Categoría: Opinión

  • Rodrigo Paz: Camino a la Dictadura

    Rodrigo Paz: Camino a la Dictadura

    La ruptura constitucional en 2019 permitió el golpe de Estado, marcando el inicio de un camino que hoy desemboca en un amague de dictadura abierta. El régimen criminal de Jeanine Áñez y su brazo represor, Arturo Murillo, destruyeron la economía nacional y saquearon el ahorro de los bolivianos. Posteriormente, el gobierno de Luis Arce traicionó la voluntad popular, profundizó la desinstitucionalización y llevó al país al borde del colapso económico.

    En ese escenario surge Rodrigo Paz, un bufón político convertido en escudo de los intereses norteamericanos. Su papel es claro: entregar Bolivia como ofrenda al FMI y al capitalismo depredador. Mientras, encubre a Cerimedo, su asesor y agente de la CIA, presunto feminicida y operador del narcotráfico que legitima ganancias ilícitas.

    Es reconocido por propios y extraños que Paz ha hecho de la mentira su método cotidiano de gestión. Promete estabilidad, transparencia y respeto a la Constitución, pero sus discursos son vacíos, sus cifras maquilladas y sus anuncios improvisados.

    La mentira no es un error: es el mecanismo que sostiene su poder, un recurso para ganar tiempo mientras la crisis se profundiza y la

    confianza ciudadana se erosiona.

    Sin disimulo, Paz se comporta como cipayo de Washington. Sus viajes a Boca Ratón para visitar a su prófugo suegro revelan más lealtad a los intereses extranjeros que a las necesidades del pueblo boliviano.

    Su gobierno no responde a un mandato popular, sino a las recetas dictadas por organismos internacionales y a la presión de las élites económicas.

    La corrupción atraviesa toda su gestión: desde el negocio de los hidrocarburos con gasolina y diésel de mala calidad, hasta la rebaja de impuestos que favorece a las grandes fortunas. La justicia y el aparato estatal se han convertido en guaridas de las mafias, creando las condiciones para desmantelar las empresas públicas estratégicas y prepararlas para su privatización o quiebra.

    La crisis económica, politica e institucional golpea a todas las familias: los precios de la canasta básica suben a diario, el combustible escasea, los hospitales carecen de medicamentos, la economía se desacelera y las obras de impacto brillan por su ausencia.

    Pero a Paz nada de esto le importa. Su prioridad es limpiar el camino para regalar el país a los intereses multinacionales bajo la inventada excusa de lucha contra el narcoterrorismo, en el camino de satisfacer los mandatos de Trump y su banda de genocidas.

    ¿Y el pueblo boliviano? ¿Dónde quedó ese carácter indómito que se levantó contra la colonia, que revolucionó el país en 1952, que enfrentó la dictadura de Banzer y los sucesivos gobiernos militares golpistas, que luchó en la Guerra del Agua e hizo huir a Sánchez de Lozada?

    Hoy, las monedas que faltan en el bolsillo y los medicamentos ausentes en los hospitales claman por un nuevo levantamiento popular.

    El tiempo de la rebelión se avecina. Este gobierno que surgió de un evento democrático agota los caminos legales y opta por los sinuosos e inciertos de toda aventura antidemocrática y letal. Nuestra historia así nos lo demuestra. Sus reiteradas y groseras equivocaciones en la administración de la cosa pública, se van estrechando y cerrando caminos que de no corregir y enmendar a tiempo, pueden derivar en hechos luctuosos y sangrientos para el pueblo.

    Volverán los mineros, los petroleros, los campesinos, las mujeres, los desocupados, los fabriles, los profesionales, los comerciantes, los transportistas, las maestras y todo el campo popular para levantar su voz y decir ¡basta!.

    Entonces, volverán los tiempos de la reminiscencia y el futuro para un pueblo que vió como arrebatan sus derechos y pretenden tapar el sol con un dedo.

