Autor: María Isabel Caero

  • BOLIVIA no está en Venta: Crisis Económica, la sombra de la Injerencia y Soberanía.

    BOLIVIA no está en Venta: Crisis Económica, la sombra de la Injerencia y Soberanía.

    Cerimedo fue asesor de comunicación de Paz, aunque el Gobierno sostiene que no era funcionario público. Actualmente enfrenta investigaciones en Bolivia por violencia doméstica, manejo discrecional de fondos del Estado y una tercera investigación por presuntos vínculos con el narcotráfico. Al mismo tiempo, la administración atraviesa graves dificultades económicas; el Congreso censuró al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien fue posteriormente removido.

    Bolivia vive una de las etapas más delicadas de su historia reciente. La crisis económica golpea el bolsillo de las familias, aumenta la incertidumbre, escasean combustibles y divisas, crece la pobreza y, peor aún, se extiende la preocupación por el futuro. Sin embargo, desde el Gobierno se desvaloriza a quienes osan cuestionar las declaraciones oficiales.

    En este contexto, el Gobierno de Rodrigo Paz tiene la obligación de ofrecer respuestas claras, transparentes y soberanas. Pero, en lugar de certezas, aparecen cada vez más preguntas: ¿Quiénes toman realmente las decisiones del Estado? ¿Quiénes tienen acceso al poder? ¿Qué intereses económicos están detrás de determinadas políticas? ¿Qué papel desempeñan operadores extranjeros vinculados a la política regional? Y, sobre todo, ¿estamos ante decisiones soberanas del Gobierno boliviano o ante una creciente influencia de intereses externos?

    Existen dudas sobre Cerimedo. Actuó con una política de injerencia externa. Sería necesario exigir una investigación para determinar de dónde proviene esa injerencia y si forma parte de un nuevo Plan Cóndor mediático para dominar y decidir en nuestro país.

    La presencia de Fernando Cerimedo en el entorno presidencial merece una investigación seria y transparente. Este caso no puede reducirse a un problema personal. El propio Gobierno confirmó que asesoró a Rodrigo Paz en comunicación, aunque negó que tuviera un cargo formal en la administración pública. No obstante, diversos reportes periodísticos han señalado una influencia considerable de Cerimedo en el entorno presidencial.

    Actualmente, Cerimedo está detenido preventivamente y enfrenta investigaciones en Bolivia por violencia doméstica y otros delitos más graves, como el enriquecimiento ilícito. La Fiscalía anunció una tercera investigación por presuntos vínculos con el narcotráfico.

    Pero existe una cuestión política que no puede ignorarse: ¿cómo pudo una persona extranjera, vinculada anteriormente a la política argentina y a sectores de la derecha regional, adquirir tanta cercanía con el entorno del poder boliviano?

    Esta pregunta no es xenófoba ni partidista. Es una pregunta democrática. Cualquier gobierno tiene derecho a recibir asesoramiento extranjero, pero cuando esos asesores tienen acceso privilegiado al poder, participan en estrategias políticas y mantienen vínculos con actores de otros países, la sociedad tiene derecho a saber quién los financia, qué intereses representan, cuál es su verdadera influencia y cuáles son sus ganancias. En cualquier caso, la injerencia extranjera debe investigarse.

    Por ello, el debate debe plantearse en términos de soberanía, transparencia e independencia nacional: ¿Existen gobiernos extranjeros interviniendo en decisiones bolivianas? ¿Existen empresas extranjeras que financian operadores políticos? ¿Existen consultores foráneos con influencia sobre decisiones económicas? ¿Existen contratos o negocios vinculados a esos operadores? ¿Qué relación existe entre las decisiones gubernamentales y determinados intereses empresariales? ¿Quiénes se benefician de las políticas sobre combustibles, minería, oro, litio, hidrocarburos y empresas públicas? ¿Qué compromisos está adquiriendo Bolivia con organismos financieros internacionales?

    Estas preguntas deben responderse públicamente.

    La soberanía nacional no significa únicamente defender las fronteras territoriales. También significa tener capacidad para decidir qué hacemos con nuestros recursos naturales, qué modelo económico queremos construir, cómo administramos nuestras empresas públicas, cómo protegemos el patrimonio nacional, qué condiciones ponemos a los capitales extranjeros y, fundamentalmente, cómo protegemos a nuestra gente.

    La salida de la crisis no puede consistir simplemente en reducir el Estado, disminuir la inversión pública, eliminar políticas sociales, entregar empresas estratégicas o recurrir al endeudamiento externo sin una estrategia productiva nacional.

    Bolivia necesita estabilizar su economía, pero también necesita producir, industrializar, generar empleo y proteger a las familias. Bolivia no puede salir de una crisis económica entregando su capacidad de decisión.

