Camisas negras en el Palacio Quemado

El nombramiento como Ministro de Estado de Branko Marinkovic, es todo un desafió a la memoria histórica del pueblo boliviano. No podemos aceptar que un hombre que trató de dividir al país y que aún debe rendir cuentas al pueblo, se ponga nada menos que a planificar el destino de Bolivia.

Branko Marinkovic es cruceño pero de padre croata y madre montenegrina. Empresario ligado a las logias más radicales y racistas del oriente. Además de ser accionista y director del Banco Económico, tiene inversiones en ganadería.

En 2008 Branko Marinkovic, asumió la presidencia del Comité Pro Santa Cruz, dos años después que Evo Morales asumiera la primera magistratura del Estado en 2006, con él como dirigente cívico se impusieron duramente los estatutos autonómicos para declarar junto a otros como Rubén Costas, Mario Cossío, Leopoldo Fernández, Ernesto Suárez y Sabina Cuéllar, y otros líderes cívicos la llamada ‘media luna’ en el país.

El grupo de poder del oriente boliviano que enarbola la supremacía blanca como ideología, poco a poco se hizo del gobierno. Está claro que no pretenden devolver al país la estabilidad y democracia, para superar la crisis de salud pública.

La mentalidad fascista de varios miembros del gabinete, no garantizan el respeto a la Constitución, a los derechos humanos y lo más importante la vigencia de un Estado.

Ya no quedan las medias tintas para calificar al gobierno: el fascismo gobierna Bolivia.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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