    Esta, es Nuestra Palabra.

  • El Che y los pueblos indígenas (1)

    El Che y los pueblos indígenas (1)

    De la biografía del Che se conoce bastante su pasión por la lectura y seguramente por ello es que conocía muy bien la historia precolonial de América y de la conquista, este conocimiento queda reflejado en su texto: “Machu Pichu, enigma de piedra en América” de ese texto extractamos los siguientes párrafos:

    Ya dijimos que está en controversia la significación arqueológica de Machu-Picchu, pero, poco importa cuál fuera el origen primitivo de la ciudad o, de todas maneras, es bueno dejar su discusión para los especialistas. Lo cierto, lo importante, es que nos encontramos aquí frente a una pura expresión de la civilización indígena más poderosa de América, inmaculada por el contacto de las huestes vencedoras y plena de inmensos tesoros de evocación entre sus muros muertos o en el paisaje estupendo que lo circunda y le da el marco necesario para extasiar al soñador, que vaga porque sí entre sus ruinas, o al turista yanqui que, cargado de practicidad, encaja los exponentes de la tribu degenerada, que puede ver en el viaje, entre los muros otrora vivos, y desconoce la distancia moral que los separa, porque estas son sutilezas que solo el espíritu semindígena del latinoamericano puede apreciar. Conformémonos, por ahora, con darle a la ciudad los dos significados posibles: para el luchador que persigue lo que hoy se llama quimera, el de un brazo extendido hacia el futuro cuya voz de piedra grita con alcance continental: ‘ciudades de Indoamérica, reconquistad el pasado’; para otros, aquellos que simplemente ‘huyen del mundanal ruido’, es válida una frase anotada en el libro de visitantes que tiene el hotel y que un súbdito inglés dejó estampada con toda la amargura de su añoranza imperial: I am lucky to find a place without a Coca-Cola propaganda [Tengo la suerte de haber encontrado la propaganda de coca cola]. (Semanario Siete, p.19, 12-12-1953)

    Bolivia no puede ser entendida si no se conoce sus naciones originarias, naciones que permanecen vivas y con una memoria histórica que es una de sus características de resistencia a lo largo de más de 500 años. A partir del año 1992, no solamente en Bolivia sino en el continente se ha desarrollado un proceso de autovaloración de la identidad cultural de todos los pueblos originarios, uno de los principales procesos ha sido el salto de la identidad cultural a la política, destacando la relación de poder racista subyacente en el sistema político boliviano.

    Las culturas andinas, ubicadas en las zonas de los Valles, el Altiplano y las naciones de la Amazonía, han sido actores de las luchas anticoloniales, pero las condiciones de vida mantenían todos los rasgos coloniales en la visita que el Che realizó a Bolivia en el año de 1953, relata Calica Ferrer respecto a la visita a los yungas:

    Visitamos una granja escuela de los curas salesianos donde se educaba a los indios de la zona. El sacerdote alemán que nos atendió nos mostró todo amablemente y a pesar de que todo en apariencia era correcto, Ernesto, que siempre veía un poco más allá, reflexionó más tarde: “El indio sigue siendo una bestia para la mentalidad del blanco, sobre todo si es europeo, por más hábitos que lleve”. Como no comparar esta afirmación con la narración de Fausto Reynaga: “Este drama puso a la superficie y en evidencia la esclavitud del indio. Pues, seguían resonando las risotadas del “porquero español, ante los alaridos de dolor de la ñusta despedazada carnal y espiritualmente”. A través de este cuadro vivido, se puede apreciar que la situación del indio, desde la colonia al presente no ha cambiado. (2006, pp. 99-100)

    En sus diferentes textos el Che enfatizará aspectos referidos a lo que podemos denominar por el momento “etnicidad” por ejemplo, de su visita a Bolivia en el año 1953, año de la Reforma Agraria, el joven médico Ernesto Guevara, con esa actitud personal de colaborar, trata de buscar un trabajo, y en este intento visita al Ministro de Asuntos Campesinos, cosa que consigue. La impresión de este proceso se encuentra en la biografía de Taibo:

    A veces -refiriéndose a la reflexión de Ernesto-la percibe como una revolución fallida en la que la corrupción de los dirigentes los acabará arrojando a los brazos del imperialismo. Otras veces no puede dejar de respetar los tremendos combates de los mineros (…). Simpatiza con la reforma agraria, pero no ve quién pueda llevarla hasta el final. En una caracterización del partido triunfante, distingue tres alas. Un ala derecha entreguista y conciliadora representada por Siles Suazo, un centro que está escurriéndose hacia la derecha encabezado por Paz Estensoro y la izquierda encabezada por Lechín, el dirigente de los mineros, piensa que la revolución podrá resistir los embates externos, pero quebrará internamente por causa de las disidencias. (2005, p. 65)

    Premonitoria percepción que efectivamente ocurrirá en 1960 con la ruptura del MNR, dando lugar al MNRA de Walter Guevara, que luego se convertirá en el (PRA) y luego en 1964 la disidencia de Juan Lechín creador, entre otros del PRIN.

    En el primer gobierno de V. Paz, se realiza la Reforma Agraria, vieja consigna de la izquierda boliviana, lo que permite al MNR consolidar una base social, que ligada al voto universal será la garantía de sucesivos triunfos electorales (1956, 1960, 1964). Pero el movimiento campesino no era precisamente una “taza de leche” en su seno se expresaban varias corrientes promovidas por partidos de la izquierda boliviana como el Partido Revolucionario de Izquierda (PIR), Partido Obrero Revolucionario (POR).

    Es en este ambiente de protagonismo campesino, se indica que, en el primer aniversario de la revolución, abril de 1953, desfilaron 16 regimientos de campesinos armados, sumando un total de 100.000 milicianos (Cfr. Iriarte, 1980, p. 44), es que el Che llega a Bolivia y a la ciudad de La Paz, su capital política.

    1. Extractado del libro: “Vivir Bien y Guevarismo” 2024. Antonio Abal O.

  • ¿Qué nos queda por transformar?

    ¿Qué nos queda por transformar?

    Hay una palabra que prácticamente ha desaparecido del lenguaje político: emancipación. No es casual. Cuando una izquierda deja de preguntarse de qué debemos emanciparnos, termina reduciendo la política a administrar el Estado, repartir cuotas de poder, defender conquistas parciales y sobrevivir a la siguiente elección. Y cuando la derecha llega diciendo que todo eso debe ser demolido, consigue presentarse como la única fuerza capaz de producir un cambio. Ahí está una de las grandes tragedias de nuestro tiempo: la izquierda dejó de imaginar la transformación y la derecha comenzó a apropiarse del lenguaje del cambio.

    Pero este no es solamente un problema electoral. Es un problema histórico. Bolivia atraviesa hoy una disputa alrededor del ajuste, los combustibles, el endeudamiento, la soberanía y el papel del Estado. El gobierno de Rodrigo Paz eliminó el subsidio al diésel argumentando que debía enfrentar la escasez y corregir las distorsiones del sistema. Pero la discusión no puede agotarse en saber si una medida fiscal es técnicamente conveniente. La pregunta política es otra: ¿qué sociedad queremos construir y quién decide el rumbo de esa transformación?

    Y la tendencia generalizada es resignarse. Esperar que alguien nos diga qué hacer, aceptar que no hay alternativa, asumir que las cosas son demasiado complejas para que podamos transformarlas. La resignación también es una forma de dominación.

    Miremos alrededor. Argentina ha convertido el ajuste, la reducción del Estado y la apertura al capital en el eje de una transformación que Javier Milei presenta como ruptura con décadas anteriores. No se trata solamente de discutir si sus políticas son correctas o equivocadas. Se trata de entender por qué un discurso que promete romper con lo existente consigue canalizar una parte importante del malestar social.

