Un decreto para restaurar plenamente el neoliberalismo.
El “neoliberalismo en acción” es un libro de Pablo Ramos Sánchez que desnuda las políticas económicas sustentadas en el año 1985. Como entonces afirmó este brillante intelectual y militante revolucionario del DS 21060, nosotros podemos parafrasear que el DS N° 4272 denominado “Programa Nacional de Reactivación del Empleo”, pone en vigencia el neoliberalismo en sus lineamientos más puros, con una pretensión de largo alcance que no corresponde a un gobierno transitorio.
El DS N° 4277, que complementa al anterior, es el acta de defunción de la soberanía en materia económica porque acepta las recetas tradicionales del FMI como directriz de la política económica del gobierno cuando dispone la transferencia de los recursos otorgados por esta institución “para cubrir las urgentes necesidades fiscales y de balanza de pagos” con el pretexto del COVID 19. Además, vulnera la CPE al disponer recursos de un préstamo sin autorización de la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Acorralada por distintos frentes sociales e institucionales, repudiada hasta por los suyos por su deslealtad y ruptura del mandato de transición, la presidenta de facto y candidata Jeanine Añez no tuvo más remedio que promulgar la Ley N° 1304, el pasado 21 de junio. Esta Ley formulada por la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), en función a sus atribuciones constitucionales, da curso a la realización de las elecciones generales el día 6 de septiembre de 2020, tal como el Tribunal Supremo Electoral (TSE) lo propuso y lo consensuó con las distintas tiendas electorales. Con esta certeza, nuestro país ahora se prepara para ejercer su derecho a la democracia plena que, en las actuales circunstancias, equivale directamente a defender la vida.
La democracia es la soberanía del pueblo para decidir su propio destino, así lo establece la Constitución Política del Estado (CPE), en su Artículo 7, señalando que: “La soberanía reside en el pueblo boliviano, se ejerce de forma directa y delegada. De ella emanan, por delegación, las funciones y atribuciones de los órganos del poder público; es inalienable e imprescriptible”, de modo que nadie puede arrogarse el derecho a proscribirla como hoy lo hace y pretende extremar el régimen de Añez.
Puede un ciudadano de a pie imaginarse lo que son 2400 millones de dólares? Cifra estratosférica que ni la más febril imaginación podría gastar de manera individual. Pues bien, ése es el monto del que ha dispuesto la dictadura de Jeaninne Añez y sus compinches, dizque para combatir la pandemia del coronavirus en Bolivia.
Es una «volada» que lanzan los malignos masistas para hacer política con tan delicado tema? Ha instruido Evo Morales atacar a la honrada presidenta que, entre sollozos y rezos, asegura que sólo quiere el bien de sus conciudadanos (salvo indios y salvaje)? Ojalá fuera eso.
Una simpática reunión –videoconferencia de por medio, ya que el corona virus no da tregua– ha tenido lugar hace unas horas entre tres presidentes del continente. Jeaninne Añez (primero las damas) de Bolivia, Lenin Moreno de Ecuador e Iván Duque, de Colombia, han tenido un intercambio amigable de sonrisas y piropos, además de ideas y experiencias sobre la lucha contra la pandemia en sus respectivos países. No está mal la iniciativa. ¿Cuáles podrían ser los aportes respectivos, para que luego los otros dos restantes presidentes pudieran aprovecharlos? He aquí unos cuantos, no todos, porque el espacio periodístico, siempre mezquino, no alcanzaría ni multiplicando columnas y secciones.
Empecemos por Lenin Moreno, el ecuatoriano más conocido como el Judas de América, por haber traicionado al que fuera su presidente y quien lo avalara para ser el candidato de la Alianza País, en nombre de la Revolución Ciudadana. Moreno seguramente se ahorró la penosa tarea de dar un informe de situación, habida cuenta de las terribles imágenes que han circulado por los medios de comunicación, pero con mayor detalle en redes sociales, que muestran cadáveres en las aceras de Guayaquil y familias enteras clamando por un poco de ayuda, no ya para salvar a sus deudos, sino para darles cristiana sepultura. Les habrá aconsejado a los otros presidentes que es bueno poner cientos de kilómetros de distancia entre esos lugares infectos y las narices presidenciales; o habrá recomendado, también, el uso de alguna marca de perfume si la pestilencia es inevitable. Sin duda, les habrá pasado en mensaje aparte, los cientos de discursos e informes fabricados por sus asesores, para disimular la tremenda mortandad que asola a Ecuador, mientras su gobierno distrae a la opinión pública echando toda la culpa de lo ocurrido a Rafael Correa.
