Autor: Camilo Katari

  • Miseria de la impostura

    Miseria de la impostura

    El derrumbe paulatino del sistema de partidos en Bolivia, ha sido un proceso inducido, en el que las instituciones que deberían preservar el sistema democrático fueron parte de este derrumbe. ¿Por qué y para qué, esta operación?

    El surgimiento del MAS-IPSP, fue un acontecimiento en el campo político mundial, cientos de cientistas sociales se dieron cita en Bolivia para observar este fenómeno, entre ellos miembros del “Think tank” imperialista. La fortaleza y solidez de un “instrumento político” fue detectado como un peligro para el sistema democrático liberal, ya que la hegemonía de los partidos neoliberales se había terminado y claramente el MAS – IPSP, era el “partido” hegemónico y con presencia nacional, que había declarado que estaría en el gobierno por los próximos 50 años. Conocido este propósito había que terminar con el gobierno de Evo Morales y con el “Instrumento”, en este propósito actuaron las mismas autoridades electorales afines al MAS – IPSP, y como de costumbre la cooperación internacional subvencionó estudios y diagnósticos destinados a “modernizar” el sistema político en Bolivia.

    Esta paulatina destrucción del sistema de partidos, consolidó la despolitización y la desideologización de la sociedad, iniciada en los años 80 del pasado siglo. De este proceso se consolidaron los “personajes” como los activos sujetos de la política, así los “tutos” fueron los modelos de la acción política, personajes solitarios, sin formación política peor ideológica, se auto-promocionaron en las redes sociales, buscando su ubicación en algún conglomerado de “colectivos y agrupaciones ciudadanas”, al mismo tiempo se puso en marcha el “mercado de siglas”, en este escenario un anodino candidato se hace del gobierno, gracias a un destacado tiktoker, que no pudo consolidar un grupo político y se conformó con ser el “vice” de cualquiera que se le arrime.

    Los resultados de este deterioro están a la vista, por un lado un masa amorfa compuesta de cristianos/evangélicos/católicos, racistas, empresarios, militares retirados, intelectuales colonizados, migrantes extranjeros con proyecto propio y migrantes internos que desprecian su origen, son lo que en Bolivia se denomina “derecha”. La falta de una base ideológica ha determinado que el gobierno de esta derecha termine en manos de un comerciante de las modernas tecnologías de la información.

    Esta falta de un sistema de partidos, cuyos militantes eran destinados en las instituciones y reparticiones estatales, permitió que los mecanismos de gobierno se corrompan, los partidos garantizaban un mínimo de control de las “apariencias” de ética , en cambio la práctica “uninominal” del poder político anuló toda posibilidad de transparencia y los enclaves, familiares muchas veces se adueñaron de la maquinaria estatal convirtiéndola en su propio instrumento de enriquecimiento, por supuesto que esto no es nuevo, es la vieja herencia colonial, pero actualizada con la política del saqueo impuesta por la presencia de las empresas transnacionales, que en el fondo son las que mayor provecho tienen de este deterioro estatal, dejando migajas a sus operadores locales.

    La actual descomposición del Estado, en todas sus estructuras, ya no puede tener esperanza en otra experiencia “democrática” cimentada en los viejos moldes, que hoy hace bandera de la “reforma constitucional” que es el golpe definitivo para consolidar este Estado corrupto, que cada día nos muestra su podrido rostro. El país requiere de un profundo cambio que termine con el sistema corrupto enquistado en la pesada burocracia estatal, que ni el MAS – IPSP pudo desmontar, resultando paradójico que personajes otrora poderosos “masistas” sean los actores de este drama, que permitió la descomposición del campo político.

    La mentira cotidiana del gobierno se ha naturalizado, la prepotencia y corrupción policial acecha al ciudadano, mientras el “asesor” sigue teniendo poder desde su celda de reclusión. La tragedia de Viacha es la tragedia de Bolivia donde la vida ya no cuenta, “ya no hay que buscar culpables” es el lema para terminar con las angustias y mostrar los bolsillos vacíos es un insulto cuando se amasan fortunas en los pasillos del poder. Devolver a la política el sentido que tiene en los pueblos originarios es una de las claves de este tiempo, y esto no es otra cosa que la defensa y reproducción de la vida.