    Brasil ofrece una paradoja que la izquierda latinoamericana haría mal en mirar solamente como una batalla electoral. Lula no llega a esta segunda vuelta después de un fracaso económico absoluto; llega después de haber mejorado indicadores sociales importantes y, sin embargo, sin haber conseguido convertir esas mejoras en una expectativa mayoritaria de transformación.

    Ahí aparece la contradicción que debería preocuparnos. La izquierda puede gobernar, mejorar determinados indicadores y aun así no resolver la pregunta fundamental que se hace una sociedad: “¿mi vida está cambiando realmente y hacia dónde?” Cuando esa pregunta queda sin respuesta, la derecha ocupa el vacío. No necesita demostrar que su proyecto resolverá los problemas; le basta con presentarse como ruptura frente a aquello que una parte de la población identifica con estancamiento, frustración o cansancio.

    Por eso resulta insuficiente interpretar el resultado brasileño como un simple “giro a la derecha”. Hay sectores que no necesariamente están abrazando una doctrina neoliberal o una ideología bolsonarista; están expresando, por distintas vías, una demanda de cambio.

    Esta es la contradicción que debería interpelar a la izquierda: cuando la izquierda se convierte en la administradora responsable de lo posible, la derecha puede presentarse como la única fuerza capaz de romper los límites de lo existente. La paradoja es brutal: quien históricamente nació para transformar termina defendiendo la estabilidad de lo que logró administrar, mientras quien defiende otro orden social consigue apropiarse del lenguaje de la ruptura.

    Y aquí Brasil conversa directamente con Bolivia. El problema no es que las sociedades hayan dejado de querer transformaciones. El problema puede ser que la izquierda haya dejado de ofrecer una idea contemporánea de emancipación. Si no somos capaces de decir qué relaciones económicas, sociales, culturales y políticas queremos superar, qué poder queremos democratizar y qué sociedad queremos construir, la palabra “cambio” queda disponible para cualquiera.

    La cuestión, entonces, no es cómo conseguir que la población vuelva a votar por la izquierda. Es mucho más incómoda: ¿cómo hacemos para que la izquierda vuelva a ser capaz de imaginar y construir aquello que todavía no existe?

    Una sociedad no abandona necesariamente a la izquierda porque se haya vuelto de derecha. Muchas veces se distancia porque no encuentra en la izquierda una explicación convincente de su frustración ni una imagen concreta de futuro. Si emancipación significa liberarse de las relaciones que producen dependencia, desigualdad, explotación y subordinación, entonces gobernar no puede ser el punto final. Gobernar debería ser apenas una herramienta.

    La izquierda necesita recuperar algo más difícil que una consigna: la capacidad de pensar una sociedad distinta. Eso significa volver a discutir propiedad, trabajo, riqueza, territorio, conocimiento, tecnología, democracia, soberanía y poder. Significa preguntarse qué estructuras deben transformarse y cuáles simplemente hemos administrado.

    Quizá allí esté la verdadera rebelión que nuestra época reclama: la ruptura intelectual con la resignación. No aceptar que el mundo es inmodificable. No conformarnos con escoger quién administra mejor lo existente. Volver a preguntarnos qué debemos transformar, para qué y en beneficio de quién.

    Porque rebelarse contra la idea de que no existe alternativa también es volver a pensar la emancipación.

  • Audio conectó a Cerimedo con narcos y apareció foto con hijo de Trump: La seguidilla de hechos ocurridos en medio de detención del fiscal general de Bolivia

    Audio conectó a Cerimedo con narcos y apareció foto con hijo de Trump: La seguidilla de hechos ocurridos en medio de detención del fiscal general de Bolivia

    Durante la noche del 30 de septiembre y la madrugada del 1 de octubre, la policía boliviana, por instrucciones de Estados Unidos, aprehendió a distintos personajes del poder judicial boliviano.

