Categoría: Opinión

  • El pasado neoliberal como futuro

    El pasado neoliberal como futuro

    Las nuevas tecnologías de la comunicación han alterado los ritmos, formas y contenidos de los mensajes en la vida cotidiana y por supuesto en el campo político. Tomando en cuenta esta afirmación, veremos que el triunfo de Edman Lara, no debería ser una “sorpresa”. En un texto que publicamos este año (Del Estado Colonial al Estado Plurinacional) explicamos los procedimientos de la comunicación subjetiva y su efecto en las conductas, con los mismos instrumentos realizamos un somero análisis de este hecho.

    El señor Lara aplicó una estrategia de comunicación para posicionar su imagen, ahora, es posible que haya sido producto de la casualidad o un trabajo premeditado sustentado en un conocimiento del marketing, de todas maneras el resultado es exitoso y un revés para encuestadoras y analistas que aún no hemos asumido el cambio de época en el mundo de las comunicaciones y sus efectos en las relaciones de poder.

    ¿Qué hizo el señor Lara? Aprovechó un acontecimiento, producto de su denuncia por un acto de corrupción de un oficial de policía. Este hecho fue promocionado, por el mismo, entonces capitán Lara, en las redes sociales, especialmente en la plataforma de tik tok.

    para sintetizar el proceso señalamos la siguiente secuencia de los mensajes: a) Lara víctima, b) Lara luchador contra la corrupción, c) Lara víctima económica (perdiósu trabajo) d) Lara como cuentapropista (vendiendo ropa), e) Lara como solución a la corrupción, f) Lara como candidato.

    Esta secuencia de apelación a la emotividad de sus seguidores, quedó “atrapada” en una masa crítica que ya sentía los rigores de una crisis económica, que ponía los sentimientos como el rector de las decisiones, por otra parte, ya en la agudeza de la crisis, esa masa crítica esperaba una salida a la crisis social y política, reclamaba una alternativa que encarnó Lara.

    El derruido sistema de partidos, otrora bien estructurados orgánicamente, permitió concentrar la mirada en la persona, por encima de los programas, entonces surgieron los “candidatos” unos conocidos y otros desconocidos, ¿y el partido? No era necesario ya que desde hacía tiempo se tenía en Bolivia un negocio de compra-venta de siglas, una de ellas el PDC.

    Hoy el PDC es el paraguas que cobija a un retoño se su propia sangre (JDC-R) y a un producto de las RRSS, basado en un larga lista de promesas de difícil cumplimiento. De ser ganador el PDC, como sigla, será solamente una cáscara. La verdadera organización política, cobijada en el paraguas, tiene que enfrentar decisiones entre promesas de corte social e inversión estatal y un programa de ajuste neoliberal, escenario que promete una presión social organizada.

    Una figura, con las características de Lara no será un burócrata en la vicepresidencia, tampoco un actor pasivo en la Asamblea Plurinacional Legislativa, su recorrido hasta hoy nos indica que la búsqueda de protagonismo no será limitado por algún tipo de acuerdo de gobernabilidad, por el contrario, creemos que la verdadera carrera política del señor Lara comenzaría con su rol de vicepresidente.

    La campaña para desprestigiar a los candidatos del PDC ya posicionados como favoritos, es un boomerang, porque acentúa el efecto de “víctima” que consolida el voto otorgado, lo que puede asegurar que el señor Lara se constituya en el segundo (?) hombre del país.

    El conjunto del pueblo boliviano esperó cierta estabilidad política y económica, luego de las elecciones, pero esta espera se prolonga hasta el mes de los acontecimientos en Bolivia: octubre, entre tanto las turbinas del lodo trabajan con fuego cruzado y el gobierno tratando de cobrar algún protagonismo que lo saque del oprobioso resultado electoral, sin atinar a dar algún tipo de respuesta a la crisis económica, que es el caldo de cultivo para las voces que piden un urgente cambio de gobierno.

    Las tareas que se implementarán, por cualquiera de los candidatos que llegaron a la segunda vuelta, tiene que ver con una agenda de privatizaciones, achicamiento del Estado y un modelo de economía de mercado, en suma un ajuste al estilo 21060, con un gran objetivo común: cambiar la Constitución Política del Estado y destrabar todos los candados que impiden la privatización de os recursos naturales, de intervenir los territorios de pueblos indígenas y ajustes que afectarán sobre todo a los sectores sociales más vulnerables.

    Antonio Abal O.

  • El mal menor y la tragedia mayor

    El mal menor y la tragedia mayor

    La historia de Bolivia en temas electorales tiene variadas e inesperadas anécdotas, como el ”duelo de Titanes” entre Víctor Paz y Hernán Siles; o el famoso “triple empate” que dio el gobierno al tercero en la elección, hoy una nueva “sorpresa” sacude el mundillo político y es que un ex alcalde y y un ex policía, ganaron las elecciones, por encima de los favoritos de las encuestas, claramente amañadas.

