Etiqueta: Rodrigo Paz

  • Rodrigo Paz: Camino a la Dictadura

    Rodrigo Paz: Camino a la Dictadura

    La ruptura constitucional en 2019 permitió el golpe de Estado, marcando el inicio de un camino que hoy desemboca en un amague de dictadura abierta. El régimen criminal de Jeanine Áñez y su brazo represor, Arturo Murillo, destruyeron la economía nacional y saquearon el ahorro de los bolivianos. Posteriormente, el gobierno de Luis Arce traicionó la voluntad popular, profundizó la desinstitucionalización y llevó al país al borde del colapso económico.

    En ese escenario surge Rodrigo Paz, un bufón político convertido en escudo de los intereses norteamericanos. Su papel es claro: entregar Bolivia como ofrenda al FMI y al capitalismo depredador. Mientras, encubre a Cerimedo, su asesor y agente de la CIA, presunto feminicida y operador del narcotráfico que legitima ganancias ilícitas.

    Es reconocido por propios y extraños que Paz ha hecho de la mentira su método cotidiano de gestión. Promete estabilidad, transparencia y respeto a la Constitución, pero sus discursos son vacíos, sus cifras maquilladas y sus anuncios improvisados.

    La mentira no es un error: es el mecanismo que sostiene su poder, un recurso para ganar tiempo mientras la crisis se profundiza y la

    confianza ciudadana se erosiona.

    Sin disimulo, Paz se comporta como cipayo de Washington. Sus viajes a Boca Ratón para visitar a su prófugo suegro revelan más lealtad a los intereses extranjeros que a las necesidades del pueblo boliviano.

    Su gobierno no responde a un mandato popular, sino a las recetas dictadas por organismos internacionales y a la presión de las élites económicas.

    La corrupción atraviesa toda su gestión: desde el negocio de los hidrocarburos con gasolina y diésel de mala calidad, hasta la rebaja de impuestos que favorece a las grandes fortunas. La justicia y el aparato estatal se han convertido en guaridas de las mafias, creando las condiciones para desmantelar las empresas públicas estratégicas y prepararlas para su privatización o quiebra.

    La crisis económica, politica e institucional golpea a todas las familias: los precios de la canasta básica suben a diario, el combustible escasea, los hospitales carecen de medicamentos, la economía se desacelera y las obras de impacto brillan por su ausencia.

    Pero a Paz nada de esto le importa. Su prioridad es limpiar el camino para regalar el país a los intereses multinacionales bajo la inventada excusa de lucha contra el narcoterrorismo, en el camino de satisfacer los mandatos de Trump y su banda de genocidas.

    ¿Y el pueblo boliviano? ¿Dónde quedó ese carácter indómito que se levantó contra la colonia, que revolucionó el país en 1952, que enfrentó la dictadura de Banzer y los sucesivos gobiernos militares golpistas, que luchó en la Guerra del Agua e hizo huir a Sánchez de Lozada?

    Hoy, las monedas que faltan en el bolsillo y los medicamentos ausentes en los hospitales claman por un nuevo levantamiento popular.

    El tiempo de la rebelión se avecina. Este gobierno que surgió de un evento democrático agota los caminos legales y opta por los sinuosos e inciertos de toda aventura antidemocrática y letal. Nuestra historia así nos lo demuestra. Sus reiteradas y groseras equivocaciones en la administración de la cosa pública, se van estrechando y cerrando caminos que de no corregir y enmendar a tiempo, pueden derivar en hechos luctuosos y sangrientos para el pueblo.

    Volverán los mineros, los petroleros, los campesinos, las mujeres, los desocupados, los fabriles, los profesionales, los comerciantes, los transportistas, las maestras y todo el campo popular para levantar su voz y decir ¡basta!.

    Entonces, volverán los tiempos de la reminiscencia y el futuro para un pueblo que vió como arrebatan sus derechos y pretenden tapar el sol con un dedo.

