EL PUEBLO MOVILIZADO DERROTA AL FASCISMO
El imperialismo yanqui devela en cada acción que realiza, su verdadera esencia: atrás quedan las palabras huecas de democracia y libertad, para dar paso a la acción violenta para imponer sus designios. La invasión militar a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, forman parte de la piratería colonial que se creía desterrada desde el siglo pasado. En el plano comercial, el imperialismo deja de lado su cháchara sobre la mano invisible del mercado para convertirse en el más enconado proteccionista para impedir el ascenso de China. En lo político, se guarda en el bolsillo trasero todo acuerdo internacional que proclama la no intervención en asuntos internos de otros Estados para afirmar que gobernará Venezuela por su cuenta, hasta que estén dadas las condiciones para una transición a un gobierno que no sólo le sea fiel, sino útil. En lo militar, no tiene escrúpulo alguno de invadir un país soberano, dando una bofetada a la ONU y burlándose de todo principio de convivencia pacífica. Pero la respuesta del mundo multipolar que despierta tampoco deja dudas sobre el desenlace de estos actos piratas: las grandes potencias nucleares han advertido que no tolerarán otra intervención de ese tipo y los países del acuerdo BRICS han consensuado políticas para no depender más de la hegemonía yanqui en declive. Lo que aparentó ser una victoria militar sobre un pueblo digno y rebelde es, en realidad, el principio del fin de la hegemonía norteamericana; todos sus actos son típicos pataleos del ahogado y su margen de maniobra se reduce cada día que pasa.
En Bolivia, los cipayos del imperio, bajo la presidencia de Paz Pereira, intentan replicar ese tipo de acciones, con la única finalidad de trasladar a las espaldas del pueblo trabajador el peso de una crisis internacional. Con apoyo de los grandes medios de comunicación, como en los viejos tiempos neoliberales, intentan convencer al pueblo de que es necesario el sacrificio para salir adelante, mientras los empresarios se favorecen con diversas disposiciones que incrementan sus ganancias con la misma velocidad con que se empobrece a las grandes mayorías. Pero hoy ya no es posible mantener en el engaño a nuestros pueblos: ellos saben por experiencia propia lo que significa el neoliberalismo y sus recetas. Así lo han demostrado en las calles y en los caminos, alimentando junto a la Central Obrera Boliviana (COB) una resistencia que ha terminado por doblarle la mano al gobierno títere de Paz Pereira, propinándole su primera derrota política a dos meses de su posesión.
El peor error que hoy puede cometerse es creer que se trata de una victoria popular; es, en rigor, un avance significativo pero no desmantela en lo económico la propuesta pro imperialista; que persiste en usar la justicia como herramienta para escarmentar a los luchadores populares, que utiliza su aparato mediático para difamar a un proceso de cambio que modificó sustancialmente el rostro y la vida de bolivianos y bolivianas; que avanza sin estridencias para entregar las riquezas naturales a la voracidad extranjera, so pretexto de fomentar la inversión internacional; que ha vendido a precio de gallina muerta la política exterior para convertir al país en otro peón de la geopolítica de la administración Trump.
Denunciamos ante la opinión pública, que a pesar de la abrogación del decreto supremo 5503 y sus 121 artículos, la ruta trazada por el gobierno para desmantelar el “estado tranca” sigue en pie, continuarán formulando políticas que eviten que el estado sea una tranca para las grandes transnacionales que buscan saquear nuestros recursos naturales, una tranca para los agroindustriales que quieren quemar impunemente
nuestros bosques y sacar el 100% de su producción fuera del país cuando el pueblo no tiene para comer, una tranca para los grandes empresarios que no quieren pagar ni un centavo en impuestos, es decir, volverán a introducir los 121 artículos a través de nuevos decretos supremos o vía tratamiento de ley con un parlamento dominado por la derecha.
Además, recordamos que decretos igualmente muy cuestionados por su esencia antidemocrática el 5515 y el 5509 siguen vigentes, el primero un claro golpe a la Constitución Política del Estado al rescribir descaradamente el rol del vicepresidente y el segundo la violación a la soberanía tecnológica boliviana, al someter nuestra frecuencia electromagnética al dominio de una transnacional norteamericana de dudosa
reputación, como lo es StarLink, propiedad del magnate multimillonario Elon Musk, connotado fascista. Así mismo, la supuesta universalización de la cobertura de internet es ficticia, por los elevados costos prohibitivos de este servicio, volviendo inaccesible para una familia promedio.