  • La Generación de Proteo

    La Generación de Proteo

    En 1977 se estrenó la película “La Generación de Proteo” aunque su título original fue “The Demon Seed”. Luis Espinal (el más grande crítico de cine que hubo en Bolivia. Información para la generación desinformada) nos dirá en sus reflexiones críticas de cine: “Es un film en que la computadora se vuelve un dictador totalitario (…) en este caso sería el peligro de que el hombre se deje dominar por sus propias creaciones”. Esta rica cita de Espinal puede ser aplicada a la actual tecnología de las “granjas de bots”, que a nivel mundial están transformando el ejercicio del poder político.

    No debemos envidiar al mundo “desarrollado” ya que nosotros también estamos siendo víctimas de este gran adelanto tecnológico (nota mental, es ironía) y por supuesto ya somos territorio del tecnofeudalismo. Cuando el presidente nos prometió que pondría a Bolivia “en el mundo” no imaginamos que se refería a este proceso, así pues, estamos en la “generación de Cerimedo” y como en la película, esta semilla promete un futuro dominado completamente por la máquina (léase indistintamente celular y/o computadora).

    La lectura de Luis Espinal se enmarcaba en lo que se denomino “ciencia Ficción” y claro Espinal no pudo ver los cambios a partir del invento llamado celular. Hoy ya no podemos hablar de ciencia ficción porque “todo es posible”, los autómatas de siglos anteriores hoy tienen nuevas generaciones que ya trabajan en la vida diaria de la humanidad, que saludan y pueden mantener conversaciones fluidas con sus “dueños” (¿?) en contrapunto a este gran despliegue tecnológico tenemos millones de seres humanos que no pueden tener los alimentos necesarios para seguir viviendo.

    El descontrol del uso tecnológico ha hecho que la realidad sea una construcción imaginada, que el proceso de enajenación haya logrado penetrar en lo más profundo de la subjetividad humana y anular la gran tarea cerebral del pensamiento. Y las consecuencias de este proceso es la paulatina destrucción de todo lo humano conocido como civilización.

    El campo de batalla mundial por el dominio de la mente humana, ha convertido al mundo en un gran laboratorio, el “sistema mundo” viene librando una guerra geopolítica de largo aliento, en la que Bolivia se encuentra como parte del botín, debido a que la generosa Pachamama nos ha brindado sus favores y que nuestras culturas ancestrales, en su reconocimiento mantienen una relación espiritual profunda (despectivamente denominada “pachamamismo” por un personaje argentino que caminaba en los pasillos del Palacio Quemado en los primeros tiempos del gobierno de Evo Morales) pero volvamos al tronco y dejemos las ramas, este desarrollo tecnológico demanda materias primas, que bien pueden ser utilizadas para mejorar la situación de la población boliviana, pero no, desde muy antiguo existe la perversa costumbre de tomar provecho personal de estos dones comunes (los recursos naturales pues) y por ese trauma colonial entregar todo lo que se pueda a la voracidad de las hoy llamadas empresas transnacionales, que no son otra cosa que los antiguos piratas que asaltaban y se apropiaban de lo ajeno, protegidos por sus reyes y reinas (que aún existen y obran en consecuencia) esa vieja mentalidad de ser “pueblos elegidos” y “obrar en nombre de Dios” es la base ideológica de este tecnofeudalismo y sus adoradores.

    No está lejano el día que los templos serán los Data-Center y los peregrinos, arrodillados le pedirán clemencia, el poder del tecnofeudalismo esta ya escribiendo otra historia, otra base de datos de lo que será la civilización del futuro, por eso existe un odio a todo libro escrito, a toda lectura crítica de lo que se señala como “verdad”.

    Estamos dejando atrás una era de la humanidad y estamos entrando en otra donde la tecnología, las máquinas están reemplazando al ser humano y mientras esto ocurre una densa niebla nos cubre desde las pantallas de los celulares, de la televisión y las deslumbrantes luces de la atracción sensorial que ocupan nuestras neuronas, desplazando su tarea de producir pensamiento crítico.

    Así pues, estamos ubicados en el primer mundo de la manipulación tecnológica y ya no existe posibilidad de negar que estamos “en el mundo y para el mundo” promesa hecha realidad de nuestro gobierno que desde un Tiktok confirma nuestra condición de “siervos tecnológicos” sin derecho a réplica de las verdades de la nobleza que nos gobierna.

  • La Servidumbre y el Placer

    La Servidumbre y el Placer

    Ignacio Ramonet, en su texto: “Las masas manipuladas” (Propagandas silenciosas, Editora Política, La Habana, 2002) realiza una cita de Aldous Huxley que señala: «un estado totalitario, verdaderamente eficiente sería aquel donde el todopoderoso comité ejecutivo de los jefes políticos y sus ejércitos de directores gozarían de plena autoridad sobre una población de esclavos a la que no habría que forzar, pues disfrutarían su servidumbre.