    Esta, es Nuestra Palabra.

  • ¿Qué hacer frente a la crisis?

    ¿Qué hacer frente a la crisis?

    La situación nacional es crítica. Mientras el presidente se va a Estados Unidos a celebrar su cumpleaños con su comitiva familiar, toda Bolivia intenta buscar alternativas a la crisis que aprieta por todo lado.

    El pueblo consciente, sabe que debe refugiarse en el paraguas que la Constitución política del Estado le brinda, pero se da cuenta que el gobierno por todo lado intenta destruir todas las transformaciones sociales que se hicieron bajo el amparo de la Constitución.

    Es que la visión de país que tiene el gobierno y sus socios, llámese Tuto Quiroga, Reyes Villa, Doria Medina y las logias del oriente, son antagónicas a los deseos y necesidades del pueblo boliviano.

    La ampliación del Estado de Excepción es una desesperada medida por intentar contener el descontento social que va en aumento y que desde las huestes del gobierno no se les ocurre como controlar.

    El pueblo boliviano en casi su total integridad sabe que hay que cuidar la Constitución, las transformaciones sociales que vinieron con él Estado Plurinacional, hay que cuidar la canasta familiar, se debe defender las empresas nacionales que son las que garantizan los bonos y el Sistema Único de Salud. Sin empresas nacionales no hay bonos ni hay SUS.

    Pero desde la vereda derecha de este país, saben que eso que defiende el pueblo, no es atractivo para el FMI, sabe que eso no genera utilidades a sus empresas familiares, sabe que lo que le interesa al pueblo es incompatible con los grandes negocios que permiten viajar a Miami.

    Por eso, el pueblo boliviano es el único que debe volver a tomar el destino del país en sus manos y garantizar que la gran maquinaria de este país vuelva a andar bajo el interés de los mismos bolivianos.

    Hoy, todo boliviano debe tener muy claro, que el futuro inmediato no está en préstamos que hipotecan el patrimonio nacional, el futuro está en tomar nuestras propias decisiones con valor y determinación.

    Esta, es Nuestra Palabra.

    Mañana sábado 26 de septiembre a las 10:00 por Radio Cepra abordaremos este tema y la lamentable participación en la ONU de Rodrigo Paz.

    Estaremos con Andrés Andres Huanca Rodrigues, Laura Chile y nuestro compañero Willy Cabezas .

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    Nuestra Palabra Cochabamba .

    Conduce: Malamen.

  • Un pollo burro hablando de orejas

    Un pollo burro hablando de orejas

    Sin pudor alguno, mostrando su rastrero servilismo a las políticas y narrativas del imperio, Rodrigo Paz Pereira da lecciones de lo que se debe hacer por el pueblo cubano. Ha manifestado que allá, en la isla de la dignidad, se pasa hambre y que el Estado debe cambiar para servir a la gente y no a la inversa. Dice, con absoluto descaro, que aquí ocurría lo mismo y que ahora el Estado sirve al pueblo… ¡como que dan ganas de creerle!

    Respecto a la primera afirmación, no duele su ignorancia, que no es supina ni limitación cognitiva. Es comedida y bien recomendada, pues de lo que se trata ahora es de denostar al gobierno revolucionario de Cuba porque así lo ordena su mandamás Donald Trump, quien afirma que, después de Venezuela, se viene Cuba. Para ello, hay que preparar bien el terreno y nada mejor que presidentes supuestamente democráticos y expresivos del sentir de los pueblos del sur, para dar una palabra de aliento innecesaria para la invasión que se planea desde el Pentágono para, de una buena vez, extirpar ese mal ejemplo que es aquella pequeña nación, de apenas diez millones de habitantes y que no significa amenaza alguna para el imperio. Claro, verdad a medias, porque, en rigor, Cuba es siempre la mayor amenaza para ese capitalismo salvaje que distribuye miseria, horror y muerte por el planeta entero. Es su ejemplo de valor y resistencia lo que inspira a palestinos y palestinas a resistir en Gaza al sionismo genocida; como es su resistencia heroica la que alimenta la decisión de enfrentar y derrotar al invasor en Irán y en todo el eje de la resistencia en Medio Oriente.