Las organizaciones sociales urbanas y sectores profesionales de todo el país, después de conocer el anuncio del Ministerio de Gobierno a través del Viceministro de Seguridad Ciudadana sobre el “encapsulamiento” de la región del Trópico, manifestamos lo siguiente.
En sentido estricto este anuncio le correspondía al Ministerio de Salud y no así a un funcionario de rango medio del Ministerio de Gobierno, un Ministerio que por cierto está a cargo de Arturo Murillo Prijic, alguien que siempre actuó de manera hostil, amenazante, con resentimiento y odio a la población del trópico de Cochabamba y a todos los sectores que no comulgan con las políticas nefastas de este gobierno corrupto e incapaz. No contentos con esta acción política de represalia, hacen público el estado de salud de una de las autoridades municipales, exponiendo de manera cobarde a él y su familia a la estigmatización colectiva.
Hasta hoy pasaron 90 días de crisis sanitaria y 78 días de cuarentena, el pueblo pese a su hambre hizo un gran sacrificio y cumplió responsablemente este encierro. Pero ¿qué hizo el gobierno nacional en todo este tiempo? Pues no hizo absolutamente nada para prevenir y contener al COVID- 19, el gobierno nacional es un completo fracaso, son los únicos responsables de esta catástrofe sanitaria que afecta todo el pueblo boliviano, son responsables de que ahora nuestro país tenga más de 14.000 casos positivos y su meta es llegar a los 100.000 casos positivos hasta fines de este mes, tal como lo anunció la Ministra de Salud en pasados días.
Lo anunciamos anteriormente y nos ratificamos, este gobierno maneja la pandemia como estrategia política perversa y no como una Situación de Emergencia, ahora que la crisis sanitaria empeora el gobierno corrupto e incapaz se lava las manos y les pasa la responsabilidad a los departamentos y municipios, donde no existen condiciones materiales para cumplir con esta misión, no les interesa la vida del pueblo, ya lo demostraron en las masacres de Huayllani y Senkata. Están promoviendo la catástrofe sanitaria para prorrogarse en el poder. Este “encapsulamiento” primero que es un término erróneo y segundo que solamente la presencia militar y policial no resolverá absolutamente nada, en sentido estricto se deberían implementar “Cordones de Protección Sanitaria”, donde fundamentalmente se cuente con el presupuesto, infraestructura, equipamiento, insumos y los ítems necesarios, así como autoridades capaces y dispuestas a trabajar y coordinar efectivamente para el control de la pandemia.
Lamentablemente la cantidad de casos confirmados, sospechosos, recuperados y fallecidos por el COVID-19 no son transparentes, alertamos de que se está manipulando esta información y con esto se quiere justificar la intervención militar y policial a ciertas regiones, en esta cuarentena dinámica se están aplicando criterios políticos antes que sanitarios.
Con todo lo antes mencionado, denunciamos ante el país y el mundo que esta medida es unilateral, autoritaria y revanchista, con esta acción lo único que se busca es reprimir, acallar y escarmentar a través del hambre, sufrimiento y la vulneración de los derechos humanos de la población del trópico.
Rechazamos estos actos de agresión y provocación que sólo buscan la resistencia de la población para justificar una intervención violenta del gobierno, estamos conscientes del peligro de esta enfermedad y también de la necesidad de tomar medidas para prevenir el contagio; primero la vida, nuestra salud y la economía de toda la población del departamento y del país.
A todas las y los compañeros de la Región del Trópico de Cochabamba, estamos profundamente agradecidos por su solidaridad con la población en tiempos de crisis sanitaria y su indiscutible aporte en la transformación histórica de nuestro Estado. Reconocemos su fortaleza orgánica y estamos absolutamente convencidos de que en esta situación de crisis tienen toda la capacidad de enseñarle a gestionar una crisis sanitaria al gobierno fascista, corrupto e incapaz.
