Etiqueta: Estado colonial

  • La ruptura del Ayni

    La ruptura del Ayni

    En forma coloquial, y por las redes sociales, Jorge Richter motiva una reflexión para Rodrigo Paz. Es un buen retrato del momento político en Bolivia y la causa central de este conflicto. Como señala Richter es un tema sociológico referido a la confianza, a la palabra empeñada, que en culturas cuya base de comunicación es la oralidad, como son las culturas andinas, una promesa conlleva a la complementariedad entre lo pactado, es pues el ayni traducido en la práctica política.

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  • La crisis crónica del estado colonial

    La crisis crónica del estado colonial

    El estado, ese ente todopoderoso, preocupación de filósofos, economistas, sociólogos, politólogos, etc, a través de la historia, tiene sus formas camaleónicas de presentación, lo que no cambia es su estructura que le ha permitido reproducirse y constituir el “modelo” de organización de una sociedad, cuyo centro motor son las elites.

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  • Un Estado miedoso

    Un Estado miedoso

    Caminar por las calles paceñas y reparar vallas metálicas, que rodean la plaza Murillo, policías en las puertas de Ministerios y oficinas públicas, la Alcaldía con una sola puerta de ingreso controlada, y numerosas movilidades con placas oficiales con vidrios raybanizados son los claros símbolos de protección ¿de qué? ¿Es un miedo a la plebe, que ha demostrado su rebeldía, frente a los gobiernos, principalmente neoliberales?

    Lo cierto es que esa demostración de protegerse, es mensajero del miedo que tiene el Estado expresado en sus instituciones, el temor de las autoridades de encarar al pueblo que siempre ha demandado atención, vigencia de derechos y conquistas, junto a la defensa de nuestros recursos naturales.

    Así los Ministerios se han constituido en fortines, en castillos de reyezuelos que disponen de lo público como un patrimonio personal, amparados en la impunidad, que es la garantía para el ejercicio del despotismo como ejercicio del gobierno y en estos castillos, en los pasillos, se suceden los actos de poder sobre el manejo económico, acerca del reparto de ganancias mal habidas, de seducciones y extorsiones a los cuerpos, especialmente de mujeres, tal como en los viejos castillos señoriales y sus cortesanas, adivinos y consejeros.

    El Estado se desmorona en la medida que sus instituciones se convierten en engranajes de una maquinaria cuya única función es la producción de nuevos ricos, de acumular capitales, sin importar que el pueblo esté demandando soluciones a los problemas creados por el propio Estado. Las venas conectoras de estos engranajes son múltiples pero todas son conductoras de la corrupción, verificada y vivida todos los días por los ciudadanos que obligados han naturalizado la “aceiteada” los “quinciños” el “timbre de agilización de trámites” el “ser vivo”, en síntesis, el sentido común de los y las bolivianas acepta de manera pasiva (en los últimos años) esta forma de “gobierno” y sus derivas de impunidad y falta de justicia.

    ¿Qué pasó con el coraje del pueblo? Ya sabemos que el proletariado minero, la vanguardia de las reivindicaciones sociales políticas y económicas, fue enterrada con el Decreto Supremo 21060 en el primer gobierno neoliberal (1985) a partir de este hecho la Central Obrera Boliviana (COB) perdió la brújula que guiaba al conjunto del movimiento popular en Bolivia, por eso las batallas libradas por el pueblo fueron guiadas por organizaciones locales como fueron los episodios de la “guerra del agua” y la “guerra del gas”. O los “autoconvocados” que dieron batalla y resistencia al último golpe de Estado.

    En tono de autocrítica podemos señalar que el periodo del “proceso de cambio” no se ocupó de fortalecer a los “nuevos actores” que acumularon la fuerza motriz para el triunfo del MAS-IPSP, no se profundizó el contenido político ideológico del proceso y la necesidad de crear una subjetividad militante y argumentada del proceso mismo, podemos decir que se trabajó en la epidermis del Estado, sin afectar su estructura, que por supuesto precisa de una gran fuerza de empuje, para desmontar ladrillo por ladrillo un Estado colonial que se mantiene y fue mantenido y reproducido por los mismos mecanismos estatales.