    Pollo Paz Pereira no ignora todo aquello; por el contrario, es plenamente consciente de lo que Cuba significa para los desposeídos de la tierra. Y ello engloba su propio entorno. El pueblo boliviano pudo haber sido confundido por una avalancha de desinformación y manipulación mediática para ser convencido en sus estratos más pobres en lo ideológico y en aquellos que lo imaginaron como el mal menor, para llegar a la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia. Pero en menos de un año, los escándalos de corrupción, narcotráfico, delincuencia organizada y otras lacras con la Primera Dama de la Nación como protagonista, muestran de cuerpo entero a los gobiernos que el imperio necesita para domesticar a nuestros pueblos. Por ello, antes de viajar a la asamblea de Naciones Unidas, lanza la diatriba contra Cuba, deseoso de mostrarse como el perrito faldero y ladrador que atenúe las penas del jefazo.

    Y es que en ese mismo foro, muy pocos son los ocasionales aliados del amo que se alinean en la narrativa de la que hoy Pollo Paz Pereira se muestra como paladín. Por el contrario, año tras año, las votaciones de los alrededor de 190 países representados, de forma por demás abrumadora, exigen el fin del bloqueo y no piden un cambio de gobierno en Cuba. Arma genocida, el bloqueo también se ha ejercido contra Irán, con idénticos y paupérrimos resultados, porque la consciencia de los pueblos es infinitamente mas fuerte que las desesperadas e inútiles andanadas del imperialismo afanado en conservar a sangre y fuego su hegemonía.

    Nuestro aprendiz de gallo se va a la Asamblea de Naciones Unidas dejando un reguero de angustia y desolación en el país. Acaba de renovar un estado de excepción para evitar las protestas de la gente llana y sencilla que ve con desesperación cómo los precios suben sin control alguno, que el diésel se va por las nubes encareciendo en espiral el costo de vida, que el país acuerda con el Fondo Monetario Internacional los términos de entrega de nuestra soberanía, nuestros recursos naturales y nuestro Estado, para descargar sobre las espaldas del pueblo trabajador los efectos de una crisis hoy por hoy agravada por la soberbia de un Donald Trump, convencido de que las cosas se arreglan secuestrando a un presidente democrático e invadiendo países,bombardeando colegios de niñas inocentes y violando derechos humanos y normas de convivencia internacional.

    No sabe nuestro inefable pollo que escupe hacia arriba: el cambio de gobierno no se dará en Cuba, sino en Bolivia, pues el pueblo ha perdido la paciencia y se apresta a ganar las calles, los caminos y las plazas, en franca resistencia inspirada, también, en el heroico pueblo cubano.

  • Cerimedo: ¿quién le abrió las puertas del poder?

    Cerimedo: ¿quién le abrió las puertas del poder?

    El caso Cerimedo no puede reducirse a la conducta de un consultor argentino detenido en Bolivia. Lo que está en discusión es algo mucho más serio: ¿cómo pudo una persona sin cargo público adquirir semejante acceso al Gobierno de Rodrigo Paz? La pregunta no es solamente qué hizo Cerimedo. La pregunta es quién tenía el deber de controlar su presencia, quién le abrió las puertas del poder y quién permitió que llegara hasta donde llegó.

    No estamos hablando de una relación privada entre dos particulares. Los materiales difundidos muestran a Cerimedo relacionado con el entorno presidencial, ministros y funcionarios. En audios atribuidos a distintas autoridades se habla de operaciones, conflictos sociales, cambios dentro del gabinete y estrategias de comunicación. La autenticidad de esas grabaciones deberá establecerse mediante las pericias correspondientes. Pero su difusión ya plantea una cuestión elemental: ¿qué cargo tenía Cerimedo para intervenir en asuntos que corresponden a autoridades del Estado?

