Autor: Venceremos

  • ¡CUBA NO ESTÁ SOLA!

    ¡CUBA NO ESTÁ SOLA!


    PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO

    A la opinión pública nacional e internacional, a las organizaciones sociales, populares y antiimperialistas, al hermano pueblo de Cuba y su Revolución:

    El Movimiento Boliviano de Solidaridad con Cuba se dirige al país y a la comunidad internacional para expresar su más enérgico rechazo, indignación y condena ante la reprochable posición adoptada por el actual Gobierno boliviano durante la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la resolución que exige el fin del criminal e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra la República de Cuba.

    CONSIDERANDO:

    1. Una traición a la tradición diplomática y a la dignidad nacional: Históricamente, sin importar el signo político o las pretensiones coyunturales, el Estado boliviano sostuvo una postura firme de principio en favor del derecho internacional, el respeto a la soberanía de los pueblos y la condena unánime al bloqueo unilateral a Cuba. La no participación o ausencia de la delegación boliviana en esta trascendental votación rompe con décadas de congruencia internacional y evidencia una actitud de sometimiento y complicidad pasiva ante los intereses del imperialismo estadounidense.
    2. Cobardía y sumisión diplomática: Quien no fija postura ante la injusticia por temor a las represalias de las potencias dominantes, asume una posición de subordinación. La falta de representación y el vaciado del voto boliviano en la ONU no representa el sentir, la historia ni la solidaridad militante del pueblo boliviano hacia la nación cubana.
    3. El respaldo contundente y mayoritario del mundo: A pesar del vergonzoso ausentismo de las autoridades de nuestro país, la inmensa mayoría de las naciones del mundo ha vuelto a dejar en claro que Cuba no está sola, ratificando su respaldo explícito al levantamiento inmediato de las medidas coercitivas unilaterales.

    POR TANTO, EL MOVIMIENTO BOLIVIANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA RESUELVE:

    • PRIMERO: Denunciar públicamente la actitud servil del actual Ejecutivo boliviano por eludir su responsabilidad histórica y no ejercer su derecho al voto en defensa de la verdad y la justicia internacional.
    • SEGUNDO: Aclarar al mundo y al hermano pueblo cubano que el silencio diplomático oficial no representa al pueblo boliviano, un pueblo digno, antiimperialista, profundamente agradecido con la solidaridad histórica de Cuba en salud y educación.
    • TERCERO: Reiterar nuestra exigencia e inquebrantable compromiso por el cese inmediato del bloqueo genocida y la exclusión de Cuba de la arbitraria lista de países patrocinadores del terrorismo.

    «La solidaridad no es una postura de ocasión, es un principio de dignidad entre los pueblos.»

    ¡ABAJO EL BLOQUEO GENOCIDA DE EE.UU. CONTRA CUBA!

    ¡VIVA CUBA, DIGNA SOLIDARIA Y REVOLUCIONARIA!

    ¡VIVA LA HERMANDAD Y SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS!

    ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

    Dado en Bolivia, a los 28 días del mes de octubre de 2026.

    MOVIMIENTO BOLIVIANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA

  • CARTA ABIERTA al Presidente Rodrigo Paz

    CARTA ABIERTA al Presidente Rodrigo Paz

    Bolivia, 20 de octubre de 2026

    Señor

    Lic. Rodrigo Paz Pereira

    Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

    La Paz.

    Señor Presidente:

    Como es de su conocimiento, este fin de mes se llevará a cabo, en la sede de Naciones Unidas, la votación anual sobre el bloqueo de Estados Unidos contra el pueblo y el gobierno de Cuba. Con seguridad, como todos los años, una abrumadora mayoría de los países del mundo votarán a favor de la suspensión de ese criminal bloqueo que, desde hace más de sesenta años, castiga a ciudadanos y ciudadanas de un país que no representa amenaza alguna contra nadie.

    Sobre este asunto, Bolivia ha mantenido una digna tradición; entre sus hitos, baste señalar la postura del país cuando en Punta del Este, Uruguay, se debatió en 1962 la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA). En esa oportunidad, bajo el gobierno del Dr. Víctor Paz Estenssoro, Bolivia se abstuvo de apoyar aquella injusta moción propuesta por la administración norteamericana, expresando su absoluto respeto a la libre autodeterminación de los pueblos y a otros principios contrarios a la injerencia en los asuntos internos de otros Estados. Posteriormente, los sucesivos gobiernos bolivianos votaron en contra de la continuidad del bloqueo, considerando a esta medida como un abuso sin base alguna, que ejerce el gobierno de Estados Unidos contrariando la voluntad de más de 180 países del mundo.

