Chile con Boric, apostar por la renovación joven en América Latina

Con el triunfo de Gabriel Boric en Chile se proyecta un nuevo rostro para el tiempo que vendrá en América Latina. A sus 35 años, Gabriel Boric es ahora el presidente electo más joven de Chile y también el más votado en toda la historia de ese país, en unos comicios cuyos resultados marcan un cambio de ciclo.

Muy poco se ha destacado del perfil joven de Gabriel Boric que desde 2011 mostró su talante junto a otras figuras jóvenes como Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Karol Cariola, en las grandes manifestaciones que estremecieron al país en 2011 para exigir una educación gratuita, libre y de calidad.

Pero también durante el estallido social de octubre de 2019 contra el modelo neoliberal formó parte del Acuerdo por la Paz que abrió el camino para redactar una nueva constitución en sustitución de la vigente desde la época de la dictadura de Augusto Pinochet.

Boric prometió defender el proceso constituyente. El gran desafío es la Convención Constitucional, que deberá redactar la nueva constitución el 2022. El nuevo gobierno y la Convención probablemente se retroalimenten y fortalezcan hacia la realización de los cambios demandados por el pueblo que deberán ser ejecutados por las dos instancias, el gobierno y la nueva constitución.

Boric se enfrenta desde ahora a una dura oposición en el parlamento chileno como en algunos países de la región, el pensamiento fascista es el reemplazo de los partidos liberales tradicionales de derecha, lo vimos y experimentamos también en Bolivia el 2019.

Pero asimismo, la campaña del terror levantada por la ultraderecha en redes sociales y en destemplados discursos. Ellos hablaron y acusaron al “comunista”, al “marxista” Boric, pero no calcularon que la falsa denuncia reproducía la retórica de odio de la dictadura de Pinochet. Esta campaña irritante, llena de mentiras y odio, gatilló una reacción natural empleada de forma inteligente por los adherentes de Boric.

Un amplio frente antifascista compuesto de simpatizantes, sobre todo jóvenes especialmente de artistas, actrices y actores, académicos, intelectuales y dirigentes sociales, alertó por el regreso del fascismo y el pinochetismo. De ahí que el rol de los movimientos juveniles, será decisivo para que Boric se mantenga en su perfil progresista y de izquierda.

Es en esa línea que el rediseño toma nuevo rostro en el futuro electoral de quienes llegarán en otros países de América Latina, se comprobó ya con la llegada de Pedro Castillo, en el Perú, joven candidato de 51 años, de izquierda marxista y también Luis Arce en Bolivia de 58 años y, para lo que ya se anuncia la candidatura de Gustavo Petro en Colombia de 60 años.

Así se proyecta para los líderes y candidatos jóvenes, el aire renovador que nos muestra al continente que la ola emancipadora progresista y de la epopeya de la que hablaba el Che, se cumplirá más temprano que tarde en nuestra América.

Gabriel Boric no asume como los tradicionales débiles gobiernos llenos de tecnócratas neoliberales viejos. Cuando asuma en marzo estará impulsado y levantado por la mayor votación de la historia de Chile. Es esa su gran virtud y es también su gran desafío.

*Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

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