    Si era solamente un asesor, hay que saber quién lo contrató, bajo qué condiciones y cuáles eran sus atribuciones. Si no tenía un cargo formal, hay una pregunta todavía más importante: ¿en virtud de qué autoridad podía acceder a información, funcionarios y decisiones gubernamentales?

    Estas son las preguntas mínimas sobre esa responsabilidad:

    ¿Quién lo introdujo al entorno presidencial?

    ¿Quién lo presentó a ministros y funcionarios?

    ¿Quién mantenía comunicación con él?

    ¿Quién recibía sus informes?

    ¿Quién le proporcionaba información sobre operaciones?

    ¿Quién permitió que un extranjero sin función constitucional participara en asuntos de Gobierno?

    Estas preguntas no son una acusación. Son las preguntas mínimas que una investigación seria debe responder.

    Porque incluso si Rodrigo Paz afirmara que desconocía el verdadero alcance de las actividades de Cerimedo, la responsabilidad política no desaparece. Si el Presidente no sabía, ¿cómo pudo un operador sin cargo formal llegar hasta ese nivel de acceso? Si sabía, ¿qué hizo para impedirlo? Y si recibió información o coordinó acciones con él, ¿qué sabía, cuándo lo sabía y qué decisiones tomó?

    Hay además una pregunta que hasta ahora tampoco tiene una respuesta pública suficientemente documentada: ¿en qué condición migratoria permaneció Cerimedo durante sus frecuentes ingresos y estadías en Bolivia? La reglamentación de la Ley de Migración establece que la visa de turismo o visita no implica el ejercicio de actividades remuneradas o lucrativas, mientras que existen categorías específicas para quienes realizan actividades de trabajo. Por tanto, si Cerimedo desarrolló en Bolivia una actividad remunerada bajo una condición migratoria que no la autorizaba, corresponde establecer qué ocurrió, quién conocía esa situación y qué hicieron las autoridades competentes.

    La denuncia del exabogado de Cerimedo, Ramiro Vega, abre otro frente que también debe investigarse. Vega sostiene que Gilda Céspedes, secretaria privada del Presidente, se comunicó con su exesposa, Roxana Lizárraga, para plantearle que abandonara la defensa y preguntarle si podía hacer algo para que los medios dejaran de hablar del caso. Según Vega, la llamada ocurrió después de que él y Cerimedo prepararan una solicitud para que pudiera conceder una entrevista a la prensa. Poco después, Cerimedo prescindió de sus servicios.

    Si la denuncia de Vega se confirma, la pregunta inevitable es: ¿a quién le interesa bajar la intensidad mediática del caso?

    ¿Céspedes actuó por iniciativa propia?

    ¿Informó al Presidente?

    ¿Recibió alguna instrucción?

    ¿Quién conocía la intención de Cerimedo de dar una entrevista a la prensa?

    ¿Por qué Cerimedo cambió de abogado inmediatamente después?

    ¿Existen registros, mensajes o testimonios que permitan reconstruir lo ocurrido?

    No corresponde convertir una denuncia en sentencia. Corresponde investigarla.

    La Constitución establece responsabilidades concretas para quienes ejercen el poder. El artículo 172 atribuye al Presidente la dirección de las políticas del Estado y de la administración pública; además, le corresponde designar a los ministros y ejercer otras funciones de conducción estatal. El artículo 122 establece la nulidad de los actos de quienes usurpen funciones que no les corresponden. Y el artículo 124 define específicamente los supuestos de traición a la patria. Por eso tampoco corresponde utilizar esta última figura antes de establecer los hechos.

    Lo que sí corresponde es reconstruir la cadena de acceso, conocimiento, coordinación y responsabilidad.

