Un macho mamarracho

-Dedicado a las concejalas huelguistas del municipio paceño-

“O Bem-Amado” o “El Bienamado”, era el nombre de una teleserie brasilera en los años 70. Narraba la historia de un Alcalde obsesionado por construir un cementerio. El Alcalde de La Paz no es Odorico Paraguazú, pero igualmente vive con obsesiones y una muy antigua es demostrar su poder, no importa que sean mujeres las que sientan el brazo fuerte de su grupo de choque.

Una denuncia de acoso sexual, hecha pública, nos alertó acerca de la mente patriarcal del Alcalde paceño, que en ejercicio de un poder coyuntural, ha instruido agredir a Concejalas que realizan una huelga de hambre defendiendo la economía de paceños y paceñas.

Odorico Paraguazú, también tenía mentalidad patriarcal y utilizaba el poder para provecho propio, de la misma forma el alcalde paceño, realiza una gestión unipersonal, pues no tiene a quién rendir cuentas, no tiene organización política que se vea perjudicada por los desaciertos de este curioso y perverso personaje.

Debemos recordar la manera accidental que le permitió llegar a la alcaldía paceña, fue nada menos en un contexto de extrema debilidad de la derecha política paceña, que no podía encontrar una figura más o menos potable como candidato y todos vieron en el actual alcalde la figura de un “macho” que tenía la osadía de enfrentar a quienes cuestionaban su forma de actuar, actitud demostrada ya cuando fue la mano derecha de Víctor Hugo Cárdenas, tanto en el parlamento como en su rol de Secretario Privado.

El alcalde paceño tiene un frondoso pasado político, militó en Vanguardia Obrera junto a su “maestro” Filemón Escobar, luego se fue con Rafael Puente al Bloque Patriótico Popular (BPP) para terminar en el “gonismo” y su rol de Viceministro del adenista Tuto Quiroga.

Como todo mercenario de la política prestó sus servicios a Samuel Doria Medina y fue un entusiasta participante de las manifestaciones progolpistas, siendo premiado con un cargo de Ministro por Jeanine Añez.

En todo ese recorrido político, la característica ha sido su oportunismo y la angurria de poder, no podemos olvidar sus servicios en la Cooperación Internacional que le permitió ampliar sus contactos con organizaciones sociales, condicionadas por los financiamientos de “proyectos de desarrollo” de esa época mantiene relaciones con los actuales desestabilizadores del gobierno de Luis Arce, como lo hizo también generando conflictos en los Yungas paceños en contra de Evo Morales.

Conociendo todo ese recorrido ¿se puede pensar en un honesto ciudadano que quiere una ciudad de La Paz y que se “sacrificará” por la ¡Ohh linda La Paz? Inocentes los que pueden creer semejante afirmación, el alcalde paceño es una de las mejores cartas políticas que tiene la Embajada Norteamericana, ese ha sido siempre su rol, por eso estuvo ligado a las reformas gonistas, a la división del movimiento campesino y los afanes golpistas.

EEUU, financia, ahora, individualidades con las que puede elaborar un discurso antipolítico. No olvidemos las palabras de Fernando Camacho en contra de la política y los políticos, esa es la nueva estrategia de poder de EEUU, hacer odiar la política y los políticos y fomentar figuras públicas, por eso tenemos un Pumari, un Camacho, un Reyes Villa, un Calvo, etc.

La afrenta a las mujeres paceñas representadas por las concejalas en huelga de hambre, en una primera manifestación de rechazo a una gestión patriarcal y dictatorial, porque en el fondo estos personajes no son demócratas, sino tienen su pequeño enano fascista incrustado en el cerebro.

¿Cuánto más podrá aguantar la ciudad de La Paz? No es fácil responder a esta pregunta, pues una clase media paceña, con su orgullo colonial está dispuesta a mantener a su “elegido” así sea un “macho mamarracho”.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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