    Por supuesto que ninguna de esas autoridades y ex-autoridades son figuras intachables, pero el mismo hecho que hayan aprehendido a la máxima autoridad judicial de un país, Roger Mariaca, fiscal general del Estado, quien estaba dando curso a las investigaciones contra Cerimedo, por órdenes de Estados Unidos, es grave y atenta contra la ya escasa soberanía de nuestros países.

    El encadenamiento de hechos demuestra que hay un diseño detrás de todas estas maniobras de injerencia por parte de Estados Unidos.

    El 28 de septiembre, el Departamento de Estado de EE.UU. revocó la visa de Mariaca y lo acusó de «solicitar y aceptar sobornos para facilitar el narcotráfico». Dos días después, el 30 de septiembre, la policía boliviana lo detuvo en el aeropuerto de Viru Viru, junto al fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, para llevarlos a Estados Unidos.

    Casi al mismo tiempo, se reportó la aprehensión de otros fiscales como Martín Irusta (fiscal superior y exabogado de Evo Morales), Meison Mamani y Julio César Porras, entre muchos otros. Hasta estos momentos se desconoce la cifra total de fiscales aprehendidos.

    La acusación de Estados Unidos operó como una orden de captura extraterritorial. El vínculo que explica la urgencia de Washington es el que Beller reveló, y son las fotografías de Cerimedo junto al hijo del Presidente estadounidense, y Brad Parscale, su exjefe de campaña.

    Beller preguntó públicamente si el veto a Mariaca no era, en realidad, «una protección a una red política denominada MAGA».

    La investigación de Mariaca amenazaba con exponer las conexiones bolivianas de un operador directamente ligado al círculo íntimo del poder estadounidense. En ese sentido, la sanción a Mariaca se enmarca en el Escudo de las Américas, pues el comunicado del Departamento de Estado fue explícito cuando dijo que las acciones de Mariaca «socavan las mismas instituciones democráticas que Bolivia, como participante del programa Escudo, busca fortalecer».

    De la misma manera, también esta madrugada, un cuantioso operativo de la policía con agentes encapuchados intervino ilegalmente, sin órden judicial previa, la fiscalia boliviana con el evidente objetivo de hacer desaparecer las pruebas contra Cerimedo y sus escandalosos vínculos.

    Además, esta operación se produce tan solo días después de que se haga público un audio de una llamada en la que se pronuncia Cerimedo con agentes del narcotráfico para facilitar el despegue y llegada de avionetas cargadas con droga desde el departamento del Beni.

    Por su lado, el vicepresidente Edman Lara, quién hizo público este audio, señaló que Cerimedo recibía 15 000 dólares por cada narcoavioneta que consumaba su trayecto.

    Simultáneamente, también el día de ayer, 30 de septiembre, el único detenido por el Caso Narcomaletas, Juan Carlos Espinoza, falleció en la cárcel de Palmasola y las causas aún no están esclarecidas. El caso maletas hace referencia al escándalo ocurrido el 29 de noviembre de 2025, cuando Laura Rojas, exasambleísta cercana al presidente Rodrigo Paz, llegó al aeropuerto de Viru Viru desde Miami con 32 maletas sin que las autoridades competentes hagan revisión de las mismas.

    Poco después se supo que venían cargadas de armamento y kilos de narcóticos. Pasaron los meses y no existían responsables imputados, la indignación social presionó para que se esclarezcan los responsables y encarcelaron a un personaje desconocido al que impidieron hablar.

    En junio de este año se hizo conocido otro escándalo relacionado al narcotráfico, cuando los controles chilenos dieron con 108 toneladas de cocaína impregnada en lo que parecían ser maderas para exportación (la incautación más grande que hizo el Estado chileno en toda su historia).