    La experiencia histórica de América Latina demuestra que las crisis económicas pueden convertirse en oportunidades para imponer agendas que, bajo el discurso de la modernización, terminan debilitando al Estado, privatizando bienes públicos, reduciendo derechos sociales y entregando sectores estratégicos a intereses privados.

    Por eso debemos mirar con especial atención las políticas económicas que impulsa el gobierno de Rodrigo Paz.

    No se trata de culpar de la gravedad de la crisis a los gobiernos anteriores. Se trata de preguntarnos ahora quién paga el costo de la crisis y quién obtiene beneficios de las soluciones, si es que las hay. La pregunta fundamental no es únicamente cuánto dinero puede conseguir Bolivia, sino: ¿para qué se va a endeudar, quién administrará esos recursos y quién pagará la deuda?

    No queremos dependencia de ningún imperio: ni del norte, ni del capital transnacional, ni de organismos financieros, ni de gobiernos extranjeros.

    Queremos una Bolivia soberana. La defensa del Estado Plurinacional también es económica.

    La Constitución Política del Estado no concibe a Bolivia únicamente como un mercado. Reconoce un Estado Plurinacional, con recursos naturales estratégicos y con responsabilidades sociales y económicas. Por eso, defender el Estado Plurinacional significa defender: el litio, el gas, los minerales, el agua, los bosques, la biodiversidad, las empresas estratégicas, la seguridad alimentaria y el patrimonio público.

    Pero también significa defender la democracia, la transparencia y el derecho de la ciudadanía a saber quién toma las decisiones.

    Cochabamba, agosto de 2026

    Por María Isabel Caero

  • En contra del Urbanicidio

    En contra del Urbanicidio

    Si entendemos el «urbanicidio» como la destrucción progresiva de las condiciones que hacen posible una ciudad habitable, democrática, saludable y sostenible, Cochabamba presenta múltiples manifestaciones de este fenómeno. La evidencia muestra un crecimiento urbano no planificado, la pérdida y desigual distribución de áreas verdes, la transformación de espacios naturales en suelo urbanizable y serias dificultades para garantizar un hábitat adecuado. Esto se expresa en: la ocupación de áreas destinadas a espacios públicos; la reducción de superficies verdes; la pérdida de arbolado urbano y bosques (caso emblemático del Bosque Ex Matadero); la fragmentación de corredores ecológicos; y la presión sobre áreas de preservación y zonas naturales como el Parque Tunari y, últimamente, el Cerro San Pedro.

    Un estudio de la UMSS ha evidenciado la escasa cantidad y calidad de áreas verdes en la ciudad, así como una fuerte desigualdad territorial entre los distritos del norte y del sur. Esto es urbanicidio porque la ciudad destruye las bases mismas de su propia supervivencia ambiental.

    Este diagnóstico no es un problema local. En la coyuntura política actual de Bolivia, donde asistimos al retorno de las recetas neoliberales, el urbanicidio se convierte en una amenaza sistémica. La presión por convertir cada área verde en un activo financiero es la consecuencia lógica de un Estado que se retira de su rol planificador. La señal más clara es la reciente eliminación del Ministerio de Planificación en el último cambio de gabinete del presidente Rodrigo Paz —un gesto que no merece ser mencionado como un simple ajuste, sino como la renuncia explícita a pensar el país a futuro. Lo que ocurre en Cochabamba es un anticipo de lo que puede suceder en Santa Cruz, La Paz o El Alto. Defender el derecho a la ciudad es, hoy, defender un país soberano y habitable.

    Otra causa es la urbanización sin planificación suficiente. El crecimiento urbano no implica necesariamente desarrollo urbano. En Cochabamba se observa una expansión hacia zonas periféricas donde la urbanización, la infraestructura, los servicios y el equipamiento no avanzan al mismo ritmo. Por eso podemos hablar de un crecimiento que consume territorio sin construir ciudad. Porque una ciudad no es solo casas y calles: necesita escuelas, centros de salud, parques, transporte, agua, saneamiento, espacios públicos, cultura, seguridad y lugares para el cuidado.

    El urbanicidio también aparece cuando el bien común se convierte progresivamente en mercancía, mediante la privatización y apropiación del espacio público. El suelo urbano adquiere valor inmobiliario y crece la presión especulativa. Cuando esta lógica domina la planificación, los intereses de la rentabilidad se imponen sobre el derecho a la ciudad, el derecho a la vivienda, el derecho al espacio público, la protección ambiental y las necesidades colectivas. En este punto, resulta muy útil recuperar el concepto de derecho a la ciudad de Henri Lefebvre, así como los planteamientos de Raquel Rolnik y su crítica a la transformación de la vivienda y el suelo en activos financieros.