    Cerimedo puede responder por sus propios actos. Pero un operador no se instala solo en el corazón del poder. Alguien lo introduce. Alguien lo recibe. Alguien le permite entrar. Alguien conoce su influencia.

    Y, si las actividades y denuncias se confirman, nuevas preguntas retumban: ¿quién intenta protegerse de quién? ¿Paz de Cerimedo, o Cerimedo de Paz? ¿Siguen coordinados?

    Cerimedo puede terminar en Chonchocoro. El problema de Bolivia no termina allí.

    La sociedad boliviana tiene derecho a saber quién abrió esa puerta, quién permitió que permaneciera abierta, qué ocurrió detrás de ella y quién intenta hoy bajarle el perfil mediático, y para qué.

    No necesitamos una explicación conveniente. Necesitamos verdad, investigación y responsabilidades: desde el primer eslabón de la cadena hasta el último.

  • BOLIVIA no está en Venta: Crisis Económica, la sombra de la Injerencia y Soberanía.

    BOLIVIA no está en Venta: Crisis Económica, la sombra de la Injerencia y Soberanía.

    Cerimedo fue asesor de comunicación de Paz, aunque el Gobierno sostiene que no era funcionario público. Actualmente enfrenta investigaciones en Bolivia por violencia doméstica, manejo discrecional de fondos del Estado y una tercera investigación por presuntos vínculos con el narcotráfico. Al mismo tiempo, la administración atraviesa graves dificultades económicas; el Congreso censuró al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien fue posteriormente removido.

    Bolivia vive una de las etapas más delicadas de su historia reciente. La crisis económica golpea el bolsillo de las familias, aumenta la incertidumbre, escasean combustibles y divisas, crece la pobreza y, peor aún, se extiende la preocupación por el futuro. Sin embargo, desde el Gobierno se desvaloriza a quienes osan cuestionar las declaraciones oficiales.

    En este contexto, el Gobierno de Rodrigo Paz tiene la obligación de ofrecer respuestas claras, transparentes y soberanas. Pero, en lugar de certezas, aparecen cada vez más preguntas: ¿Quiénes toman realmente las decisiones del Estado? ¿Quiénes tienen acceso al poder? ¿Qué intereses económicos están detrás de determinadas políticas? ¿Qué papel desempeñan operadores extranjeros vinculados a la política regional? Y, sobre todo, ¿estamos ante decisiones soberanas del Gobierno boliviano o ante una creciente influencia de intereses externos?

    Existen dudas sobre Cerimedo. Actuó con una política de injerencia externa. Sería necesario exigir una investigación para determinar de dónde proviene esa injerencia y si forma parte de un nuevo Plan Cóndor mediático para dominar y decidir en nuestro país.

    La presencia de Fernando Cerimedo en el entorno presidencial merece una investigación seria y transparente. Este caso no puede reducirse a un problema personal. El propio Gobierno confirmó que asesoró a Rodrigo Paz en comunicación, aunque negó que tuviera un cargo formal en la administración pública. No obstante, diversos reportes periodísticos han señalado una influencia considerable de Cerimedo en el entorno presidencial.

    Actualmente, Cerimedo está detenido preventivamente y enfrenta investigaciones en Bolivia por violencia doméstica y otros delitos más graves, como el enriquecimiento ilícito. La Fiscalía anunció una tercera investigación por presuntos vínculos con el narcotráfico.

    Pero existe una cuestión política que no puede ignorarse: ¿cómo pudo una persona extranjera, vinculada anteriormente a la política argentina y a sectores de la derecha regional, adquirir tanta cercanía con el entorno del poder boliviano?

    Esta pregunta no es xenófoba ni partidista. Es una pregunta democrática. Cualquier gobierno tiene derecho a recibir asesoramiento extranjero, pero cuando esos asesores tienen acceso privilegiado al poder, participan en estrategias políticas y mantienen vínculos con actores de otros países, la sociedad tiene derecho a saber quién los financia, qué intereses representan, cuál es su verdadera influencia y cuáles son sus ganancias. En cualquier caso, la injerencia extranjera debe investigarse.

