El Juego antidemocratico opositor

¿A qué juegan los asambleístas de la oposición en Bolivia? La semana anterior hemos sido testigos de un espectáculo lamentable en la Asamblea Legislativa cuando se bloqueaba la elección y designación del Defensor del Pueblo. A título de democracia, los dos tercios necesarios fueron manoseados al antojo de las bancadas opositoras. Y hasta ahora las cosas quedaron en nada.

Es importante hacer notar que desde el inicio de ese proceso de selección junto a la Comisión revisora, CC y Creemos validaron el cumplimiento de los requisitos consignados en la convocatoria antes de la calificación de méritos. Sin embargo, la circunstancia política impide pensar que en adelante pueda haber consensos serios y sensatos.

A estas alturas cuando se intenta otra vez promover acciones de negociación y el ejercicio de propuestas democráticas, son esas mismas agrupaciones políticas que se cierran a ejercer democracia y no muestran al país que son promotores de democracia.

La democracia como sistema de gobierno tiene sus reglas, instrumentos y procedimientos, que el gobierno actual ha preservado, pero que los grupos de poder económico nunca los respetaron, hasta quebrar el mismo con operadores por fuera del sistema político.

El golpe de Estado del año 2019, es la confirmación del límite de la democracia liberal y el intento de restaurar el viejo régimen. La toma del poder, en noviembre del 2019, por parte de los desplazados el año 2006 y la reciente demostración de los asambleístas de CC y Creemos, de su irrespeto a las instituciones de la democracia como es la Asamblea Legislativa, es la continuación del golpismo para quebrar el sistema democrático desde dentro del propio sistema.

La Asamblea Legislativa debe elegir pronto al Contralor General del Estado, pero tal parece que no está capacitada para asumir este otro reto. Otras decisiones, como la aprobación de más de una veintena de juicios de responsabilidades, entre ellas cuatro contra Jeanine Áñez, también se encuentran en el limbo.

Mientras, la oposición parece marcar de forma descarada la desinstitucionalización del Estado al pretender ser el paladín de la democracia con actuaciones contradictorias. Definitivamente, la oposición no es nada democrática, por más esfuerzos que haga por creerse así, ellos pasarán a la historia como los que nunca promovieron democracia.

Sus portavoces, analistas y políticos del pasado se llenan la boca al decir que promueven democracia pero en la práctica no es así. Ya se develó el pasado año mostrándole la espalda y tocando silbatos al presidente Luis Arce en actos oficiales. ¿Así se ejercita democracia?

Definitivamente, la oposición no es nada democrática, por más esfuerzos que haga por creerse así, ellos pasarán a la historia como los que nunca promovieron democracia.

Desde el año 2006, nos encontramos en un proceso de transición hacia la consolidación de un Estado Plurinacional y un sistema democrático comunitario. Como todo proceso de transición, este periodo es una lucha por el poder y no solamente del ejercicio democrático.

¿Pero cómo avanzar, en este escenario de transición, donde los actores políticos trasgreden el propio sistema democrático que no permite la consolidación de un Estado Plurinacional?

Debemos estar convencidos que no estamos enfrentando una lucha por la vigencia de la democracia, el pacto democrático ha sido quebrado históricamente cuando los intereses oligárquico coloniales son afectados.

En la coyuntura actual el haber permitido ser candidatos a quienes fueron autores del golpe, nos da la señal de la fragilidad de la democracia, reconquistada por la fuerza popular en octubre del 2020, esta rebelión tenía la suficiente fuerza política para imponer condiciones al proceso electoral, arrebatado al gobierno de facto.

La historia circular entre democracia y golpe de Estado, debe tener su final, si realmente tenemos la convicción de un profundo cambio estatal. Esto supone revisar el contenido de lo que denominamos democracia, sus formas y sus instituciones, el salto cualitativo es la práctica de la democracia comunitaria en todas las instancias estatales y si para esto debemos revisar nuestra actual Constitución, bienvenidas las reformas.

*L. Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

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