    Otro aspecto central es la destrucción de la relación ciudad-naturaleza. Cochabamba posee una condición territorial extraordinaria: valle, montañas, ríos, quebradas, áreas agrícolas, bosques y el Parque Nacional Tunari. Sin embargo, cuando la expansión urbana rompe estos vínculos ecológicos, la ciudad pierde sus propios sistemas naturales de protección. La reducción de áreas verdes afecta la regulación de la temperatura, la infiltración del agua, la biodiversidad, la calidad del aire, la regulación climática, la recreación y la salud física y mental. Cuando el suelo natural es reemplazado por cemento, asfalto, edificios, estacionamientos y urbanizaciones, el agua tiene cada vez menos lugares donde infiltrarse. Por eso, el urbanicidio está directamente vinculado con la crisis climática y la vulnerabilidad urbana.

    Otra expresión del urbanicidio es la transformación de la ciudad en función del automóvil. Cuando la planificación prioriza avenidas, vehículos, estacionamientos y expansión vial por encima de peatones, transporte público, bicicletas y espacios públicos, se produce una ciudad menos humana y más excluyente.

    Pero, ¿cómo entender el urbanicidio desde el urbanismo feminista? Las mujeres no utilizan la ciudad de la misma manera que los hombres, ya que realizan una mayor cantidad de desplazamientos vinculados al cuidado: casa-escuela-mercado-centro de salud-trabajo-cuidado de familiares-casa. Cuando la ciudad carece de transporte accesible, iluminación, veredas adecuadas, parques seguros, baños públicos, centros de cuidado, servicios cercanos y espacios públicos de calidad, traslada sus costos a las mujeres. Podríamos hablar entonces de un urbanicidio feminizado: aquel que destruye o descuida las condiciones materiales necesarias para cuidar, trabajar, desplazarse y vivir dignamente. Por eso, esta perspectiva se conecta directamente con la propuesta de «ciudad cuidadora».

    En una definición para Cochabamba, el urbanicidio puede entenderse como el proceso progresivo de destrucción, deterioro o privatización de las condiciones ambientales, sociales, territoriales y democráticas que hacen posible una ciudad habitable. Defender Cochabamba contra el urbanicidio significa, entonces, defender la ciudad como bien común y no solo como mercancía.

    En ese sentido, la articulación de «ciudad cuidadora + ciudad verde + derecho a la ciudad» puede convertirse en una alternativa política al urbanicidio: una vía para recuperar los bosques urbanos, proteger las áreas verdes, democratizar el espacio público, fortalecer el transporte público, recuperar ríos y quebradas, y colocar la economía del cuidado en el centro de la planificación.

    Cochabamba, agosto de 2026
    Arq. María Isabel Caero P.

  • Los Recursos Naturales y la Crisis

    Los Recursos Naturales y la Crisis

    Bolivia es uno de los países con mayor riqueza en recursos naturales de América del Sur. Existen recursos variados como: recursos minerales, Gas natural y petróleo, Litio y otros minerales para la transición energética, recursos forestales, recursos hídricos, biodiversidad, agricultura, ganadería y recursos turísticos.

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  • Mujeres y Bosques: Una Alianza Indispensable para el Futuro Sostenible

    Mujeres y Bosques: Una Alianza Indispensable para el Futuro Sostenible

    La participación de las mujeres en las políticas ambientales y en el cuidado de los bosques constituye uno de los pilares del desarrollo sostenible, la justicia climática y la democracia ambiental. Numerosos estudios de organismos internacionales muestran que cuando las mujeres participan en la gestión de los recursos naturales, las decisiones suelen ser más inclusivas, sostenibles y orientadas al bienestar de las comunidades.

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  • La fluctuación del dólar y las mujeres

    La fluctuación del dólar y las mujeres

    Durante los últimos años y por mala gestión de los dos gobiernos anteriores , la situación económica de la mayoría de la población ha entrado en crisis y por ello las condiciones de vida se han deteriorado.

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  • Cochabamba: De ciudad jardín a ciudad cemento

    Cochabamba: De ciudad jardín a ciudad cemento

    Desde la perspectiva del Colectivo Urbano de Defensa de las Áreas Verdes y de la Vida, organización que trabaja para construir una ciudad más resiliente y apta para el Vivir Bien, se concluye que Cochabamba está transitando de ser una «Ciudad Jardín» a convertirse en una «Ciudad Cemento».

