“Otro golpe es imposible” argumentó un querido amigo, cuando comentábamos la situación en Santa Cruz. Primero en Bolivia nada es imposible. Por otro lado, los residuos de los partidos de la derecha política han realizado su máximo esfuerzo en las dos últimas elecciones, sin lograr su objetivo de, por lo menos organizar una base territorial nacional.
Por otra parte, el “cerebro”, que es mucho adjetivo para el personaje que comenzó su cruzada con el propósito de entregar una carta, es uno de los instrumentos para desestabilizar el gobierno democrático, y que representa un proyecto político-económico-territorial concreto y sostenido.
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