De disidentes y traidores

La historia no es una línea horizontal que transcurre de acuerdo al tiempo, sino que tiene ciclos de rupturas, de comienzos y finales, de cambios radicales y transformaciones. Estamos en los momentos en que actores que emergieron de las orillas, de lugares innombrables, hoy fácilmente pueden traspasar la delgada línea roja para beberse de otro exquisito manjar.

La convocatoria del MAS para lograr el retorno de los exmilitantes y “disidentes” que hiciera un asambleísta de ese partido no tuvo resultado como lo esperaba. El legislador había convocado a los exdirigentes afines a su organización política con el objetivo de aunar fuerzas de cara a las elecciones del 3 de mayo.
Como era de esperar la gran parte de esos convocados negaron participar de esa convocatoria, entre ellos el dirigente Felipe Quispe “El Mallku”, el exasambleísta Román Loayza, el gobernador de La Paz, Félix Patzi, y el líder campesino Damián Condori entre otros.

Cualquiera que se entere que ese legislador los llama a los disidentes o ex militantes a volver a sus rediles puede imaginarse que están en la necesidad de contar con esa gente para potenciarse y examinar sus debilidades o quiebres en la organización política cuando en el fondo, creemos que no es así.
Los procesos revolucionarios si son verdaderos, tienen el peso de muchos sacrificios, y es en este punto donde muchas voluntades se quiebran, o caen cooptados por la contrarrevolución, pero también por conveniencias personales y la debilidad en su consistencia ideológica y política.

La crisis del sistema político actual, se expresa precisamente en esa consistencia de origen ideológico que los estamos comprobando después de largos 30 años, al término de la experiencia de la UDP, el fraccionamiento de los partidos de izquierda, sus escisiones de toda índole, porque sufrieron no solo del extravío ideológico y sustento político sino hasta de su propia identidad de seres humanos.
Esos políticos, al que también se hace alusión, que dijeron habían sido formados desde abajo, con una aparente y clara disciplina revolucionaria, se olvidaron de la dialéctica, de la lucha de los contrarios, del armazón clasista de las sociedades, en fin, en el fondo sufrieron una amnesia al puro estilo del ex dictador Luis García Meza.

Todas estas actitudes pasan ese filtro que está en esa debilidad ideológica, que como veremos en ejemplos concretos, en algunos casos, es por su carencia de formación política y su fragilidad producto del entorno que seguramente, está viciado por gérmenes coloniales difíciles de extirpar.
Si hiciéramos un análisis minucioso a los que formaron parte del gobierno de Morales tendríamos grandes sorpresas para develar, desde el mismo exconstituyente Román Loayza quien se autonombro de ser uno de los fundadores del IPSP, se fue en busca de partido como perrito sin dueño.

Hay otros que sucumbieron a la traición por su terrible extravío político ideológico que sufrieran, ese es el caso de Damián Condori, que acabó con su organización política en manos nada más ni nada menos de la alianza ‘Juntos’ de la golpista Añez, como una muestra de su ambición de poder.
Qué podríamos decir de aquellos que no estaban convocados en la lista del senador del MAS como fueran otros disidentes que hicieran noticia en el pasado, como los casos de Alejandro Almaráz, Alex Contreras, Rafael Puente y otros que, más por pugnas con la cúpula del MAS, rompieron su relación hasta con las organizaciones sociales a las que tanto encumbraban y las mostraban las más leales con el gobierno de Morales.

Escuchar a Alex Contreras en los medios es como confirmar una vez más la decepción de un personaje que estuvo cercano a Evo Morales, por la confianza que éste le dio para ser su primer vocero. Contreras, es otro que sufrió un grave descarrío ideológico por sus ‘andanzas’, como diría el ex asesor de Evo, Walter Chávez.
Respecto de Alex Contreras, Chávez en una ocasión comentó que al principio del gobierno de Morales, sólo vestía chamarrita y después de unos meses se lo vio en los medios “con traje y corbata con chofer y sus amantes… todo un dandi”, y que posteriormente, se había quedado con más de 500.000 dólares de los venezolanos!
Como siempre no faltan quienes se deslumbran con los espejitos de colores que les ofrecen el poder en sus manos, muchos se han “blanqueado” y han asumido la figura de patrón, siempre pasó y seguirá pasando pues el olor del oro puede corromper a los más duros, eso también le pasó a Alex Contreras.

Decir de Alejandro Almaraz, quien fuera viceministro, es un caso de fuerte resentimiento que huele a una dura traición por su relación que tuviera con los sectores más radicales del golpismo, para infundir en dirigentes cívicos, antes de la caída de Morales, su propuesta de llevar acabo un paro indefinido que desencadenó en el golpe del pasado año.
Y finalmente, qué podemos decir de aquel que también se sirvió del gobierno en los primeros años, vinculado ahora a uno de los medios impresos que fue el principal cuestionador y crítico a la política del gobierno anterior en sus columnas del jueves en Página Siete y que revela su pluma hipotecada al neoliberalismo, hoy no dice nada respecto de este gobierno, nos confirma que habíamos transitado con un falso ‘profeta’, nada leal con quienes algún momento lo admiraban, triste episodio de otra página de la traición.

Estos agoreros del “proceso de cambio” eran los que se paseaban por los locales de moda haciendo gala de su capacidad de influencia en el gobierno… “Eran, ya no son más”, esos fueron los motivos principales de sus viscerales opiniones en pantallas de tv, en radios y columnas escritas.

Otra vez quieren estar en primera fila, como siempre, pero esta vez para enfrentar a los “indios”, a los que supuestamente los defendían, que “eran la causa de sus luchas”, hoy son los nuevos “Malinches”, porque la venda colonial ha cegado no solamente sus ojos, sino que han liquidado sus neuronas y por eso están al otro lado de la vereda.

Estamos en tiempos de contradicciones, en tiempos donde la niebla colonial y la traición se va disipando poco a poco para divisar en toda su plenitud el arcoíris del futuro/pasado, la paciencia es nuestra fuerza, no tenemos desesperanza, no estamos apurados, cinco siglos fueron testigos de nuestra tenacidad, estamos preparados con los que sí están plenamente convencidos del devenir esperanzador, de un sol pleno, de un nuevo amanecer.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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