    Inculcarles ese sentimiento sería la tarea asignada en los estados totalitarios de hoy, a los ministerios de propaganda, a los jefes de redacción y a los maestros de escuelas». De esta cita que, según Ramonet es de los años 40; nos interesa destacar la frase “disfrutarían su servidumbre”, porque justamente es lo que se ha logrado en Bolivia en los más de 400 años de colonización. Existe un sector de la población boliviana que “disfruta su servidumbre”, en este caso servidumbre al modelo de explotación capitalista, que supone una servidumbre a la moda, al consumismo y a su concepción de mundo.

    El sistema colonial se edificó sobre una sociedad jerarquizada, los indios y negros en la base, los criollos en el medio y en la cúspide los europeos, la necesidad de una sumisión completa obligó a incorporar las funciones de mayordomo, capataz, o reconocer autoridades originarias para mediar en el sistema de sumisión, poco a poco estos intermediarios asumieron el rol de “autoridad” como espejo del patrón europeo, primero, y después del criollo republicano.

    La descendencia del estamento criollo, poseedor de la mentalidad colonial expresada en el sistema de haciendas, los obrajes y las minas, se mantuvo como una constante en la sociedad boliviana definiendo la sociedad estamentaria, que pese a las reformas de 1952 no han desaparecido en Bolivia. El proyecto de una “burguesía nacional” consolidó una sociedad con claras diferencias entre los enclaves urbanos de habla castellana y el resto de la población generalizada con el adjetivo de campesino, pretendiendo superar el adjetivo “indio” de contenido peyorativo.

    Los esfuerzos por superar la discriminación, por parte de los migrantes rurales hacia las ciudades, tuvo como resultado un proceso de asimilación de las pautas de comportamiento de las “personas de bien” por parte de los migrantes rurales y los “nuevos” ciudadanos a partir de las reformas de 1952. Este proceso de asimilación, al ser una copia de los sectores dominantes también significó una modificación de las conductas y comportamiento respecto a la aceptación del proceso modernizador implementada por el MNR en sus largos años de gobierno de su primera época.

    La economía capitalista con atisbos de modernidad, se aceleró con la “marcha hacia el oriente” lugar donde la migración europea encontró un nicho de realización hasta constituir la elite dirigente económica/política y claramente diferenciada del resto del país, esta elite dirigente logro influir ya en el siglo XXI a otros centros urbanos que en conjunto se denominó “la media luna” con una clara propuesta separatista. Y es desde aquí donde podemos aplicar la afirmación de Huxley respecto al disfrute de la servidumbre por parte de la sociedad de estas regiones y el conjunto del país, en el que el caso más emblemático de esta situación es la ciudad de Santa Cruz donde la gran mayoría de sus habitantes, que no pueden ser considerados parte de la elite agroindustrial, salen en la defensa de estas elites cuando peligran sus privilegios o se asumen medidas para frenar las ambiciones de una expansión de un “modelo” depredador del medio ambiente y cuyo crecimiento siempre estuvo ligado a los favores del Estado.

    El disfrute de la servidumbre se manifiesta en los grupos de choque defensores de las elites, en las agresiones racistas y en la repetición de usos de la elite como son los concursos de las “mises” y sus “frater”, en los dirigentes que se prestan para apoyar a los representantes del poder, en las “selfis” junto a “personalidades”, etc.

    El denominado “progreso” cuya imagen es la sociedad norteamericana, ha calado como discurso en gran parte de la población boliviana anulando cualquier posibilidad de análisis de la condición y posición de la población que no puede asumir una postura crítica y que se encuentra subsumido al “todopoderoso comité ejecutivo de los jefes políticos y sus ejércitos de directores” que tienen plena autoridad sobre una población a la que durante más de medio siglo se ha condicionado para lograr que pueda disfrutar de esta relación de servidumbre.

  • Nadie dice Nada

    Nadie dice Nada

    Hace pocos días un amigo, con quién conversaba, acerca del gobierno actual, en un determinado momento me dijo: “ y..nadie dice nada”, refiriéndose, con seguridad, a que dirigentes de distintos sindicatos, federaciones, etc, guardan un silencio muy parecido a la complicidad. Entonces surge la pregunta ¿quién o quienes son “nadie”?.

