al MAS, a su militancia y al pueblo en general

El Movimiento Guevarista-ELN

Nosotros, quienes desde la década de los años 60 del pasado siglo y hasta hoy hemos reproducido y seguido el pensamiento revolucionario del Che, habiendo sido combatientes del Ejército de Liberación Nacional, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia, y miembros de diferentes tendencias que emergieron del ELN y que hoy somos parte del Instrumento Político, el MAS y el Proceso de Cambio, nos vemos exigidos a pronunciarnos en un momento crítico como el que estamos atravesando.

Primero que nada, nuestro llamado es a la UNIDAD CUALITATIVA Y SUPERIOR de todas las tendencias, proyectos y posiciones que se han desatado en la actual coyuntura en el MAS y en el Instrumento Político. Negar que existen connatos de división sería simplemente mentir y AL PUEBLO NO SE LE MIENTE. La miopía y ambiciones no son las mejores condiciones para trazar caminos alternativos a los que hasta ahora transitó el Proceso de Cambio. Miopía de quienes piensan que romper el MAS para re posicionarse es el camino de su victoria; así como el otro extremo, de quienes, tras posiciones personales y oportunistas, no reconocen la historia marcada por el MAS y su dirigente histórico el c. Evo Morales.

Ninguna de esas posiciones puede considerarse afín a los objetivos con que se forjaron el Instrumento Político y el MAS hasta llegar a ser gobierno. Ambas posiciones denotan una intención estratégica absolutamente funcional a la derecha y al imperialismo; cuyo objetivo es dividir al MAS y al Instrumento Político y con ellos a los movimientos sociales, con el UNICO FIN DE ENFRENTAR UN PROCESO ELECTORAL PRODUCTO DEL CUAL, CUALQUIERA SEA LA FRACCIÓN DEL MAS VENCEDORA, TENGA QUE ALIARSE A LA DERECHA PARA PODER SER GOBIERNO. No podemos caer en ese error estratégico pues significaría también una derrota estratégica, llevando al fracaso mas de medio siglo de acumulación histórica y política del movimiento popular, para acercarse al gobierno, construir el poder popular y desde transformar al país. La derecha no puede volver a ser gobierno, y menos sobre los hombros del MAS.

Nuestros dirigentes y las cabezas de las diferentes tendencias o corrientes, deben observar estas consecuencias con absoluta claridad, antes de lanzarse a una guerra fratricida; es decir, un enfrentamiento entre hermanos, que es precisamente la intención del enemigo principal: el imperialismo norteamericano y sus socios capitalistas locales. Afirmamos esto no por retórica, sino porque llamamos la atención sobre las declaraciones de la Comandancia del Comando Sur de Estados Unidos que, una vez más, devela sus intenciones de control sobre la región, especificando el cono sur de América Latina, en clara alusión a nuestros recursos naturales estratégicos que en la presente coyuntura no son otros que el litio y las tierras raras, además de cuestionar acercamientos en el marco de la soberanía con las potencias mundiales emergentes y a partir de ello, reclamarse como los guardianes de la democracia occidental en el continente, como una clara advertencia a nuestros pueblos y gobiernos contestarios.

Para volver a tener control sobre estos recursos, requieren controlar gobiernos dóciles, una fuerzas armadas convertidas en fuerzas de ocupación, una policía transformada en guardia pretoriana de la Embajada Norteamericana, un poder legislativo amañado, un poder judicial donde sus miembros actúen como los viejos Marines, solo que utilizando las leyes como arma; mercenarios mal llamados periodistas y jóvenes convertidos en zombies digitales que hacen desde las redes sociales una guerra de colores, sin darse cuenta para quien trabajan en nombre de la libertad.

