Etiqueta: Guerra del Agua

  • ERA EN ABRIL

    ERA EN ABRIL

    Aunque nada tenga que ver con aquella bellísima canción de Juan Carlos Baglietto a dúo con Ana Belén, dedicada a la ternura entre una madre y su hijo, abril nos depara grandes sorpresas desde el inicio del siglo. Una de ellas fue la denominada “Guerra del Agua” de abril de 2000.

    Este mes también concentra fechas clave en la historia boliviana: el 9 de abril, la Revolución de 1952; el 17, la fundación de la Central Obrera Boliviana (COB); y el 22, el Día de la Madre Tierra, una conmemoración que, sin embargo, no termina de asumirse plenamente. Las instituciones no logran garantizar el respeto a las normas que protegen a la naturaleza ni hacen efectiva la defensa de la Pachamama.

    Las jornadas de abril de 2000 marcaron el surgimiento de una fuerza social que, en su momento, anunciaba la construcción de un gran movimiento nacional y latinoamericano. Fue entonces cuando la Coordinadora Departamental del Agua y la Vida lanzó la convocatoria al bloqueo indefinido en Cochabamba, como respuesta a una enérgica presión social.

    Pero lo que marcará la pauta en este nuevo abril son los decretos que el gobierno de Rodrigo Paz Pereira ha venido emitiendo. Uno de ellos es el Decreto Supremo 5595, que implementa el programa “Tranca Cero”. La paranoia gubernamental llega a extremos cuando a Paz Pereira se le ocurre gobernar por decreto. Hasta ahora ha emitido más de 50 decretos, intentando justificar su estilo de gobierno, pero sin mostrar la más mínima voluntad de mirar siquiera de reojo la Constitución Política del Estado, cuyas normas parece ignorar por completo.

    Su programa “Tranca Cero” hace alusión a su muletilla cansona, repetida una y otra vez en sus discursos. Según el decreto, se elimina la exigencia de presentar fotocopias del carnet de identidad y certificados de nacimiento, como si con ello se fuera a erradicar la burocracia estatal, un problema enquistado desde hace décadas en el país.

    Otro hecho llamativo es el instructivo del Ministerio de Educación, que dispone la realización de “actos breves” y la participación únicamente de “pequeñas delegaciones de estudiantes” en los desfiles cívicos. Plantear “actos breves” y “delegaciones reducidas” implica asumir que el civismo es una actividad secundaria o prescindible, cuando en realidad forma parte de la educación integral y de la preservación de la memoria colectiva.

    Reducir ese legado a actos simbólicos con pocos estudiantes es minimizar el sacrificio de generaciones enteras. La memoria histórica debe ser explicada, compartida y vivida por todas las comunidades educativas. Un país que olvida su historia se vuelve vulnerable y pierde el rumbo. De ahí que sea justificable la protesta de bordadores, artesanos, payasos y fotógrafos ante la prohibición de estas actividades, que formaban parte de su quehacer cotidiano y, sobre todo, de su sustento económico.

    Finalmente, el Gobierno nos presenta otro “cuentito” con bombos y platillos: mediante videos y fotografías, intenta mostrar la existencia de una red de sabotaje y robo de combustibles que operaría entre Bolivia y Chile, y que en cinco meses habría alterado el combustible de 5.000 cisternas, afectando unos 150 millones de litros comercializados en el país.

    Según el Ejecutivo, entre octubre del año pasado y marzo de esta gestión ingresaron al país unos 150 millones de litros de combustible “adulterado con agua sucia y aceite usado”, que habrían causado daños en el parque automotor. Sin embargo, en ningún momento se presentan los autores o responsables de esa red. No hay detenciones. Solo ruido mediático como parte del show oficial.

    El gobierno quiere acostumbrarnos a que se gobierne por decreto. Todos lo afirman, y está claro que, si bien el Ejecutivo puede dictar decretos, no puede “gobernar por decreto” en el sentido pleno de legislar o sustituir al Órgano Legislativo. Así, mientras unos andábamos expectantes al desenlace de la selección de fútbol, otros se afanaban rápidamente en aprobar decretos y leyes en contra del pueblo.

    *Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

  • Abril: año 2000

    Abril: año 2000

    Uno de los factores más importantes de la guerra del agua fue la pasión de los actores, organizaciones barriales que nucleaban hombres mujeres, niños, niñas, que se convirtieron en corazones anhelantes de justicia y que acudían a los lugares de bloqueo para ser, sin saberlo, parte de la historia boliviana.

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  • El No candidato

    El No candidato

    Reyes Villa, más conocido como “El bombón”, aunque ahora ha preferido no usar este apelativo, por el pasado que representa; ha declarado que se encuentra preocupado por la falta de agua en Sacaba e inmediatamente ha realizado propuestas.

    Reyes Villa pretende borrar su pasado de “yacu vende” sobrenombre que le dieron los regantes y que luego la coreó todo un pueblo. Es pues un insulto a la inteligencia de los cochabambinos, que no pueden olvidar sus gestiones como Alcalde, como Prefecto y como Gobernador durante estas gestiones la única política pública respecto al agua fue apoyar las políticas privatizadoras y fue el primer derrotado en la guerra del agua.

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  • ¿EMPRESARIOS GOLPISTAS?

    ¿EMPRESARIOS GOLPISTAS?


    En conferencia de prensa los empresarios de Cochabamba han pedido la renuncia de la gobernadora y del alcalde, ellos piden: “autoridades con carácter, con pantalones y bombachas bien puestas”, recordando las palabras de un dirigente del transporte que pedía las medidas de los pantalones del dictador García Meza.

    Los empresarios quieren recuperar el espacio político que perdieron, una vez que el neoliberalismo dejó de ser la política oficial del Estado. Con el discurso de “salvar a Cochabamba” se ha puesto en marcha para desestabilizar el gobierno departamental y municipal, que son autoridades legales y legítimas.

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  • Abril en la Memoria del pueblo

    Abril en la Memoria del pueblo

    En la guerra del agua en Cochabamba año 2000, hubo gente que estaba dispuesta a realizar “arreglos” con el gobierno, pero el objetivo y la confianza de las organizaciones populares y los vecinos organizados, logró el triunfo más importante contra el neoliberalismo en América Latina.

    En la guerra del gas fue principalmente la población de la ciudad de El Alto que determinó el final del gobierno de Sánchez de Lozada. Como comprobamos, ha sido siempre el pueblo, que se encuentra un paso más adelante que los políticos, el gran artífice de las conquistas sociales, de las revoluciones. Los políticos hacen cálculos, piensan en sus intereses, y no siempre se encuentran en sintonía con la fuerza motriz de la historia.

    La propuesta ya aprobada en el parlamento, de aplazar las elecciones a julio de este año, es una concesión al gobierno de facto, el pueblo se manifiesta por ¡Elecciones ya! Las señales han sido evidentes cuando al son de cacerolazos y petardos el pueblo mismo se sumaba a ese clamor. Seguramente el MAS como partido político, tiene su estrategia y los parlamentarios también, pero conceder 90 días a un gobierno, que trabaja 24 horas en el desmantelamiento de las conquistas del Estado Plurinacional y laico es apoyar este desmantelamiento.

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