    En nuestra larga historia de luchas sociales en Bolivia, una de las características ha sido el protagonismo del pueblo, es decir esa conciencia colectiva que se descubre como el principal actor de la posibilidad del cambio. Pero esa energía acumulada en el seno del pueblo siempre estuvo ligada a un líder, a una dirección; pero existen experiencias recientes de los llamados “autoconvocados” grupos de ciudadanos y ciudadanas que reconocidas como pueblo, en el sentido de la conciencia colectiva, se atreven a ofrecer resistencia y victoria frente a la represión violenta.

    Hoy, un gobierno caracterizado por el nulo ejercicio de la ética en sus actos, no tiene al frente a ninguna organización sólida que pueda frenar la imposición de un ajuste estructural neoliberal y también contra el Estado Plurinacional. los desaciertos del gobierno de Luis Arce (la división de organizaciones sociales nacionales) ha sido el cimiento para que el gobierno desmovilice y derrote al movimiento popular; no habiendo fuerza política capaz de revertir esta situación, las organizaciones económicas y políticas de la derecha boliviana se apuran en amasar fortunas individuales y dejar el camino libre para el ingreso de empresas transnacionales para el nuevo saqueo permitido con el eufemismo de “inversión extranjera”.

    Frente a este escenario de ofensiva neoliberal, y en el contexto de una angurria del dominio imperial, la frase: “nadie dice nada” debe ser transformada para decir “todos y todas decimos todo” es decir retornar la auto-organización como el germen del poder popular, la dispersión existente de muchas voluntades revolucionarias permite la reproducción de la forma y contenido que nos gobierna, somos pues una especie de “revolucionarios gramaticales” como señalaba Gramsci.

    La experiencia de mayo y junio de este año, debe ser asimilada y superada, no por los dirigentes, si acaso existe todavía un poco de conciencia histórica en algunos de ellos; sino por nosotros como pueblo consciente de su destino, los pequeños pasos que se vienen dando en varios centros urbanos, es el aliento de vida de un cuerpo que ha sido herido, pero que no está dispuesto a morir tampoco esta dispuesto a guardar “un silencio parecido a la estupidez”.

    Los pasillos del poder, cada día nos demuestran el ácido olor de la corrupción mientras miles de familias con el ánimo decaído, por la frustración de la derrota de COB no encuentra un referente de confianza que le acompañe en su caminar, por otra parte la maquinaria del poder mediático en manos del gobierno, va debilitando toda posibilidad de futuro, justificando detenciones, denostando a dirigentes y ex autoridades, el ejercicio del poder punitivo “legal” tiene su efecto: la sociedad se encuentra atemorizada no solamente por la violencia psicológica ejercida desde los medios, sino por la materialización de la violencia en las calles de los centros urbanos, violencia que no es frenada por el gobierno porque es parte de su estrategia de mantener la angustia social de sobrevivencia.

    “No hay mal que dure cien años ni pueblo que lo resista” dice una sentencia popular y los males ya superan 200 años de vida republicana, el Estado Plurinacional, que es la alternativa a esos 200 años tiene que que comenzar a volver a caminar con los pasos firmes de un pueblo que no está vencido.

  • La cultura de la muerte

    La cultura de la muerte

    “¡Cristóbal Colón! Cuanto nos dice este nombre sobre el corazón de los Imperialistas europeos. Fue él quien “abrió” el camino a los saqueadores europeos de América, Inglaterra, Francia, España, Italia y Alemania; todos ellos participaron por igual en el saqueo, la destrucción y la devastación de la América “nativa”, erigiendo sus ciudades capitalistas y su cultura burguesa a costa de ella. Las invasiones de Europa por Tamerlán, Gengis Kan y otros príncipes mongoles, en toda la crueldad de su fuerza devastadora, palidecen en comparación con lo que hicieron los europeos en esta América que descubrieron.” Con estas palabras Mizra (Mir Said) Sultan Galiev, el notable militante bolchevique de origen tártaro, ponía en el tapete de la discusión el colonialismo, como origen del capitalismo europeo y su soporte de violencia y muerte.

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  • La Comunidad: El bastión antiimperialista

    La Comunidad: El bastión antiimperialista

    Son como 5 reuniones a las que asistí, para “evaluar” los 50 días de conflicto. En todas estas reuniones el punto central de análisis fue “la falta de una agenda”, y la “falta de liderazgo”. Traducido a buen romance, la “falta de una agenda” significa una “bajada de línea” que en política la realiza el “líder” o la “dirección política” (el partido pues). Esta manera de entender la política encierra un pensamiento dogmático, acerca de la necesaria presencia de una vanguardia que “guie” a los rebeldes.

