otro golpe a la institucionalidad

    Con el reiterado argumento de reestructurar las instancias del Estado, Rodrigo Paz tira un mazazo duro a la Vicepresidencia para reducirla a la mínima expresión, anulando Direcciones, Unidades en esa repartición estatal, calificado también como un golpe a la institucionalidad y un excesivo abuso de poder.

    La reducción de un total de 28 dependencias, entre ellas la Secretaría General, siete direcciones y 14 unidades dependientes, además de la Agencia para el Desarrollo de la Sociedad de la Información en Bolivia, que dependían de la Vicepresidencia del Estado, es un llamado a que las instancias que velan los intereses de la institucionalidad y el estado de derecho, deban pronunciarse con respaldo en la Constitución Política en actual vigencia.

    El ministro encargado de esa bestial estrategia para liquidar al segundo hombre más importante del Estado, José Luis Lupo, esta vez con el DS 5552, traspasa a su cartera de estado y a 3 ministerios, las dependencias de la vicepresidencia, además se eliminaron las unidades de Auditoría y la Unidad de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción, haciendo que las unidades del Ministerio de la Presidencia ejerzan sus funciones sobre las actividades, operaciones y personal de la Vicepresidencia, según la norma.

    Se ha hecho una costumbre en éste nuevo tiempo, gobernar por decreto. Vimos desde inicio que, Rodrigo Paz Pereira, al no contar con respaldo a su gobierno aplica decretos para todo, como lo viene haciendo desde inicio de su gestión.

    Ese nuevo Decreto Supremo 5552, firmado entre gallos de medianoche, fue calificado por el propio vicepresidente como un duro golpe a la democracia, hoy relegan al segundo hombre del estado a la mínima expresión, destrozan la estructura de la Vicepresidencia y ponen bajo dependencia del ministro de la Presidencia.

    Es muy lamentable que por el solo hecho de llevar a una guerra personal entre el presidente y el vicepresidente se destroce la institucionalidad de un Estado. Rodrigo Paz aprovechando el desgaste mediático y de las redes que sufre el vicepresidente, tipificándolo como “retrasado mental”, “bipolar”, “opositor principal del gobierno”, pretenda anularlo del escenario político y administrativo.

    La marginación de Edmand Lara en la política boliviana está siguiendo una combinación de factores estructurales, políticos y también personales, es un mensaje directo para decir que el vicepresidente, no encaja en los bloques de poder de éste gobierno, lo que quieren es anularlo directamente en todo.

    Edmand Lara desde que llega al gobierno soporta una guerra por todos los flancos en un escenario político donde, tiene más elementos de perder que ganar. Es él quien construyó rápidamente una imagen de forastero honesto, alguien que “pagó el precio” por enfrentarse a la podredumbre institucional y quien supo utilizar un lenguaje directo, cargado de moralismo e indignación.

    En ese marco, el propio Lara ya ha realizado la presentación de acciones constitucionales contra la norma y exhortado al Tribunal Constitucional Plurinacional y a las instancias llamadas por ley a “fallar con justicia”.

    El famoso DS 5552 limita atribuciones que la CPE otorga directamente al Vicepresidente, le quita funciones constitucionales, lo excluye de órganos donde la Constitución ordena su participación y altera el orden de sucesión presidencial. En consecuencia, en este caso, se puede confirmar la inconstitucional del Decreto 5552, porque un decreto no puede modificar la Constitución.

    Pero no solo es a ese Decreto que se observa por su inconstitucionalidad, estamos siendo testigos que el gobierno sigue sacando como naipes decretos para asegurar su gobernabilidad que fue quebrada desde el fracaso de su tan anunciado DS 5503, ya que para un control del ciudadano u organización, el Ministerio de la Presidencia inició un proceso de contratación para adjudicar el “Servicio de Monitoreo de Redes Sociales y Plataformas Digitales”, en otras palabras el gobierno hará un control y seguimiento si alguien dice algo contra éste para luego iniciarle un proceso judicial.

    La nueva artera estrategia tiene como objetivo dotar al Ejecutivo de una herramienta de “escucha social” basada en Inteligencia Artificial y Big Data para medir la percepción ciudadana en tiempo real.

