Autor: Antonio Abal O.

  • Proyectos neoliberales y Fuerza Popular

    Proyectos neoliberales y Fuerza Popular

    Bolivia, el país que realizó la ruptura con el paradigma de dominio imperial, llegando a expulsar al Embajador norteamericano y cambiar su Constitución, hoy tiene que elegir, como gobierno, entre dos neoliberales. ¿Qué pasó, como podemos explicarnos este viraje de 180 grados? Difícil tarea para ser explicada en pocas líneas, sólo diremos que la mejor síntesis de lo ocurrido en Bolivia sale de la pluma de Ernesto Guevara, el Che: “«muchos cumplimos un papel como buenamente pudimos… Muchos errores se cometieron en la parte administrativa del ejecutivo, enormes fallas se cometieron por parte de los nuevos administradores de empresas, que tenían responsabilidades demasiado grandes en sus manos, y grandes y costosos errores cometimos también en el aparato político que, poco a poco, fue cayendo en una tranquila y placentera burocracia, identificado casi como trampolín para ascensos y para cargos burocráticos de mayor o menor cuantía, desligado totalmente de las masas».

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  • Liberales de hoy y de ayer

    Liberales de hoy y de ayer

    Mariano Melgarejo, ha pasado a la historia boliviana como: “el tirano romántico” (Max Daireaux) o el “caudillo bárbaro, o el “capitán del siglo”, estos adjetivos ocultan al reformador estatal que impuso profundos cambios estatales como ejecutor del pensamiento económico liberal. No se trata entonces de un “bárbaro” gobernando un país, sino de un “modernizador” de la economía boliviana. Como sabemos el sistema de propiedad feudal y la producción minera fueron los ejes de la economía boliviana, desde tiempos coloniales, pero el desarrollo del comercio, principalmente en la ciudad de La Paz, requería de un mercado interno dinámico, con capacidad adquisitiva, por lo tanto, había que convertir a los comunarios en asalariados, esta es una de las razones para las modificaciones en la propiedad de la tierra, juntamente con la llamada expansión del sistema de hacienda y liberando mano de obra, para migrar hacia los centros urbanos.

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  • Un Estado miedoso

    Un Estado miedoso

    Caminar por las calles paceñas y reparar vallas metálicas, que rodean la plaza Murillo, policías en las puertas de Ministerios y oficinas públicas, la Alcaldía con una sola puerta de ingreso controlada, y numerosas movilidades con placas oficiales con vidrios raybanizados son los claros símbolos de protección ¿de qué? ¿Es un miedo a la plebe, que ha demostrado su rebeldía, frente a los gobiernos, principalmente neoliberales?

    Lo cierto es que esa demostración de protegerse, es mensajero del miedo que tiene el Estado expresado en sus instituciones, el temor de las autoridades de encarar al pueblo que siempre ha demandado atención, vigencia de derechos y conquistas, junto a la defensa de nuestros recursos naturales.

    Así los Ministerios se han constituido en fortines, en castillos de reyezuelos que disponen de lo público como un patrimonio personal, amparados en la impunidad, que es la garantía para el ejercicio del despotismo como ejercicio del gobierno y en estos castillos, en los pasillos, se suceden los actos de poder sobre el manejo económico, acerca del reparto de ganancias mal habidas, de seducciones y extorsiones a los cuerpos, especialmente de mujeres, tal como en los viejos castillos señoriales y sus cortesanas, adivinos y consejeros.

    El Estado se desmorona en la medida que sus instituciones se convierten en engranajes de una maquinaria cuya única función es la producción de nuevos ricos, de acumular capitales, sin importar que el pueblo esté demandando soluciones a los problemas creados por el propio Estado. Las venas conectoras de estos engranajes son múltiples pero todas son conductoras de la corrupción, verificada y vivida todos los días por los ciudadanos que obligados han naturalizado la “aceiteada” los “quinciños” el “timbre de agilización de trámites” el “ser vivo”, en síntesis, el sentido común de los y las bolivianas acepta de manera pasiva (en los últimos años) esta forma de “gobierno” y sus derivas de impunidad y falta de justicia.

    ¿Qué pasó con el coraje del pueblo? Ya sabemos que el proletariado minero, la vanguardia de las reivindicaciones sociales políticas y económicas, fue enterrada con el Decreto Supremo 21060 en el primer gobierno neoliberal (1985) a partir de este hecho la Central Obrera Boliviana (COB) perdió la brújula que guiaba al conjunto del movimiento popular en Bolivia, por eso las batallas libradas por el pueblo fueron guiadas por organizaciones locales como fueron los episodios de la “guerra del agua” y la “guerra del gas”. O los “autoconvocados” que dieron batalla y resistencia al último golpe de Estado.

