En 1977 un grupo de mujeres, esposas de mineros exiliados, derrotaron la dictadura de Hugo Banzer. Esta victoria no hubiera sido posible sin la unidad de los sectores populares de toda Bolivia.
Como en 1977 es necesario que el pueblo organizado, asuma su responsabilidad histórica con el país, para superar este momento de tragedia política económica y social, que venimos soportando desde el mes de noviembre del pasado año, cuando un grupo angurriento de poder, alteró el sistema democrático y con el apoyo de paramilitares sometió a la población con un régimen de terror.
Cada día se hace más evidente que el golpe de Estado del 10 de noviembre, es parte de la geopolítica norteamericana por recuperar su posición de dominio sobre América Latina. Recursos naturales estratégicos como el litio y las tierras raras, indispensables para continuar con la carrera hegemónica de los Estados Unidos, están situados en Bolivia. Esa fue la razón que produjo el golpe de Estado.
La derecha pro imperialista y el concurso de traidores al proceso de cambio permitieron que se produzca el mismo, en nombre de la democracia. Hoy, la democracia sigue siendo usada como bandera que encubre los intereses norteamericanos sobre nuestros recursos naturales. La derecha encaramada en el gobierno, vuelve a usar un acto democrático liberal como las elecciones generales, para confrontar a la los ciudadanos bolivianos entre si, pretendiendo provocar una lucha fratricida, una lucha entre hermanos, para conseguir sus objetivos de dominación.
Ahora el turno es de las organizaciones que no darán a torcer su posición respecto a la postura del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que traslada, en concordancia con el mandato del gobierno y de sus aliados de la derecha, las elecciones para octubre en un nuevo afán de buscar que se repita el escenario del pasado año.
El asalto al poder y el olvido de la Constitución Política del Estado (CPE), son los indicadores que estamos a merced de los “nuevos salvadores de la patria”, que repetirán con el permiso de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el TSE, su propia aventura golpista, en la misma línea que sus operadores lo hicieron.
Cada día que pasa sucede un golpe cuál un puño en el estómago que nos quita la respiración y nos hace perder la esperanza para seguir adelante.
Empezó con un bloqueo largo y tendido, con unas pitas alimentadas por señoras bien, con unas motos manejadas por hombres bien armados que mostraron su machismo atacando a mujeres de pollera, continuo con acciones violentas que reprimieron con gases y con balas que dispararon a quemarropa al pueblo que salió a defender su piel, sus derechos y sus bonos. Nos impactaron con muertes en Senkata y en Huayllani y con detenciones a diestra y siniestra, golpeando, secuestrando y torturando a miles de inocentes. Compraron a policías y militares con dinero y con ascensos para que estén a su servicio y para que atenten contra sus propios compatriotas. Prefirieron adquirir gases y balas para reprimir, en lugar de remedios y equipo para curar el contagio.
Las organizaciones sociales urbanas y rurales de Cochabamba y del país, nos manifestamos ante aprestos personales, políticos e institucionales con el único fin de postergar las Elecciones Generales, rechazando cualquier intento descabellado de desconocer el derecho político del pueblo de elegir y ser elegido el domingo 6 de septiembre del 2020.
En el país, los últimos informes sanitarios se hacen por miles de contagios y decenas de decesos, una pandemia explosiva fuera de control, agravada por la temporada de invierno y por la cruda realidad de muertes en viviendas y calles, de familias conviviendo por varios días con sus fallecidos y velorios públicos en las calles. La deficiente planificación estatal de la prevención, preparación y enfrentamiento del COVID-19, ha generado una duda entre la incapacidad y la premeditación del Gobierno, para fomentar el desarrollo del sector privado de la salud, exagerando costos que sobrepasan los 10.000 Bs por día, a pacientes positivos; por otro lado, la ineficiencia de este gobierno para enfrentar al COVID-19, se demuestra en la falta de un plan de trazabilidad para detener el virus, los test rápidos y rastrillajes están fuera de tiempo desde su inicio el 10 de marzo del presente año.
Sin duda hubo muchos errores en el gobierno del MAS en los 14 años pasados, es cierto también que hay muchas críticas sobre las equivocaciones del proceso de Cambio, conocemos también que mucha gente que se sumó a ese gobierno por oportunismo ocupando niveles jerárquicos en el Estado, se constituyeron en frenos para radicalizar las propuestas hacia el socialismo comunitario. Sin embargo, podemos decir que también se dieron avances en varios aspectos, por ejemplo, en el tema de la inclusión de indígenas y mujeres, en la redistribución que logró disminuir la pobreza y en la estabilidad económica durante el tiempo de gobierno.
En la actualidad después de la asonada de noviembre lo que más hay en los medios y en las redes de los que nos gobiernan son mentiras y manipulaciones y así entregan obras con mucho descaro, obras que fueron iniciadas y ejecutadas por el anterior gobierno.
Claro que va por mal camino si hacemos referencia a la gestión gubernamental de un gobierno que cada vez que accionan proyectos de gestión, habla su presidenta de facto o su ministro en estado de paranoia permanente, no estamos equivocados en confirmarlo.
Recientemente la fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES), una ONG que es más proclive al mundo “pitita”, por quienes la componen, ha mostrado un estudio que devela la impertinencia de la candidatura de la presidenta Jeanine Áñez y una situación del país que “va por mal camino”.
El Departamento de Estado es la agencia de los Estados Unidos de Norteamérica encargada de manejar las relaciones exteriores del imperio. En la actualidad, su titular es el señor Michael Pompeo, uno de los hombres duros de la politica exterior que ha declarado públicamente sus preferencias, odios y pasiones en la materia. En una entrevista, jocosamente, confiesa que su gobierno ha mentido, ha chantajeado y ha iniciado guerras, en defensa de sus mejores intereses; léase, para salvaguardar e incrementar las ganancias de los gigantescos trusts y holdings de empresas que, en definitiva, son las que gobiernan a ese país.
Inmediatamente consumado el golpe de Estado de noviembre pasado en Bolivia, una de las primeras y efectivas tareas desarrolladas por los golpistas fue la toma de posesión de las embajadas y consulados del país en el exterior. La autoproclamada presidenta Jeaninne Añez no había completado todavía su gabinete, pero las principales embajadas y representaciones diplomáticas bolivianas ya tenían posesionados a los funcionarios que se harían cargo de ejecutar el inmediato realineamiento de nuestra política exterior, bajo los dictados del inefable Michael Pompeo.