    Estamos ante un entramado de contradicciones por inconstitucionalidad de los decretos que ya tienen elementos polémicos frente a la Constitución, pero quien debe dilucidar su constitucionalidad es el Tribunal Constitucional, que tal como está, seguramente será servil al gobierno de Paz.

    La política en Bolivia con ese tipo de medidas de un dizque presidente, que jamás se imaginaba sentarse en la silla presidencial, ha retornado al siglo XIX, cuando caudillos unas veces a caballo y otras en carruaje, se disputaban el gobierno utilizando los sables o las chequeras, cada uno con su proyecto individual, desde esa época es que se personaliza la política y Paz Pereira está en ese juego.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • 10 años del 21F, lecciones necesarias

    10 años del 21F, lecciones necesarias

    Para gran parte de los que hacen un serio análisis de lo que repercutió el 21-F, de 2016, por un lado, señalan que a partir de esa fecha, se desnudaron las verdaderas intencionalidades por la búsqueda del poder y por otro, el inicio de una profunda crisis política y orgánica interna en el MAS que sucumbió en 2019 y que se ahondó desde 2022 a 2025.

    Fue entonces que se empezaron a visibilizar dos proyectos o bloques históricos que fueron mucho más determinantes que la tradicional división en un partido u organización natural, porque el resultado no había sido que visibilizábamos al enemigo principal que estaba al otro lado, sino al que convivía con nosotros y después develaría su rostro por ambición de poder.

    Ese 21-F fue para que la derecha boliviana haga suya con directa y “justificada” argumentación, las intencionalidades que traía ese momento coyuntural afirmando que, por “la angurria de poder de Evo Morales y de quienes lo rodeaban, hizo que se gastaran casi 166 millones de bolivianos para una pregunta que no era necesario hacerla, para obtener una respuesta que el entonces gobernante no quiso escuchar”.

    Al interior del movimiento popular, en las composición de esos bloques se dejó visibilizar a viejos militantes de la izquierda tradicional que renegó con sus organizaciones políticas y fruto de sus desvaríos ideológicos y su tránsito frágil a otros partidos de derecha, les llevo a tomar decisiones que ahora están generando serias repercusiones en su accionar político.

    Ahí vemos, que por la desesperación del acomodo al poder y el exagerado oportunismo de un grupo muy pequeño de la izquierda dogmática, se haya subordinado a la estrategia de la oligarquía colonial, se afirmen en una corriente de la derecha que forma parte del gobierno. No es de extrañar que cierta denominada “izquierda” sufra estos extravíos históricos.

    Esos extravíos de la izquierda dogmática, la encontramos afincados ahora con la clase media y los sectores ideológicamente pertenecientes al fascismo criollo, que según ellos, les abrirá las puertas de la historia, pues no es así, desde el apoyo al colgamiento de Villarroel, hasta la convocatoria al 21F, esta izquierda mantiene su mirada desde las élites y desprecia a quechuas, aymaras, guaraníes y los pobres de las ciudades.

    La historia juzga los hechos y lo hace de manera implacable, el dogmatismo terminó con los socialismos realmente existentes, terminó con los chinos (PCML) que se aliaron al MNR y con el MBL que también se alió al gonismo con Carlos Mesa incluido. A estos últimos no les ha quedado más que asumir su verdadera identidad que no es otra que el colonizador-colonizado.

    Pero también vemos una mezcla de excondepistas, trotskistas y miristas que transitaron junto al MAS, ahora deambulan a su suerte, añorando su pasado izquierdista y fierrero, junto a las plataformas políticas de derecha, como otra clara señal de su desesperada angurria y apego al poder.

    El MAS del “Evismo”, los “Arcistas” y “Androniquistas” de 2025, cambiaron de rostro, hoy se cobijan como aliados de manera disimulada del gobierno de Paz Pereira con matices amarillistas propio de los que no son ni chicha ni limonada.

    Transcurridos 10 años del 21-F, se hace necesario un balance lo más objetivo, serio y responsable de lo que el movimiento popular hizo para enmendar lo que estaba mal, ajustar lo que se avanzó y empezar a construir una nueva subjetividad que se convierta en fuerza material revolucionaria para seguir el camino de la emancipación.