    Por ello, el debate debe plantearse en términos de soberanía, transparencia e independencia nacional: ¿Existen gobiernos extranjeros interviniendo en decisiones bolivianas? ¿Existen empresas extranjeras que financian operadores políticos? ¿Existen consultores foráneos con influencia sobre decisiones económicas? ¿Existen contratos o negocios vinculados a esos operadores? ¿Qué relación existe entre las decisiones gubernamentales y determinados intereses empresariales? ¿Quiénes se benefician de las políticas sobre combustibles, minería, oro, litio, hidrocarburos y empresas públicas? ¿Qué compromisos está adquiriendo Bolivia con organismos financieros internacionales?

    Estas preguntas deben responderse públicamente.

    La soberanía nacional no significa únicamente defender las fronteras territoriales. También significa tener capacidad para decidir qué hacemos con nuestros recursos naturales, qué modelo económico queremos construir, cómo administramos nuestras empresas públicas, cómo protegemos el patrimonio nacional, qué condiciones ponemos a los capitales extranjeros y, fundamentalmente, cómo protegemos a nuestra gente.

    La salida de la crisis no puede consistir simplemente en reducir el Estado, disminuir la inversión pública, eliminar políticas sociales, entregar empresas estratégicas o recurrir al endeudamiento externo sin una estrategia productiva nacional.

    Bolivia necesita estabilizar su economía, pero también necesita producir, industrializar, generar empleo y proteger a las familias. Bolivia no puede salir de una crisis económica entregando su capacidad de decisión.

    La experiencia histórica de América Latina demuestra que las crisis económicas pueden convertirse en oportunidades para imponer agendas que, bajo el discurso de la modernización, terminan debilitando al Estado, privatizando bienes públicos, reduciendo derechos sociales y entregando sectores estratégicos a intereses privados.

    Por eso debemos mirar con especial atención las políticas económicas que impulsa el gobierno de Rodrigo Paz.

    No se trata de culpar de la gravedad de la crisis a los gobiernos anteriores. Se trata de preguntarnos ahora quién paga el costo de la crisis y quién obtiene beneficios de las soluciones, si es que las hay. La pregunta fundamental no es únicamente cuánto dinero puede conseguir Bolivia, sino: ¿para qué se va a endeudar, quién administrará esos recursos y quién pagará la deuda?

    No queremos dependencia de ningún imperio: ni del norte, ni del capital transnacional, ni de organismos financieros, ni de gobiernos extranjeros.

    Queremos una Bolivia soberana. La defensa del Estado Plurinacional también es económica.

    La Constitución Política del Estado no concibe a Bolivia únicamente como un mercado. Reconoce un Estado Plurinacional, con recursos naturales estratégicos y con responsabilidades sociales y económicas. Por eso, defender el Estado Plurinacional significa defender: el litio, el gas, los minerales, el agua, los bosques, la biodiversidad, las empresas estratégicas, la seguridad alimentaria y el patrimonio público.

    Pero también significa defender la democracia, la transparencia y el derecho de la ciudadanía a saber quién toma las decisiones.