    En tono de autocrítica podemos señalar que el periodo del “proceso de cambio” no se ocupó de fortalecer a los “nuevos actores” que acumularon la fuerza motriz para el triunfo del MAS-IPSP, no se profundizó el contenido político ideológico del proceso y la necesidad de crear una subjetividad militante y argumentada del proceso mismo, podemos decir que se trabajó en la epidermis del Estado, sin afectar su estructura, que por supuesto precisa de una gran fuerza de empuje, para desmontar ladrillo por ladrillo un Estado colonial que se mantiene y fue mantenido y reproducido por los mismos mecanismos estatales.

    Los tímidos pasos respecto a las medidas necesarias para superar las reformas y caminar el sendero de la revolución, fueron los inicios de ese temor que hoy rodea al Estado. El “Estado aparente” se impuso y el “Estado Plurinacional” está siendo zarandeado y amenazado con la muerte, son pocas las voces que proclaman una defensa de esta posibilidad de construcción de Estado y sociedad diferente, Plurinacional e intercultural, son voces que tienen en frente al neoliberalismo como gobierno y su programa de reformas ya conocidas. Para este propósito es necesario mantener el miedo, es necesario mantener los símbolos de la fuerza coercitiva que permite imponer los “paquetazos” encima de las espaldas del pueblo, un pueblo que por lo pronto no encuentra el piso para seguir caminando por tierra, territorio, pan y libertad. y libertad.

    Antonio Abal O.

  • El pasado neoliberal como futuro

    El pasado neoliberal como futuro

    Las nuevas tecnologías de la comunicación han alterado los ritmos, formas y contenidos de los mensajes en la vida cotidiana y por supuesto en el campo político. Tomando en cuenta esta afirmación, veremos que el triunfo de Edman Lara, no debería ser una “sorpresa”. En un texto que publicamos este año (Del Estado Colonial al Estado Plurinacional) explicamos los procedimientos de la comunicación subjetiva y su efecto en las conductas, con los mismos instrumentos realizamos un somero análisis de este hecho.

    El señor Lara aplicó una estrategia de comunicación para posicionar su imagen, ahora, es posible que haya sido producto de la casualidad o un trabajo premeditado sustentado en un conocimiento del marketing, de todas maneras el resultado es exitoso y un revés para encuestadoras y analistas que aún no hemos asumido el cambio de época en el mundo de las comunicaciones y sus efectos en las relaciones de poder.

    ¿Qué hizo el señor Lara? Aprovechó un acontecimiento, producto de su denuncia por un acto de corrupción de un oficial de policía. Este hecho fue promocionado, por el mismo, entonces capitán Lara, en las redes sociales, especialmente en la plataforma de tik tok.

    para sintetizar el proceso señalamos la siguiente secuencia de los mensajes: a) Lara víctima, b) Lara luchador contra la corrupción, c) Lara víctima económica (perdiósu trabajo) d) Lara como cuentapropista (vendiendo ropa), e) Lara como solución a la corrupción, f) Lara como candidato.

    Esta secuencia de apelación a la emotividad de sus seguidores, quedó “atrapada” en una masa crítica que ya sentía los rigores de una crisis económica, que ponía los sentimientos como el rector de las decisiones, por otra parte, ya en la agudeza de la crisis, esa masa crítica esperaba una salida a la crisis social y política, reclamaba una alternativa que encarnó Lara.

    El derruido sistema de partidos, otrora bien estructurados orgánicamente, permitió concentrar la mirada en la persona, por encima de los programas, entonces surgieron los “candidatos” unos conocidos y otros desconocidos, ¿y el partido? No era necesario ya que desde hacía tiempo se tenía en Bolivia un negocio de compra-venta de siglas, una de ellas el PDC.

    Hoy el PDC es el paraguas que cobija a un retoño se su propia sangre (JDC-R) y a un producto de las RRSS, basado en un larga lista de promesas de difícil cumplimiento. De ser ganador el PDC, como sigla, será solamente una cáscara. La verdadera organización política, cobijada en el paraguas, tiene que enfrentar decisiones entre promesas de corte social e inversión estatal y un programa de ajuste neoliberal, escenario que promete una presión social organizada.