    Este caso, conocido como el Caso Narcomaderas, tampoco está esclarecido hasta ahora. Las siguientes semanas se hicieron conocidos los vínculos del gobierno de Paz con los empresarios madereros y en particular con su director de ENDE (Empresa Nacional de electricidad) Zvonko Matkovic, conocido exponente de la oligarquía criollo extranjera asentada en Santa Cruz, dueño de empresas madereras relacionadas con este escándalo.

    Esta seguidilla de hechos desarrollados en tan poco tiempo, en medio de la aprehensión de Cerimedo y la información que se fue ventilando por audios grabados y declaraciones de su ex pareja, Nadia Beller, dan a entender que todo lo expuesto está más conectado de lo que creemos.

    Cerimedo, uno de los principales impulsores del Escudo de las Américas y hombre de Trump en América Latina, no solo se queda con la etiqueta de mercenario de la desinformación, a esta se le suman dos etiquetas más: sería el agente (vínculo) de la corrupción de las derechas latinoamericanas y un «capo» de la droga.

    Desde la asunción de Rodrigo Paz, Bolivia se va consolidando como un narcoestado gobernado desde Estados Unidos.

    Sara Valentina Enriquez Moldez

  • Joint venture

    Joint venture

    El nombre del título es el que se utilizó para la explotación, por parte del capital internacional, de los yacimientos de COMIBOL, fuera de los contratos de alquiler. Implica un aporte por cada parte, el país ponía el yacimiento y la empresa, el capital. El tema vuelve a la agenda cuando se anuncia la ampliación del Contrato de Asociación entre COMIBOL y la transnacional Illapa, cuyos propietarios son la canadiense Santa Cruz Silver Mining Ltd. con intereses actuales en las minas de Bolívar y Porco.

    En 1993 se firmó el contrato de Joint Venture entre COMIBOL y COMSUR, empresa de Gonzalo Sánchez de Lozada. Este contrato establecía una participación de las utilidades entre COMIBOL y la contratista del 50%; sin embargo, esta aparente igualdad era distorsionada por otras cláusulas: COMSUR recuperaba su inversión, recibía una gratificación del 10% de las utilidades por la administración, y a la conclusión del contrato se quedaba con el 50% de los activos; COMIBOL no tenía ningún papel fiscalizador y los resultados era avalados por una auditoría externa contratada por COMSUR. Las observaciones eran: si el socio capitalista recuperaba su inversión, dejaba de ser socio y no había razón para que tenga participación en las utilidades; la empresa cubría los gastos de administración, sin que haya razón para premiarlo; a la liquidación del contrato era evidente que no tenía participación porque había recuperado sus aportes. Así el miti-miti era un sofisma.

    La crisis política del 2003 hizo que Sánchez de Lozada vendiera su empresa a la Glencore, quien cambió el nombre por Sinchi Wayra. El 2007, producto de la nueva política de Estado, se buscó una transacción sobre los contratos que tenía COMSUR con COMIBOL: riesgo compartido en Bolívar y arrendamiento en Colquiri y Porco. La negociación se imponía por razones políticas, aunque el marco normativo era todavía totalmente adverso a la empresa estatal; la ley de minería aprobada en la gestión de Sánchez de Lozada en 1997, vigente todavía, era completamente favorable al sector privado; sin embargo, la promulgación de la Constitución del Estado Plurinacional el 2009, preveía la obligación de migrar a Contratos de Asociación. Antes de que se promulgara la Ley de Minería el 2014, se firmó el Contrato de Asociación para la explotación de las minas de Bolívar y Porco con la empresa Illapa, a nombre de Sinchi Wayra; el 2012 se había anulado el contrato de alquiler por Colquiri.