Frente a estos hechos, el Capítulo Boliviano de la Internacional Antifascista ratifica su apoyo total al gobierno, al pueblo venezolano y a la Revolución Bolivariana. Exige la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro, prisionero de guerra del imperio y su esposa Dip. Cilia Flores, demanda el cese de todo acto de agresión a nuestros pueblos y gobiernos. Asimismo, rinde su homenaje póstumo a los internacionalistas de Cuba caídos en defensa de la dignidad de nuestro Abya Yala en Venezuela. En lo interno, exhorta a los movimientos sociales y a las organizaciones sindicales y revolucionarias a no bajar la guardia; a continuar la lucha contra el fascismo disfrazado de democracia y demanda la liberación de quienes, junto al ex presidente Luis Arce Catacora, son víctimas de la persecución política que la derecha ejecuta para escarmentar a nuestros pueblos. La unidad en las calles y en los caminos señala el rumbo nuevo que devolverá, más temprano que tarde, la auténtica democracia a nuestros pueblos y países, cuya marcha hacia su segunda y definitiva independencia ya no podrá ser detenida.
¡Viva la lucha antiimperialista de nuestros pueblos!
¡Viva la Revolución Bolivariana!
¡Libertad para Nicolás Maduro!
¡Alto a la injerencia yanqui!
¡No a la entrega de la Patria al imperialismo!
Bolivia, 17 de enero de 2026
tranca para las grandes transnacionales que buscan saquear nuestros recursos
naturales, una tranca para los agroindustriales que quieren quemar impunemente
nuestros bosques y sacar el 100% de su producción fuera del país cuando el pueblo no
tiene para comer, una tranca para los grandes empresarios que no quieren pagar ni un
centavo en impuestos, es decir, volverán a introducir los 121 artículos a través de
nuevos decretos supremos o vía tratamiento de ley con un parlamento dominado por la
derecha.
Además, recordamos que decretos igualmente muy cuestionados por su esencia
antidemocrática el 5515 y el 5509 siguen vigentes, el primero un claro golpe a la
Constitución Política del Estado al rescribir descaradamente el rol del vicepresidente y
el segundo la violación a la soberanía tecnológica boliviana, al someter nuestra
frecuencia electromagnética al dominio de una transnacional norteamericana de dudosa
reputación, como lo es StarLink, propiedad del magnate multimillonario Elon Musk,
connotado fascista. Así mismo, la supuesta universalización de la cobertura de internet
es ficticia, por los elevados costos prohibitivos de este servicio, volviéndo inaccesible
para una familia promedio.
Frente a estos hechos, el Capítulo Boliviano de la Internacional Antifascista ratifica su
apoyo total al gobierno, al pueblo venezolano y a la Revolución Bolivariana. Exige la
inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro, prisionero de guerra del imperio y
su esposa Dip. Cilia Flores, demanda el cese de todo acto de agresión a nuestros
pueblos y gobiernos. Asimismo, rinde su homenaje póstumo a los internacionalistas de
Cuba caídos en defensa de la dignidad de nuestro Abya Yala en Venezuela. En lo
interno, exhorta a los movimientos sociales y a las organizaciones sindicales y
revolucionarias a no bajar la guardia; a continuar la lucha contra el fascismo disfrazado
de democracia y demanda la liberación de quienes, junto al ex presidente Luis Arce
Catacora, son víctimas de la persecución política que la derecha ejecuta para
escarmentar a nuestros pueblos. La unidad en las calles y en los caminos señala el
rumbo nuevo que devolverá, más temprano que tarde, la auténtica democracia a
nuestros pueblos y países, cuya marcha hacia su segunda y definitiva independencia
ya no podrá ser detenida.
¡Viva la lucha antiimperialista de nuestros pueblos!
¡Viva la Revolución Bolivariana!
¡Libertad para Nicolás Maduro!
¡Alto a la injerencia yanqui!
¡No a la entrega de la Patria al imperialismo!
Bolivia, 17 de enero de 2026ue no sólo le
sea fiel, sino útil. En lo militar, no tiene escrúpulo alguno de invadir un país soberano,
dando una bofetada a la ONU y burlándose de todo principio de convivencia pacífica.
Pero la respuesta del mundo multipolar que despierta tampoco deja dudas sobre el
desenlace de estos actos piratas: las grandes potencias nucleares han advertido que no
tolerarán otra intervención de ese tipo y los países del acuerdo BRICS han consensuado
políticas para no depender más de la hegemonía yanqui en declive. Lo que aparentó
ser una victoria militar sobre un pueblo digno y rebelde es, en realidad, el principio del
fin de la hegemonía norteamericana; todos sus actos son típicos pataleos del ahogado
y su margen de maniobra se reduce cada día que pasa.
