El Coronavirus en Bolivia, la cortina de humo de los golpistas

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El tema del virus mortal que, como el que vive de manera dramática China y otros países de Europa, no tendrá el mismo efecto en países de América Latina, aun sea que se hable de un caso en Brasil, mucho más que trate de llegar a Norteamérica que ya se sabe no llevará a una propagación exponencial de la epidemia que alcance a nuestro país.
Recordemos que hace tres semanas se desechó un probable caso en Cochabamba porque se dijo que era un caso de dengue y recientemente el gobierno golpista hace gala mediáticamente de su poder afirmando que tras sus “investigaciones”, el caso sospechoso de coronavirus detectado en La Paz dio negativo en el primer estudio de laboratorio.
Este tiempo en el que abundaron casos graves de corrupción en el gobierno de Añez, cuando por su falta de experiencia no pudieron contener la emergencia del desastre medioambiental en Tiquipaya y se inventaron medidas para justificar su inoperancia y encima se mandan diciendo que los trabajos de reencauce y la situación en está controlada.

En este corto tiempo de gobierno de facto, toda la estructura institucional, del soporte estatal se ha quebrado y solamente se mantiene en pie gracias a los instrumentos de coerción violentos.
El gobierno de facto, aprovecha el tema del coronavirus amplificado mediáticamente, para seguir con sus detenciones arbitrarias a ex autoridades, que como vimos, en menos de dos días, detuvieron a tres personas que estuvieron vinculadas al gobierno de Morales.
Este gobierno golpista, que se proclamó respetuoso de la independencia de los poderes del Estado, también manda a sus ministros, ordena cambios de un fiscal, y es inmediatamente obedecido, demostrando el nivel de subordinación de la justicia al poder político de facto.
Ya no existe un mínimo de vergüenza profesional ni personal, jueces y fiscales bailan al ritmo que les imponen los circunstanciales dueños del poder político. De ahí que nos encontramos otra vez con aquellas desesperadas declaraciones de Murillo quien dice que ese audio, analizado en Colombia (con la voz de Evo Morales) debe seguir el curso de las investigaciones por sedición y terrorismo.
En medio de todo un panorama de caos y desorden, el gobierno ya inicio su campaña electoral que aunque digan que bajo decreto 4159, prohibirá el uso de vehículos, aeronaves, embarcaciones y otros medios de transporte oficiales del Estado en actos proselitistas; pero no debemos ser ingenuos en creer que no lo van a hacer, igual, se mandarán actividades proselitistas como ya lo vimos en Tiquipaya.
Y para desviar la atención de conjunto de la población boliviana que se creyeron del libreto aquel con el argumento que en Bolivia hubo fraude, también están poniendo cortinas de humo a una información confirmada por el Washington Post, (diario más importante de los EE.UU) que en su último informe concluye que no hubo fraude en las elecciones del 20 de octubre de 2019 y sostiene que en Bolivia hubo un golpe de Estado.
“Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar fraude”, se lee en el encabezado de la “investigación” que realizaron John Curiel y Jack Williams, investigadores en temas electorales.
Convendrá en este sentido estar más vigilantes que nunca, para que no le arrebaten el voto al pueblo cuando nos queda poco tiempo para los comicios de mayo, porque uno de los descuidos ya reconocidos en las autocríticas realizadas fue la desmovilización de las fuerzas populares y la ausencia de un fortalecimiento ideológico.
El golpe fascista y la revelación abierta de que no hubo fraude nos ha brindado la oportunidad de conjugar la práctica golpista y la potencia revolucionaria para hacer mayores ajustes teniendo abiertos los ojos para que esa vigilancia este presente, en permanente apronte y en alerta, frente a lo que pretenda la estrategia de los golpistas para después de las elecciones.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

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