    La derrota del MAS en 2025 abre una nueva etapa histórica en Bolivia. El agotamiento del instrumento, su incapacidad para romper con la dependencia y la transformación del partido en una arena de caudillos, revelan la necesidad urgente de una nueva alternativa, propositiva y con clara consistencia ideológica en sus principios y, por sobretodo, con una ética transparente y convencida de sus militantes.
    Nos hemos puesto de píe con muchas dificultades, pero a muchos esto no les agrada y ahora están empeñados en ver nuevamente a los gobernantes de turno acudir de rodillas ante los poderes imperiales. Esa es la miseria de los serviles al imperio.

    Al igual que hace años atrás hacíamos una fuerte crítica de quienes cruzaron “ríos de sangre”, también debemos lamentar que hoy los gestores del llamado “proceso de cambio”, vuelvan a hacer pactos en la oscuridad para buscar favoritismos sobretodo personales por la angurria de poder.

    Actitudes de doble moral y de doble discurso demuestran que están fuera de la ética y de los principios ideológicos por los cuales se apostó, ya que con esa actitud de ingratitud, se aplastaron los sueños de miles de bolivianos y bolivianas que creyeron en un proyecto de largo alcance.

    Las últimas revelaciones dadas a conocer por una autoridad de alto rango nos deben llamar seriamente a la reflexión porque aquellos que traicionaron a lo que se construyó y se lograron las grandes conquistas, importantes reformas, gestas revolucionarias por las cuales deberíamos estar orgullosos, hoy se desvanecen por esas señales de deslealtad con el pueblo.

    Estamos a tiempo, pero ese tiempo tiene que ser invertido productivamente para empezar a diseñar un proyecto que, con transparencia, con claridad en las convicciones, se inicie un proceso que nos lleve a la unidad y propagar la esperanza de un pueblo que ansía rescatar su dignidad y su justicia.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • Cien días de… Inca(PAZ)pacidad

    Cien días de… Inca(PAZ)pacidad

    El amigo leal de Paz Pereira, Samuel Doria Medina, dentro de sus variadas arengas nos había anunciado que él era el único para sacar el país adelante, nos prometió rescatar al país y para ello manifestó a voz en cuello, de forma rimbombante “¡Mi compromiso es 100 días, carajo!”

    Doria Medina que es otro aliado de Paz, es más, tiene a más de dos piezas fundamentales en el Ejecutivo que son su aporte al gobierno para justificar su pasado, como ya lo habíamos señalado de quienes otrora formaron parte del MIR, tiempo donde desde una estrategia oculta, pretendieron privatizar el país, entregando nuestros recursos a manos de las transnacionales.

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  • Otra cumbre que también huele a azufre

    Otra cumbre que también huele a azufre

    Apelando a una declaración histórica que hiciera Hugo Chávez, en oportunidad de su presencia en la ONU, en septiembre de 2006, minutos antes de su intervención había hecho mención a la presencia en el mismo lugar de George W. Busch, donde una frase se hizo viral, Chávez anunció: “Ayer el diablo estuvo aquí, huele a azufre todavía en esta mesa donde me ha tocado hablar…”

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  • ¿Otro febrero negro?

    ¿Otro febrero negro?

    Esos días aciagos del febrero de 2003 llegó con el famoso “impuestazo” de Gonzalo Sánchez de Lozada, hechos que después fueron calificados como el principio del fin del gobierno de Sánchez de Lozada. El detonante que fue informado ese domingo 9 de febrero de 2003, cuando anunció el envío al entonces congreso de un proyecto de ley que reformaba la Ley Tributaria, estableciendo el impuesto al salario.

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  • Un Estado desamparado

    Un Estado desamparado

    ¡Bolivia sin presidente ni vicepresidente! ¡¡Alguien puede decirme qué se llama a éste nuevo descalabro institucional?!! Bolivia vive en la orfandad gubernamental sin que nadie diga nada de lo que pueda venir.

    Por un lado, el presidente Paz se va a Panamá al dizque Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe de la CAF, donde Paz tiene muy bien la compañía de su hermano el Jaiminho se codea con sus pares neoliberales. ¡¡A quién p… le interesa un Foro donde todo lo que se diga es un reverendo saludo a la bandera?!

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