En Bolivia, los cipayos del imperio, bajo la presidencia de Paz Pereira, intentan replicar
ese tipo de acciones, con la única finalidad de trasladar a las espaldas del pueblo
trabajador el peso de una crisis internacional. Con apoyo de los grandes medios de
comunicación, como en los viejos tiempos neoliberales, intentan convencer al pueblo de
que es necesario el sacrificio para salir adelante, mientras los empresarios se favorecen
con diversas disposiciones que incrementan sus ganancias con la misma velocidad con
que se empobrece a las grandes mayorías. Pero hoy ya no es posible mantener en el
engaño a nuestros pueblos: ellos saben por experiencia propia lo que significa el
neoliberalismo y sus recetas. Así lo han demostrado en las calles y en los caminos,
alimentando junto a la Central Obrera Boliviana (COB) una resistencia que ha terminado
por doblarle la mano al gobierno títere de Paz Pereira, propinándole su primera derrota
política a dos meses de su posesión.
El peor error que hoy puede cometerse es creer que se trata de una victoria popular; es,
en rigor, un avance significativo pero no desmantela en lo económico la propuesta pro
imperialista; que persiste en usar la justicia como herramienta para escarmentar a los
luchadores populares, que utiliza su aparato mediático para difamar a un proceso de
cambio que modificó sustancialmente el rostro y la vida de bolivianos y bolivianas; que
avanza sin estridencias para entregar las riquezas naturales a la voracidad extranjera,
so pretexto de fomentar la inversión internacional; que ha vendido a precio de gallina
muerta la política exterior para convertir al país en otro peón de la geopolítica de la
administración Trump.
Denunciamos ante la opinión pública, que a pesar de la abrogación del decreto supremo
5503 y sus 121 artículos, la ruta trazada por el gobierno para desmantelar el “estado
tranca” sigue en pie, continuarán formulando políticas que eviten que el estado sea una
tranca para las grandes transnacionales que buscan saquear nuestros recursos
naturales, una tranca para los agroindustriales que quieren quemar impunemente
nuestros bosques y sacar el 100% de su producción fuera del país cuando el pueblo no
tiene para comer, una tranca para los grandes empresarios que no quieren pagar ni un
centavo en impuestos, es decir, volverán a introducir los 121 artículos a través de
nuevos decretos supremos o vía tratamiento de ley con un parlamento dominado por la
derecha.
Además, recordamos que decretos igualmente muy cuestionados por su esencia
antidemocrática el 5515 y el 5509 siguen vigentes, el primero un claro golpe a la
Constitución Política del Estado al rescribir descaradamente el rol del vicepresidente y
el segundo la violación a la soberanía tecnológica boliviana, al someter nuestra
frecuencia electromagnética al dominio de una transnacional norteamericana de dudosa
reputación, como lo es StarLink, propiedad del magnate multimillonario Elon Musk,
connotado fascista. Así mismo, la supuesta universalización de la cobertura de internet
es ficticia, por los elevados costos prohibitivos de este servicio, volviéndo inaccesible
para una familia promedio.
Frente a estos hechos, el Capítulo Boliviano de la Internacional Antifascista ratifica su
apoyo total al gobierno, al pueblo venezolano y a la Revolución Bolivariana. Exige la
inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro, prisionero de guerra del imperio y
su esposa Dip. Cilia Flores, demanda el cese de todo acto de agresión a nuestros
pueblos y gobiernos. Asimismo, rinde su homenaje póstumo a los internacionalistas de
Cuba caídos en defensa de la dignidad de nuestro Abya Yala en Venezuela. En lo
interno, exhorta a los movimientos sociales y a las organizaciones sindicales y
revolucionarias a no bajar la guardia; a continuar la lucha contra el fascismo disfrazado
de democracia y demanda la liberación de quienes, junto al ex presidente Luis Arce
Catacora, son víctimas de la persecución política que la derecha ejecuta para
escarmentar a nuestros pueblos. La unidad en las calles y en los caminos señala el
rumbo nuevo que devolverá, más temprano que tarde, la auténtica democracia a
nuestros pueblos y países, cuya marcha hacia su segunda y definitiva independencia
ya no podrá ser detenida.
¡Viva la lucha antiimperialista de nuestros pueblos!
¡Viva la Revolución Bolivariana!
¡Libertad para Nicolás Maduro!
¡Alto a la injerencia yanqui!
¡No a la entrega de la Patria al imperialismo!
Bolivia, 17 de enero de 2026