    Cochabamba, agosto de 2026

    Por María Isabel Caero

  • El Fetichismo del Poder

    El Fetichismo del Poder

    ¿Cómo caracterizar al gobierno, en este momento de crisis? Aplicando el instrumental teórico de Enrique Dussel, podemos calificar al gobierno como un gobierno corrupto, esta calificación tiene que ver con las características que señala Dussel, partiendo de la definición del fetichismo del poder que es denominada como la corrupción originaria y que consiste en la creencia que la fuente del poder político es el actor que se autorreferencia, por ejemplo cuando escuchamos a un ministro decir que toma una decisión, “ porque es el ministro”; esta autorreferencia es la señal que su poder esta corrompido. Siguiendo con Dussel, nos dirá que el representante del poder corrompido “puede usar un poder fetichizado, por el placer de ejercer su voluntad, como vanagloria ostentosa, como prepotencia despótica, como sadismo ante sus enemigos, como apropiación indebida de bienes y riquezas”. Estas características no son exclusivas del actual gobierno, sino del conjunto de la llamada “clase política” en toda la historia boliviana, el paradigma de este ejercicio del poder fetichizado ha sido, sin lugar a dudas Mariano Melgarejo.

    Los últimos días, en Bolivia han sido testigos de un “sismo político” definido así por el vocero presidencial; el origen de este sismo ha sido la declaración de un intento de asesinato de una operadora política de larga trayectoria, por parte de su compañero sentimental, conocido en el mundo de los “asesores” electorales y denunciado en la Argentina por actos fraudulentos.

    El gobierno y todos sus dispositivos han realizado grandes esfuerzos por minimizar la influencia de este asesor personal del presidente, esfuerzo que le ha tocado al vocero presidencial, que en este empeño ha perdido la poca credibilidad que tenía, ya que sus declaraciones afirmativas de negar el rol del asesor, fueron desmentidas, a través de las redes sociales, con innumerables registros audiovisuales y fotografías, y testigos presenciales que han dado su testimonio del poder que ostentaba el asesor; tal parece que el vocero no ha tomado en cuenta los registros que permite la actual tecnología de la comunicación como criterio de verdad.

    Los gobiernos de la derecha boliviana, han tenido siempre la “colaboración” de personal de inteligencia de los gobiernos norteamericanos, especialmente para el nombramiento de Ministros y otras autoridades; en este caso queda la duda del tipo de opiniones que tenía la “Embajada” acerca del asesor, abriendo la especulación de afirmar que el asesor es personal de una de las instituciones de inteligencia norteamericana.

    La figura y actos de este asesor importante e imprescindible para el gobierno es el reflejo de lo señalado por Dussel en lo referido al uso del poder fetichizado como apropiación indebida de bienes y riquezas, debilitando aun más la maltrecha práctica política boliviana, retornando a las épocas donde el ejercicio de la política era sinónimo de enriquecimiento personal.

    Ahora bien en este escenario dramático de la historia boliviana, es pertinente volver a Dussel cuando señala que “la corrupción es doble cuando el gobernante se cree sede soberana del poder, y la comunidad política se lo permite”, aquí debemos entender a la “comunidad política” como pueblo, como sociedad y en esa medida debemos asumir nuestra cuota parte en esta doble corrupción del poder político, por permitir ese uso arbitrario, fetichizado del poder, que repetimos no es exclusivo del actual mandatario sino una constante en nuestra historia.

    El fetichismo del poder, en nuestro país es una herencia del hecho colonial, la figura del conquistador, poseedor de todo el poder se ha establecido como el modelo de los gobernantes bolivianos, pese a los esfuerzos de Russeau, J. Locke, y el propio Marx para relativizar el poder concentrado. El fetichismo del poder es contrario a todo concepto de democracia en el sentido del gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo, la evidencia empírica nos demuestra que no existe democracia allá donde el poder se ha fetichizado y este es uno de esos momentos de su materialización a los ojos de quienes incluso se niegan a ver.

    Año de la crisis de gobierno – Antonio Abal O.

  • Estado de situación

    Estado de situación

    En estos días aciagos de una lucha a muerte entre la ambición el poder y su inseparable sombra que es la muerte, los bolivianos y bolivianas nos encontramos envueltos en una trama que desnuda los recovecos del poder político y la acumulación de riqueza.