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  • La comuna de París y el Ayllu Andino: la Rebelión Popular

    La comuna de París y el Ayllu Andino: la Rebelión Popular

    “ Bolivia es una nación que esta históricamente en situación de peligro, ocupada cultural y económicamente. Necesita expulsar a los invasores y eso no es posible sino con una movilización particularmente intensa”(1)

    Las luchas populares, tienen sus hitos en acontecimientos que son parte de la historia. Uno de los mas notables ha sido “La Comuna de París” de 1871, cuya autonomía y estructura organizativa se asemeja a lo ocurrido en la “Guerra del Agua” del año 2000 y con los acontecimientos de mayo y junio del año 2026 en Bolivia.

    La autonomía y el autogobierno fue la característica principal de la Comuna de París, y por supuesto la composición de las direcciones, al respecto esta narración nos ubica en ese contexto:

    “Las tropas del general Justin Clinchant las arrollaron y el líder comunero de la zona fue llevado delante de las tropas de Versalles. «¿Quién eres tú?», preguntó el oficial al mando. La respuesta fue ‘Lévêque, albañil, miembro del Comité Central’. El oficial al mando resopló: ‘Un albañil que quiere gobernar Francia’. Ese era el nivel de desprecio de la burguesía. Lévêque recibió un disparo en la cara.”(2)

    Igual que Léveque, los dirigentes autónomos de los movimientos sociales, en Bolivia, son secuestrados, perseguidos y las mas de las veces asesinados, su único delito el derecho al autogobierno. Como señala Zavaleta somos un país ocupado y las elites de ocupación se turnan en el poder políticos para realizar sus negocios de acumulación y también actualizan su léxico para denominar a los rebeldes, que según sus usos son: “salvajes, indios, caribes, llamas, mascacocas, y hoy narcoterroristas”. “¿Cómo un indio nos va a gobernar? ni bachiller es”, durante 14 años esta ha sido la frase repetida, tal como ocurrió en la Comuna de París: ‘Un albañil que quiere gobernar Francia’, ese es el desprecio racista que existe en Bolivia y claro que tiene su público que repite en coro el lenguaje de los invasores (reproducidos por generaciones) y es que la colonialidad ha caldo tan profundamente que es mejor remedar la actitud de opresor en lugar de acudir al espejo de la historia (individual y colectivo).

    Atribuir a una sola persona la rebelión de las naciones y pueblos andinos es desconocer completamente la historia boliviana reciente, especialmente desde la post guerra del Chaco. La adaptación del sindicato obrero al ayllu andino ha creado una organización sincrética, con una potencia inicialmente demostrada en los bloqueos de 1979 y que manteniendo esa tradición de movilización intensa ha logrado giros históricos en Bolivia. El logro mayor es sin duda el Estado Plurinacional cuya defensa es una de las banderas de los bloqueos de caminos.

    La perversa estrategia del desgaste, mediante la confrontación de los actores del Golpe de Estado del 2019 (denominados “la población”) con los sindicatos de obreros y campesinos, implementando los mismos pasos, incluso incluyendo a un falso obispo para invocar a la religiosidad popular como en aquella nefasta ocasión, este hecho nos demuestra el grado de crueldad que utiliza el gobierno, en pocas palabras es la guerra civil de baja intensidad, enfrentando a los grupos paramilitares con los sindicatos y la población civil, que es víctima de la frustración de estos camisas negras criollos, impunes por la protección oficial y oficializada en la misma voz del gobierno. Igual protección tendrán las fuerzas represivas autorizadas a utilizar la violencia extrema con la “presunción de legalidad” que es el “cheque en blanco” entregado a las fuerzas represivas por parte de diputados y senadores.

    Con todas las medidas desplegadas por el gobierno, en el intento de frenar la rebelión popular, podemos afirmar que ya no existe un “Estado de Derecho” peor de una democracia como forma de gobierno, ya que las medidas anticonstitucionales son la forma de gobierno. Estamos ante un gobierno con actitudes dictatoriales.

    1. Rene Zavaleta M. Bolivia el desarrollo de la conciencia nacional. 1967 s/e.
    2. Vijay Prashad. Introducción: abrir las puertas a la utopía. En Comuna de Paris 150 s/f.

  • ¿que pasa en Bolivia?

    ¿que pasa en Bolivia?

    Esta es una pregunta muy reiterada por muchos colegas del exterior, y la verdad es muy difícil explicar las raíces históricas de lo que hoy ocurre en Bolivia.

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