    El nuevo contrato establecía una participación de las utilidades de 55% para COMIBOL y 45% para Illapa. El socio se comprometía a invertir 723.840.000 bolivianos, la inversión no se devolvía, los activos en su integridad serían transferidos a COMIBOL. Esta podía controlar y supervisar en cualquier etapa del proceso productivo el cumplimiento del contrato, ya que no había pago por administración; una ley posterior dio mayoría a COMIBOL en el directorio del contrato. Un parámetro para medir el cumplimiento del contrato es que, al finalizarse, en el caso de Bolívar, debía estar produciendo 2.000 TM/día. Por lo cual, antes de hablar de prolongar el contrato se debe hacer una evaluación para establecer su cumplimiento a cabalidad. El contrato fue aprobado en la Asamblea Legislativa Plurinacional por la Ley N° 386 del 3 de julio de 2013, cumpliendo la exigencia cuando se trata de enajenar recursos naturales.

    Por otro lado, al analizar los resultados de la operación se establece que un 48% del costo de operación se lo realizó en el exterior, la validez de esta afirmación es dudosa; este monto determina que las utilidades mermen sustancialmente, llegando apenas al 12% del valor bruto de venta. COMIBOL debería buscar reducir este costo a fin de aumentar sus utilidades, lo que significa que la inversión se debe realizar con la refinación de los concentrados de zinc-plata y plomo-plata en el país, como ocurre actualmente en la fundición de estaño en Vinto, cuyo costo no llega al 5% del valor bruto de venta.

    Otro beneficio de la refinación en el país es la recuperación de metales que, a pesar de la objetividad de su existencia, no recibimos nada. Así en los concentrados de Bolívar se tiene contenidos de indio 660 g/t, galio 597 g/t, estaño 2%; por su parte, los de Porco contienen indio 382 g/t, galio 115 g/t y estaño 2%; cantidades aparentemente pequeñas, pero, dado el volumen (casi 60.000 toneladas al año de concentrados de zinc) y los altos precios de estos minerales secundarios, pueden ser un ingreso importante para ambos socios.

    Salir de nuestra situación de exportador primario es un anhelo nacional. En la gestión pasada se ilusionó a los departamentos de Oruro y Potosí con la instalación de megaproyectos de refinerías de zinc, incluso el municipio de Porco destinó un terreno para tal fin. Hoy la inversión prometida, 180 millones de dólares, es más que suficiente para refinar los concentrados de Bolívar y Porco: así valdría renovar el contrato, dando otro sentido al Joint Venture: ser socios y no patrones.

  • Rodrigo Paz: por la Boca muere el ratón

    Rodrigo Paz: por la Boca muere el ratón

    La presencia de Rodrigo Paz en Naciones Unidas confirmó lo que ya sospechábamos: los bolivianos tenemos por presidente a un hombrecito de paja, mentiroso y cipayo.

    Su vergonzosa demostración de servilismo y de nulo amor propio por el país confirma que, para él, Bolivia es solo un botín, una moneda de cambio para el beneficio de intereses personales.

    Mientras tanto, en todo el territorio nacional la pobreza acecha a las familias más vulnerables. El problema del diésel y la gasolina nunca se soluciona, pero lo que sí sube es el precio de toda la canasta familiar. Y queda claro que a la clase política que hoy dirige Bolivia solo le interesa que el Estado no administre nada y que todo pase a manos privadas. A sus propias manos privadas.

    En el horizonte político y económico internacional, los nubarrones son aciagos. Europa y el desquiciado de Trump empujan al mundo hacia un desastre bélico nuclear, lo que indica que los problemas, lejos de solucionarse para los bolivianos, tenderán a agravarse y pondrán al límite a las familias del país.

    Pero eso parece no importarle al muchacho que ocupa la Casa Grande del Pueblo. Mientras hace paradas en el exclusivo balneario de Boca Ratón y su esposa e hija parecen buscar soluciones para el país desde un celular, los bolivianos nos preparamos para enfrentar, de forma inclemente, una economía de guerra que pulverizará los ahorros de todos los que aún confiaron en la moneda nacional.

    Y es que las decisiones geopolíticas que nos afectan se definen en ligas mayores, donde ratoncitos rastreros como Paz no sirven más que para ponerse de escudo cuando aprieten el botón.

