Tragedia o comedia en la Historia

Revisando datos de la historia me encontré con un texto referido a la Asamblea Popular, pero mi interés se centró en el siguiente párrafo; «Nadie puede afirmar que el gobierno no tuvo oportunidades para pasar a una ofensiva contra los derechistas encaramados dentro de las Fuerzas Armadas”.

La primera de estas oportunidades se dio el propio 7 de octubre de 1970, día del ascenso de Juan José Torres al gobierno, cuando la Central Obrera Boliviana y las organizaciones políticas de izquierda, habían tomado la iniciativa en alianza con el régimen. Si cabe el término, Torres pudo ese día revolucionar los mandos castrenses y acomodarlos a la realidad de su gobierno.

Lejos de ello, cuando las manifestaciones populares habían insistido en la necesidad de depurar las FFAA, el régimen propugnó el statu quo, utilizando la consigna ‘ni vencedores ni vencidos’.

El 11 de enero de 1971, cuando se produjo el conato de golpe encabezado por los coroneles Hugo Banzer y Edmundo Valencia, el gobierno tuvo una nueva oportunidad para afianzar su poder dentro de la institución armada, al compás de la presión popular en las calles. Sin embargo, se limitó nuevamente a destituir algunos jefes y a auxiliar una decena de oficiales, dejando intacto el aparato de la conspiración, que se iba montando día a día y en forma paciente”.

La coyuntura que estamos viviendo tiene mucha similitud con lo señalado en el texto, con sólo cambiar nombres tenemos la réplica de ese momento histórico.

Las denuncias de “convivencia” en la gestión de gobierno del MAS, con funcionarios del régimen golpista, tienen mucha similitud con lo señalado para el gobierno de Torres y ya Evo Morales ha denunciado la existencia de enemigos internos, que desde dentro estarían minando al gobierno y al mismo Instrumento político. ¿Estamos condenados a repetir la historia, como señalaba Marx en el prefacio al Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte?

En los días aciagos de noviembre del 2019 se hablaba con frecuencia del “huevo de la serpiente” y en estos días estamos presenciando la preparación de movilizaciones con un sinfín de pretextos, que tienen como único objetivo paralizar la economía y desestabilizar al gobierno y fracturar al MAS.

¿Cómo preservar las conquistas y avanzar en la transformación estatal? No existe ningún milagro, sino aplicar las experiencias de procesos sostenidos de cambios revolucionarios y es el de consolidar la conciencia y mística revolucionaria en los soportes sociales del proceso.

Hemos señalado que una gestión de gobierno cuyo horizonte es el Estado Plurinacional, una propuesta revolucionaria y en la línea de la descolonización, debe ser sobre todo una gestión pedagógica que conjugue la teoría y la práctica, y que tenga la capacidad de dinamizar la sociedad para defender no solamente al gobierno que eligió sino el proceso interrumpido por la aventura golpista.

La política se ha regionalizado y esto ha sido provechosamente explotado por los planificadores del golpe en el 2019, por el contrario, las respuestas del MAS no han tenido la capacidad de frenar y disputar los territorios regionales, por la falta de liderazgos consecuentes e ideológicamente sólidos.

Los golpistas si tienen sus líderes regionales que son los operadores políticos de las directrices que salen de los centros de poder económicos concentrados en la ciudad de Santa Cruz.

La disputa regional hoy no tiene como actor principal al MAS, en centros urbanos importantes como Sucre, Potosí y Cochabamba, contrariamente es notorio el repunte de disputa en la ciudad de Santa Cruz.

Para no repetir la historia hay que conocerla, por eso es importante la reflexión colectiva, en encuentros, seminarios y talleres que conjuguen tiempos, experiencias, proyectos y horizontes, este es único camino que impedirá las nuevas arremetidas del núcleo golpista, que como dice la cita: “dejando intacto el aparato de la conspiración, que se iba montando día a día y en forma paciente”.
Desmontar este aparato es la tarea impostergable, si queremos volver a la senda del Vivir Bien.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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