    Los tímidos pasos respecto a las medidas necesarias para superar las reformas y caminar el sendero de la revolución, fueron los inicios de ese temor que hoy rodea al Estado. El “Estado aparente” se impuso y el “Estado Plurinacional” está siendo zarandeado y amenazado con la muerte, son pocas las voces que proclaman una defensa de esta posibilidad de construcción de Estado y sociedad diferente, Plurinacional e intercultural, son voces que tienen en frente al neoliberalismo como gobierno y su programa de reformas ya conocidas. Para este propósito es necesario mantener el miedo, es necesario mantener los símbolos de la fuerza coercitiva que permite imponer los “paquetazos” encima de las espaldas del pueblo, un pueblo que por lo pronto no encuentra el piso para seguir caminando por tierra, territorio, pan y libertad. y libertad.

    Antonio Abal O.

  • El retorno de las elites

    El retorno de las elites

    “Apoyo a Samuel Doria Medina”. “Si gana Andrónico no invertiré en Bolivia”. Con estas palabras, queda confirmado el retorno de la política republicana, esa que se manejaba con el “cheque contra cheque”.

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  • De Traiciones y Revoluciones

    De Traiciones y Revoluciones

    En 1965, en el mes de octubre, Laureano Machaca, aymara, fue emboscado y asesinado, su delito fue el haber iniciado un proceso de autodeterminación al interior del proceso revolucionario iniciado en 1952.

    El liderazgo de Laureano Machaca, se inscribe en la columna vertebral de la resistencia a la explotación colonial iniciada por Manco Inca, allá por el año 1500. Esta resistencia anticolonial, aparentemente se había resuelto con la llegada al gobierno de Bolivia del primer presidente indígena. Se puede estar de acuerdo o no con los 14 años de gobierno del MAS-IPSP, pero, como siempre hemos sostenido los pueblos y naciones originarias, durante este proceso, han quebrado el monopolio de la acción política y este es un punto de no retorno y eso activó a los poderes económicos, sociales, institucionales, cimentados en clave colonial y ligados a los intereses geopolíticos de EEUU.

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  • Con el bozal bien asegurado

    Con el bozal bien asegurado

    Michel Foucault, filósofo francés del siglo XX, analizó cómo el poder moderno ya no se ejerce solo mediante la represión o la fuerza física, sino a través de formas más sutiles y eficaces de control: las disciplinas.

    Foucault explica que, las sociedades occidentales desarrollaron nuevas técnicas para formar sujetos «útiles y dóciles». Estas técnicas de disciplinamiento se aplican en instituciones como la escuela, el cuartel, la fábrica, el hospital o la prisión, todas en manos de ese monstruo de mil cabezas denominado Estado.

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  • El retorno del Mallku

    El retorno del Mallku

    “Como en el futbol, el MAS ya tiene tarjeta amarilla y puede tener una tarjeta roja”, con estas frases mas o menos literales, un vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha definido el destino de uno de los partidos históricos más importantes de la azarosa vida política de Bolivia.

    El Estado son sus instituciones, por eso afirmamos que el Estado actual no es más que la continuación del Estado colonial con formas de apariencia democrática. Comparar la vida política, que desde nuestro punto de vista es la realización de una vida plena, con un partido de futbol, es poco menos que una perversidad de quienes, con el poder concedido replican los gestos de la nobleza feudal. La forma de gobernar desde una cómoda posición burocrática, sabiéndose parte de la cohorte del rey, es pues una demostración del habitus colonial.

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  • Como hace 500 años

    Como hace 500 años

    Ocho indígenas Chimanes han sido enterrados en fosas comunes en Santa Ana del Yacuma, mientras la opinión pública nacional debate acerca del respeto a las leyes y la vigencia de la democracia como sistema de gobierno.

    En muchas oportunidades hemos señalado que la razón principal para vivir en un “estado aparente” es la estructura colonial que sostiene todo el andamiaje jurídico legal del Estado boliviano, desde que se configuró como Estado-nación allá por 1826. En este “Estado aparente” existen ciudadanos de primera clase y luego están los “otros” los excluidos y maltratados por los meandros del poder estatal y de la sociedad colonial.

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