TEMAS GUEVARISTAS II

Felipe Quispe, es un político e intelectual radical en sus ideas, crítico de la izquierda boliviana y que en sus palabras, tanto la derecha política como la izquierda representan a los q’aras alojados en este territorio, llamado Bolivia. Estas declaraciones fueron respondidas con argumentos unas veces y las más abundantes solamente fueron y son opiniones que se burlan del pensamiento de Quispe atribuyéndole una actitud retrógrada.

Me pregunto, si esa misma actitud, de menosprecio y burla, puede ser sostenido frente a la afirmación que “…Bolivia es una nación que esta históricamente en una situación de peligro, ocupada cultural y económicamente. Necesita expulsar a los invasores  y eso no es posible sino con una movilización intensa.”i La misma idea de Quispe, en la pluma de René Zavaleta.  

Comparar a Zavaleta con Quispe, será una herejía para muchos, pero durante siglos la mentalidad colonial instalada en todos y todas no permite una lectura del “otro” como de un igual en todas las dimensiones de la vida, evidenciando una lectura mecanicista desde las claves occidentales y eurocéntricas. El mecanicismo como práctica ha sido criticado por el Che. La mujer y el hombre nuevo no puede ser presa del dogmatismo, el pensamiento crítico de la realidad concreta es el norte para cambiar el presente y construir el futuro.

Desde nuestro punto de vista el Che es revolucionario porque es anticolonialista y es anticolonialista porque es revolucionario, y esa debe ser la práctica en la Bolivia que reclama de un consistente cuerpo ideológico-político para frenar el acoso y destrucción de un fascismo criollo que es el actual rostro del colonialismo histórico que ha configurado nuestro devenir como Estado.

El racismo que recorre el territorio boliviano, no puede ser analizado, sino en su matriz colonial, en su reproducción social y sus mecanismos que lo mantienen vigente.   

La revolución proletaria como paradigma de la revolución boliviana ha tenido dos traspiés fundamentales, la primera en la Asamblea Popular y la segunda en el gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP). Siguiendo el pensamiento guevarista, no podemos repetir los errores, en la coyuntura actual y su desenlace en el proceso electoral; el escenario será indefectiblemente de confrontación o como dice Zavaleta de “una movilización intensa” o de una “guerra de la pulga” como sostiene Quispe, y ese momento las ideas se pondrán en tensión y definirán el futuro conservador o revolucionario que viviremos en el futuro.  Por eso la necesidad de re-formular el pensamiento político para que se convierta en una auténtica guía para la acción.

Quispe y Zavaleta pueden dialogar como iguales, la izquierda verazmente revolucionaria tiene que dialogar con el pensamiento del vivir bien, comprender su matriz histórica, en la que esta imbricada lo que hoy denominamos “indianismo” que es un pensamiento político-ideológico y por lo mismo sujeto al debate.

La búsqueda de un taypi ideológico-político, ya está madurado, hemos estado en esto 14 años en un t’inku para equilibrar y complementar las visiones de mundo y hemos experimentado, al mismo tiempo los estragos que ocasionan los desvíos y concesiones al capitalismo,  las palabras del Che de no hacer concesiones al imperialismo no han tenido oídos receptivos. Es tiempo de escuchar, mirar y actuar, es tiempo, sobre todo de ser “…siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.»ii

i René Zavaleta: La formación de la conciencia nacional. 1979 s/e

ii Ernesto Che Guevara: Carta de despedida de sus hijos.

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