    Ante esta nueva votación, invocando nuestra condición de país latinoamericano y en apego estricto a los sentimientos de solidaridad con el pueblo y gobierno de Cuba, pedimos a su Presidencia instruir que el voto boliviano nuevamente sea contrario a la continuidad de esta agresión injusta y criminal. Un voto de abstención y/o a favor del bloqueo, dañará la imagen de su gestión presidencial que será señalada por la historia como un apéndice indigno de la política exterior de la administración Trump. Cientos de miles de compatriotas, beneficiados con la solidaridad de Cuba que puso en nuestro país un ejército de médicos y médicas incluso en confines a donde no llega el Estado, se sentirán representados por un voto soberano y libre de injerencias, a favor de Cuba y en contra del bloqueo. Caso contrario, la Patria se lo demandará.

    Atentamente,

    MOVIMIENTO BOLIVIANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA / SANTA CRUZ

    MOVIMIENTO BOLIVIANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA / LA PAZ

    MOVIMIENTO BOLIVIANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA / CHUQUISACA

    MOVIMIENTO BOLIVIANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA / COCHABAMBA

  • Una movilización masiva de solidaridad por Palestina

    Una movilización masiva de solidaridad por Palestina


    Estudiantes universitarios y numerosos ciudadanos se congregaron en la plaza principal de Cochabamba, Bolivia, por iniciativa del colectivo Grupo Intifada, para expresar su solidaridad con el pueblo palestino y denunciar el genocidio en curso en Palestina.

    La movilización internacional en apoyo a Palestina continuó en América Latina, donde estudiantes y ciudadanos bolivianos participaron en una jornada de solidaridad organizada por el colectivo Grupo Intifada en la plaza principal de Cochabamba. La iniciativa buscaba hacer oír la voz del pueblo palestino y reafirmar su derecho a la libertad, a la existencia y a la autodeterminación.

    Bajo los arcos de la plaza, los participantes habilitaron un espacio de exposición y memoria, adornado con banderas palestinas, kufiyas y decenas de fotografías de víctimas. Junto a pancartas que denunciaban el genocidio y reclamaban la liberación de Palestina, se colocaron mensajes manuscritos, entre ellos un homenaje a las mujeres palestinas. La bandera wiphala, símbolo de los pueblos andinos, también figuraba entre los emblemas desplegados, ilustrando el acercamiento entre las luchas por los derechos de los pueblos.

    EL ARTE COMO FORMA DE EXPRESIÓN

    La jornada estuvo marcada por diversas expresiones artísticas y militantes. Un cantante interpretó canciones con su guitarra frente a una gran bandera palestina, mientras varias participantes tomaron la palabra para expresar su apoyo a la causa palestina. Paralelamente, una pantalla proyectaba imágenes acompañadas de mensajes que afirmaban, entre otras cosas, que la resistencia palestina sigue viva.

    Militantes también representaron en el suelo escenas que mostraban a las víctimas, otorgando a la movilización una dimensión conmemorativa y simbólica. Por su parte, una manifestante desplegó una bandera adornada con fotografías. Decenas de personas reunidas en la plaza siguieron las distintas actividades, entre intervenciones, canciones y representaciones militantes.

    Con esta iniciativa, los organizadores buscaron contribuir a sensibilizar a la opinión pública boliviana sobre el sufrimiento del pueblo palestino y la necesidad de defender sus derechos.

    «TODOS Y TODAS SOMOS PALESTINA»

    En su comunicado, los integrantes del colectivo Grupo Intifada celebraron esta movilización y consideraron que la población está tomando conciencia progresivamente de la situación en Palestina. Según ellos, la causa palestina trasciende las fronteras e interpela a la conciencia humana, hasta convertirse en «la causa de la humanidad».

    Los organizadores hicieron un llamamiento a dar voz a los niños, las mujeres y los hombres palestinos, al tiempo que reafirmaron el derecho del pueblo palestino a vivir y existir, a la autodeterminación y a recuperar su tierra y su territorio.

    La concentración se inscribió así en una dinámica de solidaridad internacional destinada a mantener a Palestina en el centro de las preocupaciones ciudadanas y fortalecer la movilización contra las violaciones que sufre su población.

    «¡Todas y todos somos Palestina!»: esta consigna resumió el espíritu de la jornada, marcada por la solidaridad con el pueblo palestino y la defensa de sus derechos nacionales.

    Fuente: Le Courrier de Argelia / Lunes 12 octubre 2026.

  • ¿Qué nos queda por transformar?

    ¿Qué nos queda por transformar?