    Una figura, con las características de Lara no será un burócrata en la vicepresidencia, tampoco un actor pasivo en la Asamblea Plurinacional Legislativa, su recorrido hasta hoy nos indica que la búsqueda de protagonismo no será limitado por algún tipo de acuerdo de gobernabilidad, por el contrario, creemos que la verdadera carrera política del señor Lara comenzaría con su rol de vicepresidente.

    La campaña para desprestigiar a los candidatos del PDC ya posicionados como favoritos, es un boomerang, porque acentúa el efecto de “víctima” que consolida el voto otorgado, lo que puede asegurar que el señor Lara se constituya en el segundo (?) hombre del país.

    El conjunto del pueblo boliviano esperó cierta estabilidad política y económica, luego de las elecciones, pero esta espera se prolonga hasta el mes de los acontecimientos en Bolivia: octubre, entre tanto las turbinas del lodo trabajan con fuego cruzado y el gobierno tratando de cobrar algún protagonismo que lo saque del oprobioso resultado electoral, sin atinar a dar algún tipo de respuesta a la crisis económica, que es el caldo de cultivo para las voces que piden un urgente cambio de gobierno.

    Las tareas que se implementarán, por cualquiera de los candidatos que llegaron a la segunda vuelta, tiene que ver con una agenda de privatizaciones, achicamiento del Estado y un modelo de economía de mercado, en suma un ajuste al estilo 21060, con un gran objetivo común: cambiar la Constitución Política del Estado y destrabar todos los candados que impiden la privatización de os recursos naturales, de intervenir los territorios de pueblos indígenas y ajustes que afectarán sobre todo a los sectores sociales más vulnerables.

    Antonio Abal O.

  • El mal menor y la tragedia mayor

    El mal menor y la tragedia mayor

    La historia de Bolivia en temas electorales tiene variadas e inesperadas anécdotas, como el ”duelo de Titanes” entre Víctor Paz y Hernán Siles; o el famoso “triple empate” que dio el gobierno al tercero en la elección, hoy una nueva “sorpresa” sacude el mundillo político y es que un ex alcalde y y un ex policía, ganaron las elecciones, por encima de los favoritos de las encuestas, claramente amañadas.

    ¿Rodrigo Paz es “otra derecha”? Muchas opiniones, favorables a Paz, señalan que es de “centro izquierda”, otros que es socialdemócrata, pero si analizamos con cuidado su programa y muchas de sus declaraciones públicas, no cabe ninguna duda que pertenece al club neoliberal. Privatizar empresas, achicar el Estado (“Estado tranca”) y una propuesta de “capitalismo popular” no son propuestas populares y mucho menos de izquierda.

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  • El retorno de las elites

    El retorno de las elites

    “Apoyo a Samuel Doria Medina”. “Si gana Andrónico no invertiré en Bolivia”. Con estas palabras, queda confirmado el retorno de la política republicana, esa que se manejaba con el “cheque contra cheque”.

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  • Los bolitas y un gobierno desalmado

    Los bolitas y un gobierno desalmado

    “¡Sos boleta, si seguís protestando! Me dijeron, entonces tuve que migrar, salí de Salta y me vine a Buenos Aires” De esta manera Domingo Mamani me relató su primer contacto con la realidad xenófoga de su vida como migrante a la Argentina, que comenzó en los años posteriores a la revolución de 1952, “Nos llevaron hasta Villazón, éramos muchos, el gobierno había hecho un convenio con el gobierno de Perón para que vayamos a trabajar en Argentina, pero nos dejaron parados en Villazón, yo me enfermé y me llevaron a la Quiaca, ahí un policía me dijo, ‘eres colega”, porque vio mis documentos que yo era carabinero, así que me dijo ‘porque no te quedas’ y así comenzó mi vida en Argentina.

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  • Crónica Espinal

    Crónica Espinal

    Siete de la noche, sábado 29 de marzo, lluvia copiosa acompañada de truenos y centellas, con ese fondo, comenzó el diálogo previsto para recordar los 45 años del asesinato de Luis Espinal y Arnulfo Romero. El lugar de encuentro el Café Semilla Juvenil de larga historia en su trabajo de crear conciencia crítica.

    Para disipar el clima lluvioso Alvaro Adel Flores, un juglar de este tiempo, interpretó canciones de su propia hechura y algunas muy conocidas, en justa armonía con el tema del encuentro y luego comenzó el diálogo que nos tocó motivar.

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