El leviatán del siglo XXI

De antiguo se sabe que los grupos de poder, en su intento de someter a las sociedades, crearon dioses, monstruos, cuentos y fantasías, con mucho éxito. Durante milenios este ha sido el mejor dispositivo para mantener a las gentes en su calidad de “rebaños” con la necesidad de contar con “pastores” que sean guía de su destino.

Fue Tomás Hobbes, quién identificó al Estado con un monstruo mitológico: el leviatán, sucede que con el tiempo los dictadores, que acumularon el poder en sus manos se convirtieron al mismo tiempo en este monstruo.

En esta línea de Leviatanes, podemos citar a Hitler, Estalin, por supuesto a Videla y Pinochet y todos los dictadores de las repúblicas denominadas “bananeras” por el imperio del norte. Todos ellos apelaron al discurso legitimador de “salvadores, guías, redimidores, defensores, etc.” apelando a ese dispositivo (el temor a dioses o monstruos) instalado en nuestro subconsciente durante milenios y que tiene relación con nuestra condición de rebaño. Así la guerra de conquista colonial fue facilitada por este dispositivo y de igual manera la consolidación de la colonialidad como matriz de nuestra formación social boliviana; que no es ajena a lo que ocurre en sociedades como la norteamericana, donde las innumerables “iglesias” se ocupan de perfeccionar y mantener esa condición del pueblo.

Donald Trump, personifica, en este siglo a ese monstruo, que concentrando todo el poder se quiere fagocitar todo derecho conquistado por los pueblos como la soberanía, la autodeterminación y los derechos y normas internacionales. Trump es pues el Leviatán de este siglo y cuya amenaza es un riesgo para toda la humanidad.

Estos monstruos deben su existencia, a la credulidad de las sociedades, cada vez menos pensantes y críticas, domesticadas (en el sentido freireano) a través de las nuevas tecnologías que han reemplazado al sistema educativo y son una verdadera “escuela paralela” que genera futuros ciudadanos, sin ciudadanía, ahí tenemos a todas las redes de medios de comunicación que día tras día alimentan la imaginación con los relatos de miedo, los dioses castigadores, los monstruos mitológicos hoy se llaman “terroristas, socialistas, comunistas, masistas, sindicalistas” esos enemigos del orden colonial, neoliberal y de las oligarquías regionales, son el blanco de las diatribas cotidianas de los medios de comunicación y de periodistas adiestrados con este fin perverso de la manipulación de las conciencias.

El gobierno de R. Paz, es una pieza menor en esta gran maquinaria del miedo, no por ello de alta peligrosidad, la para la existencia del Estado Plurinacional y sus conquistas. Su errónea percepción de una sociedad doblegada y sumisa, en sus sectores populares, le llevó a plantear una destrucción del Estado redistribuidor, para transnacionalizar la economía y destruir la institucionalidad protegida por la Constitución Política del Estado, su rápida reacción, mejor incontrolable labia, le hace cometer actos fallidos, como el de “acabar con el sindicalismo rentado” o cuestionar la legitimidad de las organizaciones sociales, si a esto añadimos su adicción al perjurio, tenemos una ensalada de actitudes que no son propiamente de un estadista demócrata-liberal.

El leviatán del siglo XXI amenaza la humanidad y su “encargado de negocios” local amenaza nuestro futuro como país, ambos son parte de una misma maquinaria y un mismo objetivo: instrumentalizar el miedo como programa de gobierno.

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