    Bolivia tiene una historia plagada de tragedias, grandes fortunas amasadas con el sufrimiento de hombres y mujeres que desde tiempos coloniales son el sujeto del desprecio. Los arrebatos racistas que caracterizan los discursos “civilizados” de una modernidad inconclusa, son la antesala de las tragedias que afectan duramente a ese pueblo que sostiene sobre sus espaldas a las elites que les enajenaron no solamente sus territorios sino parte de su dignidad.

    El culebrón Beller-Cerimedo ha desnudado esa querella por el poder, aquí no importa el montaje del escenario, tampoco importan los actores, sino los efectos de la obra sobre los indefensos observadores que angustiados estamos naturalizando estos acontecimientos cuidadosamente acumulados, para que por repetición sean aceptados como característica del poder. Indefensos como estamos, somos prisioneros de la angustia y el temor, materia prima para aceptar cualquier posibilidad que nos devuelva la tranquilidad en su versión de “salvadores de la patria”, nuevamente la perversa separación entre “clase política” y pueblo nos ha convertido en una especie de comarca feudal donde los nobles disfrutan de sus privilegios y al resto sólo nos queda festejar sus ocurrencias y sus confrontaciones.

    Las elites, en esta su confrontación por el poder saben que el pueblo en su veredicto electoral no volverá a repetir el “mal menor”, saben que su ciclo tiene su fatal fecha de expiración, por eso asumen medidas desesperadas para definir su hegemonía, para definir su derecho de propiedad sobre el Estado, sobre las vidas y haciendas.

    Por el otro lado existe un pueblo que no encuentra el cauce que redima sus angustias, sus temores, la llamada izquierda fue el peor ejemplo durante el gobierno de Luis Arce, y sirvió para que se pierda la legitimidad ganada en las bocaminas, en las fábricas, en las aulas universitarias y las jornadas de lucha callejera ¿cómo rearticular ese cuerpo fracturado?

    Hace pocos días atrás en Cochabamba se realizó un conversatorio justamente para encontrar respuestas a esta pregunta. Los matices de las respuestas tenían un punto en común: defender lo avanzado, que nos es otra cosa que la defensa de la Constitución, que tiene una sentencia de muerte dictada por el poder concentrado de las oligarquías agro-mineras-empresariales.

    Los escenarios violentos de ajusticiamientos, secuestros, robos asaltos, están acompañados de medidas económicas sorpresivas en forma de decretos, amparados en un Estado de excepción que no logra domesticar la furia popular. Las primeras rupturas de esta medida ya se han manifestado y es que tarde o temprano una gota hace que el agua se desborde, y esa gota se encuentra en el entramado de un triángulo amoroso (o tal vez un cuarteto) que arrastró a todo el país; las diferentes interpretaciones de este acontecimiento confunden mucho más al atribulado pueblo que deambula buscando alimento y carburantes, el gobierno ya no puede dar certeza de nada, su vocero en pocos segundos es desmentido en sus aseveraciones y sus palabras hilvanadas para explicar lo sucedido tratan de opacar la inteligencia que todavía nos permite discernir entre tanta caótica información que destila un color amarillento.

    La descomunal batalla entre un aparato mediático y los ciudadanos indefensos está logrando éxitos, ya que los temores se transforman en conductas decididas para aceptar “lo que venga” con la esperanza de ver, por fin, acabada esta desequilibrada realidad, que por otra parte fue culpa también de la decisión popular. No dejarse intimidar por el miedo y seguir caminando pese a las adversidades y tener claro que toda conquista se defiende o se la pierde, según la intensidad de la batalla, es pues la tarea cotidiana de nuestra existencia.

    Antonio Abal O.

  • Del gabinete de agosto al nuevo de octubre

    Del gabinete de agosto al nuevo de octubre

    El solo pensar que un nuevo gabinete —anunciado para agosto— pueda resolver la crisis, el desprestigio y la ingobernabilidad sería caer en la ingenuidad. Desde que Paz Pereira se montó en la silla para gobernar, no sabía lo que hacía. Improvisó todo. Y ahí tenemos los resultados.

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