ELTRÓPICO NO ESTÁ SOLO!!! NECESITAMOS POLÍTICAS DE SALUD ANTES QUE POLÍTICAS DE REPRESIÓN SOLO EL PUEBLO, SALVA AL PUEBLO Cochabamba 08 de junio de 2020
audio del pronunciamiento
ASPROMTSC
AUTONOMÍA FRENTE UNIVERSITARIO
BLOQUE DEPORTISTAS POR EL CAMBIO
BLOQUE ÑEQUE (TIQUIPAYA)
BLOQUE PATRIOTICO POR LA UNIDAD COCHABAMBA (BPU)
BLOQUE SALUD VALLE ALTO CONO SUR
COLECTIVO CORAJE
COLECTIVO PLURINACIONAL COMUNITARIO
COLECTIVO SALVAJES INSURGENTES
COLECTIVO URBANO MUJERES QUE LUCHAN
COLUMNA SUR
COMUNIDAD ATIPASUNCHIK
COMUNIDAD DE ESTUDIOS PACHA
COORDINADORA DE BASES PLAZA 14 DE SEPTIEMBRE
COORDINADORA QUILLACOLLO-ZONA ANDINA
D-6 SACABA
D-8 ZONA SUD
DIRECCIÓN DEPARTAMENTAL DE PROFESIONALES MAS-IPSP CBBA
En las primeras horas de la mañana del 27 de noviembre de 1934 en la localidad de Villamontes, Tarija-Bolivia, un contingente de cerca de 400 soldados tomaba la residencia donde se encontraba el presidente Daniel Salamanca, este episodio es conocido en la historia boliviana como el “corralito de Villamontes”. Un golpe de Estado, que fue encabezado por el Gral. Enrique Peñaranda; el telón de fondo: la Guerra del Chaco.
El golpe de Estado tuvo como antesala, dos meses antes, un altercado entre el presidente Salamanca y el Gral. Peñaranda. Allí el hijo de Daniel Salamanca amenazó a Peñaranda exigiendo respeto al presidente. El “corralito de Villamontes” fue ejecutado sin respetar las elecciones generales que se habían realizado en el mes de julio del mismo año, siendo Franz Tamayo el presidente electo.
Ricardo Bajo se preguntaba qué clase de Jeanine es Trump o qué clase de Trump es Jeanine…a propósito de esto van estas notas sueltas.
El lunes 1 de junio me tomé el trabajo de ver la anunciada conferencia de prensa de Trump. Es la primera vez que escucho por más de un minuto al individuo. Hice zapping entre Fox News y CNN (la primera más afín al presidente y mucho menos crítica).
La conferencia fue breve y concreta; un discurso bien estructurado y muy al estilo político. CNN funcionaba con pantalla partida en cuatro entre Trump, solo en su pedestal y con pocos periodistas guardando distancia sanitaria, imágenes de las protestas en calles adyacentes a la Casa Blanca, comentarios de invitados bastante críticos, y las opiniones de los propios periodistas. Mientras Trump afirmaba que respetaba y se respetarían las protestas pacíficas, una parte de la pantalla mostraba el avance de la represión sobre los manifestantes. Gases, balas de goma, garrotes e incluso caballos hacían retroceder a la gente. Me recordó las épocas en las que en Argentina era usual la represión con policías a caballo, una forma particularmente bestial de amedrentamiento, a la que era difícil oponerse (en ocasiones los protestadores utilizaban bolillas de acero de rodamientos para que los animales resbalaran).
A pesar de la muy grave crisis por la que atraviesa la humanidad, el gobierno imperialista de los Estados Unidos no ha cesado un solo instante de agredir a los gobiernos populares en el mundo, ni de intervenir en los asuntos internos de otros estados.
Cuando el mundo concentra esfuerzos y recursos para combatir el COVID que asola al planeta, la administración de Donald Trump ordena el traslado de tropas norteamericanas a Colombia, so pretexto de combatir al narcotráfico, con su conocida doble moral, pues no es ninguna novedad que el narcotráfico es fomentado por la DEA y la CIA para fomentar sus actividades de injerencia, que no cuentan con presupuestos fiscales como manda la enmienda Boland.