Va por mal camino

Claro que va por mal camino si hacemos referencia a la gestión gubernamental de un gobierno que cada vez que accionan proyectos de gestión, habla su presidenta de facto o su ministro en estado de paranoia permanente, no estamos equivocados en confirmarlo.

Recientemente la fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES), una ONG que es más proclive al mundo “pitita”, por quienes la componen, ha mostrado un estudio que devela la impertinencia de la candidatura de la presidenta Jeanine Áñez y una situación del país que “va por mal camino”.

Pero también ha afirmado que se vive una situación política “mala” y una situación de la economía también “mala”, ante una fractura social que aún es “más profunda y crítica” y una opinión dividida sobre las elecciones generales.

El 81,4% de los consultados respondió que el país va “por mal camino”; el 9,2%, por “buen camino”, y el 9,2%, “no sabe”. Sobre la situación económica del país, el 43,5% considera que es “mala”; el 31,4%, “regular”; el 22,1%, “muy mala”; el 2,1%, “buena”, y el 0,71%, “muy buena”.

Así mismo, el 53,6% de los entrevistados respondió que “la presidenta Áñez nunca debió haberse presentado como candidata”, el 27,9% dice que ella “debe renunciar a su candidatura para concentrarse en las acciones del Gobierno contra el coronavirus”.

Con el argumento que para el gobierno la situación de salud, está primero, el gobierno de facto se resistió por varios días a promulgar la ley que fija el 6 de septiembre como fecha de las elecciones y a tiempo de promulgarla, tira toda su artillería contra el candidato del MAS y el candidato presidencial de Comunidad Ciudadana (CC).

Respecto de la situación política del país, el 47,8% cree que es “mala”; el 31,4%, “muy mala”; el 18,5%, “regular”; el 1,4%, “buena”, y el 0,7%, “muy buena”.

Con siete meses del gobierno transitorio, la situación del país es difícil, alimentada por las consecuencias de la emergencia sanitaria, que mantiene a los bolivianos en cuarentena por el COVID-19 desde el 22 de marzo.

De enero a marzo de este año, la economía boliviana se ha ido desacelerando hasta alcanzar una expansión de solo el 0,55%, uno de los crecimientos más bajos de los últimos 19 años, comparado con el primer trimestre de cada gestión, según el Índice Global de la Actividad Económica (IGAE), información que es publicada mensualmente por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Estamos en medio de una dura batalla política, donde nada es inocente ni casual. De ahí que lo que afirma el Ministro a estas alturas entra en lo tragicómico cuando repite hasta el cansancio que “se prepara un golpe de estado digitado por el MAS y es quien impulsa un proceso desestabilizador y de desobediencia a la cuarentena”.

Debemos recordarle al ministro despistado que el pueblo tiene derecho a protestar, y como derecho está garantizado en la CPE, específicamente en el artículo 26, y en sus aspectos generales en los artículos 14, 21 y 22; quién altere estos derechos se encuentra actuando al margen de la CPE, como lo viene haciendo el ministro Murillo.

La incapacidad de gestión del gobierno se ha convertido en un peligro para preservar la credibilidad del Estado y sus instituciones, la incertidumbre de la población se ha duplicado, y eso se revela en el estudio reciente, ya no se trata solamente del coronavirus sino también del anuncio de un golpe de Estado como en el año 1980, para truncar el proceso electoral en camino.

Por los hechos recientes desde el mes de noviembre podemos concluir que no hemos avanzado en Bolivia en la consolidación de la democracia como sistema de gobierno. El asalto al poder y el olvido de la CPE, son los indicadores que estamos a merced de nuevos “salvadores de la patria”, aspectos que nos ponen en alerta ante el ruido de sables que ya se escucha.

*Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

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