El drama de los robos, atracos y desfalcos al erario nacional es que siempre se los hace de manera legal, al amparo de la mañudería de funcionarios venales que, echa la ley, hacen la trampa. Los casos de corrupción que ya se cuentan por decenas en el gobierno de la autoproclamada Jeaninne Añez, debían ser prontamente tratados mediante las atribuciones y competencias legales que tiene

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