    Esta expresión, utilizada por ciudadanos, colectivos ambientales y urbanistas, critica las políticas urbanas del Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba (GAMC) y se fundamenta en la percepción de un desequilibrio creciente entre el desarrollo de infraestructura y la conservación del patrimonio natural y las áreas verdes, situación que afecta la calidad ambiental, el paisaje urbano y la calidad de vida de la población. En este contexto, varias obras municipales han generado un amplio debate por sus posibles impactos sobre el patrimonio natural y paisajístico; se cuestiona la reducción o el deterioro de parques y espacios públicos que dieron a Cochabamba el título de «Ciudad Jardín», así como el cambio de uso de suelo, que convierte áreas verdes en terrenos para construcciones o proyectos urbanísticos, y también se denuncia la ocupación ilegal y el avasallamiento de parques, áreas de protección y zonas de recarga hídrica.

    A continuación, se enumeran las principales críticas que diversos sectores sociales señalan como agresiones del GAMC contra la «Ciudad Jardín», a partir de denuncias vecinales que citan los siguientes hechos actualmente en curso:

    • En el parque Demetrio Canelas se pretende construir canchas de pádel.
    • En el parque infantil de la OTB Topater, un área legal reconocida por sesión, han aparecido tres propietarios con títulos que pretenden destruir el parque y levantar construcciones privadas, todo bajo la mirada impasible del GAMC.

    Un ejemplo paradigmático es el del Bosque Urbano Ex Matra, donde el GAMC aprobó la construcción de seis bloques de doce pisos y propuso cerrar la torrentera para la construcción de una avenida con fondos municipales que beneficiaría directamente a esos edificios. Esta decisión se tomó pese a la oposición de la mayoría de los vecinos de la zona, aunque cuenta con el respaldo de algunos dirigentes que actúan en contra del barrio.

    Asimismo, se observa una reducción sistemática de los espacios verdes y un permitido avasallamiento de la laguna Quenamari, sin el cuidado que corresponde al GAMC.

    Otra medida rechazada por los vecinos es la construcción de un paso a desnivel en la intersección de la avenida América y Melchor Urquidi. Cabe recordar que hace pocos años ya se agredió esta zona, seis cuadras al sur, donde se talaron varios árboles en contra de la voluntad vecinal para construir otro paso vehicular. La misma situación se repite con la propuesta actual: los vecinos se oponen, y, como es costumbre, no se toma en cuenta la obligación de consulta previa ni se promueve la participación ciudadana en la vigilancia y cuidado de parques y jardines. Con métodos nada transparentes, se avanza en contra de toda oposición.

    Entre otros aspectos negativos, se critican la tala indiscriminada de árboles por proyectos de infraestructura, el crecimiento urbano desordenado que invade áreas ecológicas, los problemas de contaminación por tráfico y residuos, la falta de mantenimiento de parques y jardines, y la consiguiente reducción de la cobertura vegetal.

    Es importante señalar que estas son críticas y preocupaciones expresadas por distintos sectores de la sociedad. El GAMC, por su parte, suele argumentar que muchas de estas obras buscan mejorar la movilidad, los servicios y el desarrollo urbano.

    Sin embargo, los ejemplos mencionados evidencian una política sistemática orientada a anular las áreas verdes y reemplazarlas por obras de cemento. Se privilegia así la especulación inmobiliaria y el flujo de automóviles, deshumanizando calles, avenidas y nudos de tráfico en detrimento de la calidad de vida de los habitantes.

    Cochabamba, junio de 2026
    Arq. María Isabel Caero P.

  • Políticas neoliberales y mujeres

    Políticas neoliberales y mujeres

    El gobierno de Rodrigo Paz impulsa políticas orientadas al mercado, la inversión privada y las reformas económicas, en clara oposición a las directrices desarrolladas entre 2005 y 2019, especialmente aquellas vinculadas al Estado Plurinacional, la descolonización y la despatriarcalización. En los últimos tiempos, Paz y otros políticos liberales han defendido un mayor protagonismo del sector privado, la reducción del tamaño del Estado y una menor intervención estatal en la economía.

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  • Del bosque prometido a las torres de cemento: el caso ex Matra

    Del bosque prometido a las torres de cemento: el caso ex Matra

    El terreno del Bosque ex Matra, ubicado en la zona del Colegio Federico Froebel y frente a la Iglesia de los Mormones en Cochabamba, fue producto de la cesión de la urbanización Cablebol, con una extensión de 32. 104 metros cuadrados. Esta área estuvo abandonada durante un tiempo, ya que el GAMC no tomó posesión del terreno ni lo inscribió como propiedad en Derechos Reales. En 2014, gracias a las acciones de concejales, se consiguió una resolución de la Procuraduría que solicitó la toma de posesión del predio por parte de la Alcaldía y que se realice un proceso de descontaminación, pues la empresa Matra utilizaba productos altamente contaminantes para preparar los postes de luz.

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