    ¿Rodrigo Paz es “otra derecha”? Muchas opiniones, favorables a Paz, señalan que es de “centro izquierda”, otros que es socialdemócrata, pero si analizamos con cuidado su programa y muchas de sus declaraciones públicas, no cabe ninguna duda que pertenece al club neoliberal. Privatizar empresas, achicar el Estado (“Estado tranca”) y una propuesta de “capitalismo popular” no son propuestas populares y mucho menos de izquierda.

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  • Bolivia en disputa: la paradoja Paz–Lara, Evo y el voto ciudadano

    Bolivia en disputa: la paradoja Paz–Lara, Evo y el voto ciudadano

    Las recientes elecciones en Bolivia dejaron más preguntas que certezas. Evo Morales sigue vivo políticamente, aunque cada vez más acorralado en su bastión rural. Andrónico Rodríguez, llamado alguna vez a la renovación, se hundió entre la ambigüedad y la falta de carácter. Y, en un giro inesperado, la fórmula Rodrigo Paz–Edman Lara emergió como la nueva opción capaz de capturar el voto popular desencantado del MAS.

    El tablero se movió. La gran incógnita ahora es otra: ¿qué viene después? ¿Podrán Paz y Lara gobernar con un electorado popular que exige respuestas inmediatas y un Parlamento donde deberán pactar con la derecha tradicional?

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  • Voto nulo, ¿Anularnos?

    Voto nulo, ¿Anularnos?

    Este clima electoral ha despertado pasiones, inventos, elucubraciones, fantasías y hasta justificaciones de todo tipo para argumentar posturas que hoy por hoy, ya no se ajustan como afirmaciones ciertas o como juicios respetables en un escenario político que, parece mostrarnos, que el desenlace ya es fatal.
    La democracia, que ha sido el desafío de recuperarla tras los sucesos de 2019, tiene que ser el escenario legítimo para la expresión libre del pueblo. Aquellos que con el voto en 2020 forjaron la esperanza de todo un pueblo debe ser la que siempre nos anime a garantizar los procesos democráticos antes que nos arrebaten los que, otra vez, están montando la maquinaria para asaltar el poder como siempre lo hicieron en el pasado.

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  • Valoración del (bi)centenario

    Valoración del (bi)centenario

    Conmemorar el Bicentenario de la independencia de las provincias del Alto Perú —hoy Bolivia— el 6 de agosto no es hacer referencia a la longevidad del Estado, sino al tiempo indefinido de la construcción del Estado republicano, a los actores, sus intereses y sus peculiaridades ideológicas, políticas y culturales.

    El centenario es un momento importante de referencia con relación al tiempo fundacional.

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  • ¿No lloramos a los mismos muertos? Bolivia exige unidad a los frentes hermanos

    ¿No lloramos a los mismos muertos? Bolivia exige unidad a los frentes hermanos

    Durante décadas caminamos juntos. Resistimos dictaduras, marchamos bajo gas y bala, enterramos a nuestros muertos con el puño en alto. ¿Acaso no lloramos juntos? ¿No salimos codo a codo a defender la vida, la dignidad, la tierra?

    ¿No estuvimos juntos exigiendo justicia por las masacres en Senkata y Sacaba? ¿No marchamos por Palestina, levantando la wiphala junto a la bandera palestina? ¿No gritamos juntos «¡Che vive!» cada 8 de octubre, y rendimos homenaje a Marcelo Quiroga Santa Cruz cada 17 de julio?

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  • Memoria y encuestas

    Memoria y encuestas

    La inversión en la política comienza en las transacciones mercantiles entre medios de comunicación y el candidato-producto a ser vendido, para esto se requiere a los expertos en marketing que se ocupan de vender colorante de cabello, jarabe de la vida eterna o “la mágica crema blanca que te hace bella”, nada más se trata de cambiar el nombre del papel higiénico, por el nombre de un candidato y publicar encuestas que demuestren que su producto es “el más mejor”. Así opera el mercado electoral. Entonces, tenemos que ser muy ingenuos, para creer que cumplirán lo que dicen, el mejor ejemplo es el señor Milei, que prometió cambiar la moneda argentina por el dólar, prometió que el pueblo no sufriría por los ajustes económicos, pues los ajustes los pagaría “la casta”, prometió hacer volar el Banco Central…prometió…prometió.

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  • El retorno de las elites

    El retorno de las elites

    “Apoyo a Samuel Doria Medina”. “Si gana Andrónico no invertiré en Bolivia”. Con estas palabras, queda confirmado el retorno de la política republicana, esa que se manejaba con el “cheque contra cheque”.

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