¿Lucha generacional?

En los últimos meses se escuchan voces de renovación de liderazgos, de actores políticos e incluso de quienes dirigen instituciones públicas centralizadas y descentralizadas; todo está bien hasta que este pedido se confunde con lo “generacional”, planteando que es el momento de los jóvenes y desplazando a quienes son mayores o “viejos” como denominan los llamados jóvenes que ostentan cargos o quieren ser líderes. Su juventud les hace desconocer que renovación no implica solo cambiar lo viejo por lo nuevo cayendo en la vulneración de los derechos de mucha gente que ya supera los 45 años, a lo largo de los cuales, ha adquirido experiencia en diferentes área o son líderes a los cuales las cúpulas no les dieron oportunidad de ocupar candidaturas o ejercer cargos jerárquico o de dirección.

Estos criterios de muchos jóvenes nos hacen ver el vacío ideológico o de principios que tienen, ya que de ser diferente no discriminaría o excluirían a gente mayor. ¿No será que por falta de experiencia se cometan estos errores de interpretación del significado de renovación? La frescura y carácter rebelde y actualización de la juventud debe ir de la mano de la experiencia de la gente mayor; de esta manera, se podrá garantizar cambios positivos en lo social, en lo productivo, en lo económico, en lo político y, sobre todo, hacer buena gestión gubernamental.

La renovación es hacer cambios en pro de conseguir mejores logros, en este caso renovar la gente que le hizo daño al proceso de cambio por nuevos actores políticos (jóvenes y adultos), que sean hombres y mujeres con principios e ideología sólida, honestos, leales y que sean capaces de hacer gestión reconociendo sus capacidades y competencias, de esta manera fortalecer y profundizar la revolución democrática y cultural para construir el “socialismo comunitario”.

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