Etiqueta: Estado de derecho

  • La comuna de París y el Ayllu Andino: la Rebelión Popular

    La comuna de París y el Ayllu Andino: la Rebelión Popular

    “ Bolivia es una nación que esta históricamente en situación de peligro, ocupada cultural y económicamente. Necesita expulsar a los invasores y eso no es posible sino con una movilización particularmente intensa”(1)

    Las luchas populares, tienen sus hitos en acontecimientos que son parte de la historia. Uno de los mas notables ha sido “La Comuna de París” de 1871, cuya autonomía y estructura organizativa se asemeja a lo ocurrido en la “Guerra del Agua” del año 2000 y con los acontecimientos de mayo y junio del año 2026 en Bolivia.

    La autonomía y el autogobierno fue la característica principal de la Comuna de París, y por supuesto la composición de las direcciones, al respecto esta narración nos ubica en ese contexto:

    “Las tropas del general Justin Clinchant las arrollaron y el líder comunero de la zona fue llevado delante de las tropas de Versalles. «¿Quién eres tú?», preguntó el oficial al mando. La respuesta fue ‘Lévêque, albañil, miembro del Comité Central’. El oficial al mando resopló: ‘Un albañil que quiere gobernar Francia’. Ese era el nivel de desprecio de la burguesía. Lévêque recibió un disparo en la cara.”(2)

    Igual que Léveque, los dirigentes autónomos de los movimientos sociales, en Bolivia, son secuestrados, perseguidos y las mas de las veces asesinados, su único delito el derecho al autogobierno. Como señala Zavaleta somos un país ocupado y las elites de ocupación se turnan en el poder políticos para realizar sus negocios de acumulación y también actualizan su léxico para denominar a los rebeldes, que según sus usos son: “salvajes, indios, caribes, llamas, mascacocas, y hoy narcoterroristas”. “¿Cómo un indio nos va a gobernar? ni bachiller es”, durante 14 años esta ha sido la frase repetida, tal como ocurrió en la Comuna de París: ‘Un albañil que quiere gobernar Francia’, ese es el desprecio racista que existe en Bolivia y claro que tiene su público que repite en coro el lenguaje de los invasores (reproducidos por generaciones) y es que la colonialidad ha caldo tan profundamente que es mejor remedar la actitud de opresor en lugar de acudir al espejo de la historia (individual y colectivo).

    Atribuir a una sola persona la rebelión de las naciones y pueblos andinos es desconocer completamente la historia boliviana reciente, especialmente desde la post guerra del Chaco. La adaptación del sindicato obrero al ayllu andino ha creado una organización sincrética, con una potencia inicialmente demostrada en los bloqueos de 1979 y que manteniendo esa tradición de movilización intensa ha logrado giros históricos en Bolivia. El logro mayor es sin duda el Estado Plurinacional cuya defensa es una de las banderas de los bloqueos de caminos.

    La perversa estrategia del desgaste, mediante la confrontación de los actores del Golpe de Estado del 2019 (denominados “la población”) con los sindicatos de obreros y campesinos, implementando los mismos pasos, incluso incluyendo a un falso obispo para invocar a la religiosidad popular como en aquella nefasta ocasión, este hecho nos demuestra el grado de crueldad que utiliza el gobierno, en pocas palabras es la guerra civil de baja intensidad, enfrentando a los grupos paramilitares con los sindicatos y la población civil, que es víctima de la frustración de estos camisas negras criollos, impunes por la protección oficial y oficializada en la misma voz del gobierno. Igual protección tendrán las fuerzas represivas autorizadas a utilizar la violencia extrema con la “presunción de legalidad” que es el “cheque en blanco” entregado a las fuerzas represivas por parte de diputados y senadores.

    Con todas las medidas desplegadas por el gobierno, en el intento de frenar la rebelión popular, podemos afirmar que ya no existe un “Estado de Derecho” peor de una democracia como forma de gobierno, ya que las medidas anticonstitucionales son la forma de gobierno. Estamos ante un gobierno con actitudes dictatoriales.

    1. Rene Zavaleta M. Bolivia el desarrollo de la conciencia nacional. 1967 s/e.
    2. Vijay Prashad. Introducción: abrir las puertas a la utopía. En Comuna de Paris 150 s/f.

  • Vacio de Poder

    Vacio de Poder

    En Bolivia las fuerzas paramilitares se adueñan de las ciudades del eje central. Tratan de repetir su hazaña de octubre y noviembre del año 2019. Esta es la señal inequívoca que no existe gobierno, ni Estado de derecho.

    La acumulación de equívocos en la gestión de la crisis política y de salud, ha debilitado al gobierno de facto, de tal manera que sus propios promotores ahora le cuestionan; “¿Cómo debo llamarla presidenta o candidata? porque no hay gobierno”, así preguntó una representante de un partido político de la derecha boliviana.

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  • BOLIVIA EN RESISTENCIA ANTE LA PERMANENTE VIOLACIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS

    Recientemente se hizo público un documento sobre la situación de Bolivia, elaborado por la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de Harvard1. Es el resultado de seis meses de investigaciones, e incluye testimonios y entrevistas a más de doscientas personas. Señala que bajo el actual gobierno “…la violencia promovida o respaldada por el Estado, la limitación de la libertad de expresión y las detenciones arbitrarias, han contribuido a un clima de terror y desinformación que ha socavado el Estado de derecho y la perspectiva de unas elecciones justas y abiertas…”. Identifica además cuatro áreas en las cuales las actuales autoridades han violado derechos humanos:

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  • El estado del Estado

    El estado del Estado

    Las últimas decisiones del gobierno de facto nos confirman la sospecha de que el Estado ha recuperado su carácter exclusivamente coercitivo y que el llamado “Estado de derecho” ha desaparecido.

    Estamos presenciando un retorno al Estado monárquico del siglo XV, cuando el Rey Luis XIV, (se dice) afirmó: “El Estado soy yo”, independientemente de su veracidad, la frase es el resumen de lo que se conoce como la monarquía absoluta, es decir no existe poder alguno que cuestione al rey.

    Bolivia se debate en una completa carencia de respeto al orden jurídico legal señalado en la Constitución Política del Estado (CPE), los mecanismos creados para poner freno al uso arbitrario del poder han sido sometidos al poder de facto. Las tímidas reacciones de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), no han impedido la consolidación del poder absoluto concentrado en la figura presidencial.

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