Janiwa: Un cuerpo socio cultural y político frente al gobierno de Paz Pereira
En “Janiwa: Un cuerpo sociocultural y político frente al gobierno de Paz Pereira”, Julio Chambilla reflexiona sobre el significado político y cultural del término aymara janiwa (“no”), entendido no solo como una negación lingüística, sino como una afirmación radical de dignidad, memoria histórica y resistencia colectiva. El autor contrapone la lógica occidental, basada en el individualismo racionalista del “pienso, luego existo”, con la cosmovisión andina, donde la verdad surge de la experiencia colectiva del jiwasanaka (nosotros), de la memoria compartida y de la continuidad entre pasado, presente y futuro.
Desde esta perspectiva, Chambilla sostiene que la actual movilización de amplios sectores aymaras contra el gobierno de Paz Pereira no puede interpretarse únicamente como una disputa partidaria o como un intento de retorno del MAS al poder. Afirma que se trata de una reacción histórica de una colectividad que, a lo largo de siglos, ha acumulado experiencias de engaño, traición y opresión por parte de élites criollas, mestizas y extranjeras. La memoria de líderes indígenas perseguidos o asesinados, las luchas por la tierra y la instrumentalización política de los pueblos indígenas constituyen elementos que alimentan esa conciencia histórica.
El autor destaca que uno de los principales logros del Estado Plurinacional fue el reconocimiento efectivo de los pueblos indígenas como ciudadanos plenos y actores del poder estatal. Según su análisis, este proceso permitió que sectores históricamente excluidos dejaran de ser simples objetos de la política para convertirse en sujetos del Estado. Por ello, muchos votaron por Paz Pereira en la segunda vuelta electoral, no por identificación ideológica, sino porque percibían en él una garantía de continuidad de esas conquistas.
Sin embargo, Chambilla considera que el gobierno incumplió sus promesas y actuó en sentido contrario a los compromisos asumidos durante la campaña, provocando una profunda decepción y reactivando la “memoria larga” de los pueblos aymaras. Esta situación habría generado una actitud irreductible frente al poder, expresada precisamente en el janiwa colectivo.
El texto también critica tanto a la derecha como a la izquierda bolivianas por interpretar la realidad mediante categorías insuficientes o coloniales, incapaces de comprender la compleja articulación entre clase, nación y etnia en Bolivia. Finalmente, el autor advierte sobre riesgos para la soberanía nacional, cuestiona la influencia extranjera en asuntos estratégicos y plantea la necesidad de construir un nuevo pacto social (jiwaki) basado en la unidad nacional, el respeto a la diversidad cultural, la autodeterminación y la defensa de los recursos estratégicos del país. Para Chambilla, el desafío histórico consiste en construir un Estado soberano e inclusivo que articule a todos los sectores de la sociedad boliviana en torno a un proyecto común de nación.





