El noble señor

Érase una vez en un lugar de la ciudad de La Paz, cuya plaza fue lugar de múltiples matanzas, como las de Yañez o el trágico colgamiento de Villarroel, igualmente en el año 2003 cuando policías y militares se enfrentaron por defender a un gobierno que luego masacraría al pueblo en la ciudad de El Alto.

Fue a esta plaza que un noble señor llegó por la accidentada vida política de Bolivia a ocupar el famoso “sillón” del llamado “Palacio Quemado”. El “noble señor” de barbas muy bien recortadas, era descendiente de una familia hispana y como tal recibió la educación reservada desde tiempos de Pizarro para estos hijos denominados criollos, en aquellos tiempos.

Como en su tiempo (colonial) los “segundones” vinieron a buscar fortuna en estas tierras, muchos españoles y españolas, durante y después de la guerra civil española, también migraron a esta tierra de indios (Les Luthiers) donde hicieron, ciertamente la América.

La aparente erudición, en historia boliviana, del noble señor, tiene dudas razonables, porque en su texto: “Breve historia de las políticas públicas en Bolivia” dice: “Las rebeliones indígenas de Cuzco y La Paz tuvieron como protagonistas a Túpac Amaru (Cuzco), Tomás Katari y Julián Apaza ‘Túpac Katari’ en La Paz,” ¿Tomás Katari en La Paz?

Eso demuestra un desconocimiento pero básico de las rebeliones de Tomás Katari en el Norte de Potosí y que llegaron hasta Charcas (hoy Sucre). Xavier Albó dice: “Pero lo que llaman la ‘gran rebelión’ empezó en cierta forma entre 1779 y 1780 en el Norte de Potosí, en Macha y Pocoata”.

Los criollos siempre ocuparon los segundos lugares, y el noble señor, siguió esta tradición, fue el segundo en una candidatura neoliberal, fue el segundo en una aventura golpista, fue el segundo en una elección democrática y seguramente será el segundo en ser juzgado por su participación de promotor del Golpe de Estado y de las quemas de Tribunales Electorales Departamentales de 2019.

Una reseña biográfica insertada en el libro que ya citamos dice: “Ex presidente de Bolivia, Historiador, periodista y político.” Ex presidente, ya lo dijimos, por accidente, ¿historiador? ya señalamos la duda, periodista posiblemente… pero político!! le queda muy grande el adjetivo.

No debemos olvidar su incapacidad para hacer gestión pública, incapacidad que lo llevó a renunciar en varias oportunidades, declarando públicamente su vocación pedigüeña y su absoluta carencia de pensamiento e ideología propia.

Este noble señor, se ha dedicado en las últimas semanas a realizar “propuestas” económicas y de “reconciliación” poniendo en evidencia que cometió acciones divisionistas de la sociedad boliviana, pero hasta en eso es segundón, pues los jerarcas de la iglesia católica fueron los primeros en utilizar este concepto para pretender purgar sus culpas.

Las “noblezas” anacrónicas que sobreviven en Europa, tienen pues sus seguidores en estas tierras, algunos intentando establecer sus principados como el de la Glorieta en Sucre, y también construyen a sus representantes simbólicos como el caso del noble señor, que se ha creído todos los adjetivos de nobleza que le endilgaron.

En nuestro acervo popular y llano, este tipo de personajes se llaman “vividores”, que utilizan algún aspecto de su vida para sacar provecho. Ser hijo de intelectuales, ser hijo de terratenientes, ser hijo de empresarios, ser hijo de… como el caso del hijo del alcalde valluno que ya pretende instalar una dinastía en la llajta.

El noble señor es ya un personaje venido a menos, sin presente ni futuro político, solamente tiene un pasado negro y perverso.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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