    Hay una palabra que prácticamente ha desaparecido del lenguaje político: emancipación. No es casual. Cuando una izquierda deja de preguntarse de qué debemos emanciparnos, termina reduciendo la política a administrar el Estado, repartir cuotas de poder, defender conquistas parciales y sobrevivir a la siguiente elección. Y cuando la derecha llega diciendo que todo eso debe ser demolido, consigue presentarse como la única fuerza capaz de producir un cambio. Ahí está una de las grandes tragedias de nuestro tiempo: la izquierda dejó de imaginar la transformación y la derecha comenzó a apropiarse del lenguaje del cambio.

    Pero este no es solamente un problema electoral. Es un problema histórico. Bolivia atraviesa hoy una disputa alrededor del ajuste, los combustibles, el endeudamiento, la soberanía y el papel del Estado. El gobierno de Rodrigo Paz eliminó el subsidio al diésel argumentando que debía enfrentar la escasez y corregir las distorsiones del sistema. Pero la discusión no puede agotarse en saber si una medida fiscal es técnicamente conveniente. La pregunta política es otra: ¿qué sociedad queremos construir y quién decide el rumbo de esa transformación?

    Y la tendencia generalizada es resignarse. Esperar que alguien nos diga qué hacer, aceptar que no hay alternativa, asumir que las cosas son demasiado complejas para que podamos transformarlas. La resignación también es una forma de dominación.

    Miremos alrededor. Argentina ha convertido el ajuste, la reducción del Estado y la apertura al capital en el eje de una transformación que Javier Milei presenta como ruptura con décadas anteriores. No se trata solamente de discutir si sus políticas son correctas o equivocadas. Se trata de entender por qué un discurso que promete romper con lo existente consigue canalizar una parte importante del malestar social.

    Brasil ofrece una paradoja que la izquierda latinoamericana haría mal en mirar solamente como una batalla electoral. Lula no llega a esta segunda vuelta después de un fracaso económico absoluto; llega después de haber mejorado indicadores sociales importantes y, sin embargo, sin haber conseguido convertir esas mejoras en una expectativa mayoritaria de transformación.

    Ahí aparece la contradicción que debería preocuparnos. La izquierda puede gobernar, mejorar determinados indicadores y aun así no resolver la pregunta fundamental que se hace una sociedad: “¿mi vida está cambiando realmente y hacia dónde?” Cuando esa pregunta queda sin respuesta, la derecha ocupa el vacío. No necesita demostrar que su proyecto resolverá los problemas; le basta con presentarse como ruptura frente a aquello que una parte de la población identifica con estancamiento, frustración o cansancio.

    Por eso resulta insuficiente interpretar el resultado brasileño como un simple “giro a la derecha”. Hay sectores que no necesariamente están abrazando una doctrina neoliberal o una ideología bolsonarista; están expresando, por distintas vías, una demanda de cambio.

    Esta es la contradicción que debería interpelar a la izquierda: cuando la izquierda se convierte en la administradora responsable de lo posible, la derecha puede presentarse como la única fuerza capaz de romper los límites de lo existente. La paradoja es brutal: quien históricamente nació para transformar termina defendiendo la estabilidad de lo que logró administrar, mientras quien defiende otro orden social consigue apropiarse del lenguaje de la ruptura.

    Y aquí Brasil conversa directamente con Bolivia. El problema no es que las sociedades hayan dejado de querer transformaciones. El problema puede ser que la izquierda haya dejado de ofrecer una idea contemporánea de emancipación. Si no somos capaces de decir qué relaciones económicas, sociales, culturales y políticas queremos superar, qué poder queremos democratizar y qué sociedad queremos construir, la palabra “cambio” queda disponible para cualquiera.

    La cuestión, entonces, no es cómo conseguir que la población vuelva a votar por la izquierda. Es mucho más incómoda: ¿cómo hacemos para que la izquierda vuelva a ser capaz de imaginar y construir aquello que todavía no existe?

    Una sociedad no abandona necesariamente a la izquierda porque se haya vuelto de derecha. Muchas veces se distancia porque no encuentra en la izquierda una explicación convincente de su frustración ni una imagen concreta de futuro. Si emancipación significa liberarse de las relaciones que producen dependencia, desigualdad, explotación y subordinación, entonces gobernar no puede ser el punto final. Gobernar debería ser apenas una herramienta.

    La izquierda necesita recuperar algo más difícil que una consigna: la capacidad de pensar una sociedad distinta. Eso significa volver a discutir propiedad, trabajo, riqueza, territorio, conocimiento, tecnología, democracia, soberanía y poder. Significa preguntarse qué estructuras deben transformarse y cuáles simplemente hemos administrado.