    Hoy, el triste ratoncito sin estatura política sabe que si abre la boca se traga el veneno de su propia pequeñez, mientras el país se hunde en el mayor fracaso neoliberal al que nos están llevando.

    Esta es, Nuestra Palabra.

    Este sábado 03 de octubre a las 10:00 por la señal de Radio Cepra , abordaremos la triste y lamentable participación del «hombrecito» Rodrigo Paz en Naciones Unidas y el operativo para descabezar al Ministerio Público.

    Participaran: Jonas Rojas Guzmán y Gastón Nuñez trataremos de entender la sumisión del presidente a la injerencia norteamericana. Conduce Malamen.

  • Bodas, bombas y fundaciones reaccionarias

    Bodas, bombas y fundaciones reaccionarias

    ¿Qué puede revelar una boda sobre las fundaciones que están financiando a las derechas en Bolivia? ¿Y cómo se conectan las plataformas de agitación digital (como las vinculadas a Fernando Cerimedo y La Derecha Diario), con los grandes capitales libertarios y antiestatales (como los asociados a Peter Thiel), y con fundaciones «prodemocracia» y de «resistencia civil» (como la Reynolds Foundation, la Human Rights Foundation, o la Red Atlas)? ¿Qué nos dice este ecosistema sobre la verdadera naturaleza de la batalla política promovida contra la izquierda en la región?

    Porque detrás del brindis y las fotos hay una arquitectura de poder y, sobre todo, de hipocresía moral, que merece ser desmenuzada.

    Link del artículo completo: https://revueltamalcriada.substack.com/…/bodas-bombas-y…

  • ¿Qué hacer frente a la crisis?

    ¿Qué hacer frente a la crisis?

    La situación nacional es crítica. Mientras el presidente se va a Estados Unidos a celebrar su cumpleaños con su comitiva familiar, toda Bolivia intenta buscar alternativas a la crisis que aprieta por todo lado.

    El pueblo consciente, sabe que debe refugiarse en el paraguas que la Constitución política del Estado le brinda, pero se da cuenta que el gobierno por todo lado intenta destruir todas las transformaciones sociales que se hicieron bajo el amparo de la Constitución.

    Es que la visión de país que tiene el gobierno y sus socios, llámese Tuto Quiroga, Reyes Villa, Doria Medina y las logias del oriente, son antagónicas a los deseos y necesidades del pueblo boliviano.

    La ampliación del Estado de Excepción es una desesperada medida por intentar contener el descontento social que va en aumento y que desde las huestes del gobierno no se les ocurre como controlar.

    El pueblo boliviano en casi su total integridad sabe que hay que cuidar la Constitución, las transformaciones sociales que vinieron con él Estado Plurinacional, hay que cuidar la canasta familiar, se debe defender las empresas nacionales que son las que garantizan los bonos y el Sistema Único de Salud. Sin empresas nacionales no hay bonos ni hay SUS.

    Pero desde la vereda derecha de este país, saben que eso que defiende el pueblo, no es atractivo para el FMI, sabe que eso no genera utilidades a sus empresas familiares, sabe que lo que le interesa al pueblo es incompatible con los grandes negocios que permiten viajar a Miami.

    Por eso, el pueblo boliviano es el único que debe volver a tomar el destino del país en sus manos y garantizar que la gran maquinaria de este país vuelva a andar bajo el interés de los mismos bolivianos.

    Hoy, todo boliviano debe tener muy claro, que el futuro inmediato no está en préstamos que hipotecan el patrimonio nacional, el futuro está en tomar nuestras propias decisiones con valor y determinación.

    Esta, es Nuestra Palabra.

    Mañana sábado 26 de septiembre a las 10:00 por Radio Cepra abordaremos este tema y la lamentable participación en la ONU de Rodrigo Paz.

    Estaremos con Andrés Andres Huanca Rodrigues, Laura Chile y nuestro compañero Willy Cabezas .

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    Conduce: Malamen.