
Tengo un amigo que me asegura que no es de derecha ni de izquierda. Otro amigo que está muy de acuerdo con el primero y que además me asegura que eso de hablar de derecha y de izquierda es retrógrado, que necesitamos otro vocabulario, que las de izquierda somos unas reaccionarias. Y por mucho que yo los quiera, por muy amigos del alma que sean, jamás cedo ni un milímetro: no se puede no ser ni de derecha ni de izquierda, y no se puede, y menos al mismo tiempo, negar que la derecha y la izquierda existen.
(más…)