    Quizá allí esté la verdadera rebelión que nuestra época reclama: la ruptura intelectual con la resignación. No aceptar que el mundo es inmodificable. No conformarnos con escoger quién administra mejor lo existente. Volver a preguntarnos qué debemos transformar, para qué y en beneficio de quién.

    Porque rebelarse contra la idea de que no existe alternativa también es volver a pensar la emancipación.

  • Sin unidad popular, el Estado Plurinacional quedará en manos de sus sepultureros

    Sin unidad popular, el Estado Plurinacional quedará en manos de sus sepultureros

    El conversatorio «¿Fin de ciclo?», organizado por Nuestra Palabra para debatir la unidad del bloque popular y de los pueblos indígena originario campesinos, no fue un ejercicio de nostalgia ni una reunión para lamentar las derrotas recientes. Fue el espacio para una constatación urgente: el Estado Plurinacional está amenazado, pero su ciclo histórico no ha terminado. Lo que se agotó fue una forma de conducir el proceso; lo que sigue pendiente es la transformación profunda del Estado colonial.

    Las intervenciones de Adolfo Mendoza Leigue, Cintya Vargas, Antonio Abal, Horacio Villegas, Andrés Huanca Rodrigues y Jonás Rojas Guzmán coincidieron en un punto esencial: la derecha ha recuperado el gobierno para devolver el país a las élites económicas, el agronegocio, las transnacionales y los intereses de Estados Unidos. Mientras el pueblo soporta la escasez de combustibles, la falta de divisas y el deterioro de sus condiciones de vida, los nuevos dueños del poder preparan la entrega del litio, los hidrocarburos, la minería, las tierras raras y los territorios.

    El proyecto liberal se presenta como salvación, pero funciona como un caballo de Troya. Necesita convencer al país de que la Constitución y el Estado Plurinacional son responsables de la crisis. Así opera la doctrina del shock: profundizar el miedo y la incertidumbre para que la población acepte la entrega de los recursos naturales, la concentración de tierras y la pérdida de derechos.

    Sin embargo, la defensa del Estado Plurinacional no puede reducirse a proteger lo construido ni a idealizar los gobiernos anteriores. Las intervenciones también colocaron sobre la mesa las contradicciones del proceso: la economía comunitaria quedó relegada; la justicia indígena no recibió los recursos necesarios; algunos sectores empresariales capturaron organizaciones sociales; la minería aurífera avanzó sin control, y la izquierda perdió capacidad para interpelar la vida cotidiana de trabajadores, jóvenes y pequeños productores.

    La Constitución de 2009 continúa siendo el mandato del sujeto constituyente y la principal trinchera frente a la restauración oligárquica. Pero defenderla exige volver a discutir el programa: tierra y territorio, agua, litio, gas, minería, medioambiente, mercados de carbono, financiamiento climático y redistribución de la riqueza.

    La unidad tampoco puede construirse sustituyendo la voz de nadie. Debe nacer en las comunidades, sindicatos, organizaciones de mujeres, pueblos indígenas, barrios y espacios juveniles. Requiere escuchar la experiencia de las generaciones anteriores y las aspiraciones de quienes hoy buscan un horizonte propio.

    No basta con declararse anticapitalista y antiimperialista. Hace falta convertir esas definiciones en propuestas concretas y en una nueva conducción colectiva. La derecha ya está unida para saquear. El bloque popular debe unirse para recuperar el gobierno, reconstruir el Estado Plurinacional y devolverle al pueblo la capacidad de decidir su destino.

  • Marx y Dussel

    Marx y Dussel

    SEMINARIO PERMANENTE DE DIÁLOGO POLÍTICO

    Este apartado será actualizado después del encuentro con una síntesis del debate, acuerdos, nuevas preguntas y materiales complementarios, además de acordar como continuamos.

  • El programa ya está escrito

    El programa ya está escrito

    Colectivos, organizaciones sociales, partidos de izquierda, intelectuales y militantes coinciden cada vez más en una preocupación: necesitamos un programa político capaz de enfrentar la restauración neoliberal y ofrecer nuevamente un horizonte al movimiento popular. La preocupación es legítima. Pero quizás estamos buscando demasiado lejos algo que, en buena medida, ya construimos.

    Ese programa está en la Constitución Política del Estado.

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  • El verdadero ajuste empezó cuando nos convencieron de que el problema era el pueblo

    El verdadero ajuste empezó cuando nos convencieron de que el problema era el pueblo

    Durante semanas el gobierno ha repetido una idea hasta el cansancio: que los 53 días de movilización son los responsables de la crisis económica que atraviesa Bolivia. No es una explicación; es una operación política. Cuando un relato necesita repetirse todos los días para sostenerse, generalmente busca ocultar algo mucho más profundo.

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