Cada día que pasa sucede un golpe cuál un puño en el estómago que nos quita la respiración y nos hace perder la esperanza para seguir adelante.
Empezó con un bloqueo largo y tendido, con unas pitas alimentadas por señoras bien, con unas motos manejadas por hombres bien armados que mostraron su machismo atacando a mujeres de pollera, continuo con acciones violentas que reprimieron con gases y con balas que dispararon a quemarropa al pueblo que salió a defender su piel, sus derechos y sus bonos. Nos impactaron con muertes en Senkata y en Huayllani y con detenciones a diestra y siniestra, golpeando, secuestrando y torturando a miles de inocentes. Compraron a policías y militares con dinero y con ascensos para que estén a su servicio y para que atenten contra sus propios compatriotas. Prefirieron adquirir gases y balas para reprimir, en lugar de remedios y equipo para curar el contagio.
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