El colapso del sistema de partidos en Bolivia permitió gobiernos autócratas sin programa político, al servicio del FMI y de intereses transnacionales. La falta de oposición real y la desatención a demandas populares evidencian un poder centrado en figuras autoritarias, donde prevalece el racismo y la improvisación neoliberal.
Leer más...La crisis de Estado que hoy vivimos en Bolivia comenzó allá por el año 2000, con la Guerra del Agua. Hubo un periodo de relativa calma entre 2009 y 2019, pero después se fueron incubando situaciones que hoy se muestran de manera descarnada. Nos encontramos ante un momento que exige,
Leer más...Quien gobierna tiene la responsabilidad de conducir. Porque no basta con decir que el país está quebrado.
Leer más...El gobierno “aparapita” es un collage de parches políticos sin ideología clara, atrapado en remiendos neoliberales, desigualdad y sin alianzas sociales, frente a una sociedad diversa que exige respuestas reales.
Leer más...Mientras el gobierno miente sobre el número de asistentes, y financiamiento, la realidad es que el pueblo se autoconvocó con la fuerza de la militancia y la convicción.
Leer más...Se justifica este tipo de proyectos con el discurso de «desarrollo», pero en la práctica el beneficio suele concentrarse en constructoras, inmobiliarias y actores privados, rompiendo la planificación urbana y del derecho ciudadano a un ambiente sano.
Leer más...En la política boliviana actual, esta reflexión señala un problema muy concreto: la tendencia a que los proyectos políticos dependan de líderes fuertes, en lugar de construirse sobre estructuras colectivas.
Leer más...Mientras tanto – los sectores populares urbanos y rurales— sigue esperando respuestas concretas. La gasolina adulterada, la inflación silenciosa y la tierra avasallada son síntomas de un modelo que ha perdido toda brújula ética.
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