Los guevaristas llamamos a una UNIDAD CUALITATIVA Y SUPERIOR. La unidad no es el resultado de poner en una licuadora todas las diferentes posiciones y sacar un resultado medio, donde las partes se vuelvan homogéneas. Esa unidad es mentirosa, pues no es real. LaUNIDAD CUALITATIVA Y SUPERIOR será una unidad basada en principios y valores revolucionarios, entre los que se reconocen que tienen la misma raíz o causa, así como los mismos objetivos estratégicos; expresada además en un programa revolucionario de transformaciones que nos lleve a la construcción de una sociedad sin clases donde las diferencias sociales, étnicas y culturales se hayan achicado al extremo, permitiendo a toda la sociedad una vida digna con acceso al trabajo, la salud y la educación, de respeto entre seres humanos y la naturaleza y donde la expresión máxima del capitalismo, la explotación de la fuerza de trabajo y la expoliación desmedida de los recursos naturales, sea sólo un mal recuerdo.

Por lo expuesto reiteramos nuestro llamado a esa UNIDAD, haciendo visible nuestro planteamiento pues autocríticamente reconocemos que, como izquierda, nos equivocamos al no ejercer como un método revolucionario la crítica y la autocrítica, pues en nombre de una mal entendida unidad no desatamos la batalla de las ideas que hubiera permitido la profundización del proceso y evitado la reproducción de errores. Dejar las posiciones de izquierda en manos de funcionarios o burócratas, arrebatando a las masas ese legítimo derecho, es algo que no puede reproducirse históricamente. Dejar la organización del pueblo al espontaneísmo de las circunstancias siempre conducirá al fracaso. La doble circulación desde el gobierno hacia las masas y de las masas hasta el gobierno, debe ser una práctica que con urgencia deba reponerse. Sin autocrítica, no hay avance. Sin balance, habrá derrota.

Es preciso identificar al enemigo principal y sus aliados: el imperialismo que hoy pretende controlar nuestros recursos naturales como el litio y las tierras raras y a sus agentes internos: el fascismo insertado en algunas gobernaciones y alcaldías, los grupos paramilitares constituidos en uniones juveniles y resistencias, los comités cívicos que los financian y protegen, unidos a militares y policías serviles y reaccionarios, a mafias narcotraficantes que desestabilizan gobiernos y a militantes que han hecho de la corrupción y la prebenda una forma de vida y; a la alta jerarquía de una iglesia que ha olvidado su compromiso con los pobres. De la misma manera, debemos identificar a quienes el 2019 fueron aliados del golpe de Estado y que hoy accionan políticamente para aliarse a la derecha solo para reproducir un nuevo ciclo de gobierno, negociando nuestros principios revolucionarios, en contubernio con una vieja oligarquía y una nueva rosca, dispuestas a disputar nuevamente el poder.

Hoy, ¿quién puede decir que no hay masistas que viene trabajando en contra del gobierno y del mismo MAS? Respetemos a nuestro gobierno electo y a sus autoridades. Evitemos errores como los del pasado que terminaron en 1964, encabezados por la que se constituiría como la minería mediana, entregando el poder al imperialismo y acabando con el germen del poder popular expresado en las milicias mineras, obreras y campesinas; o como en la década del ´70 cuando tras 9 meses de ineficacia, la Asamblea Popular terminó debilitando al gobierno popular del Gral. Juan José Torres, abriendo las puertas al fascismo apuntalado por la oligarquía agroindustrial y la banca privada; o bien como el 85, año en el que las fuerzas del movimiento popular ayudaron a la derecha a acortar el periodo de Hernán Siles Suazo, para abrir las puertas al neo liberalismo expresado en la unión de todas las fuerzas de la derecha en el llamado Pacto por la Democracia. En todos esos eventos, la historia nos muestra que fueron dirigentes de derecha, camuflados en posiciones de izquierda, que frenaron el avance del pueblo para retornar al oscurantismo de gobiernos afines a sus objetivos capitalistas.

Marcelo Quiroga Santa Cruz, mártir de la liberación, ya expresaba con absoluta claridad: Ni golpe ni golpismo, es decir ni golpe desde la derecha ni golpismo desde el campo popular, para acabar con gobiernos progresistas y de izquierda. Es nuestro deber fortalecerlos, con todas las limitaciones que puedan tener, pues de lo contrario, la historia ya nos lo demostró, solo se hace el juego a los objetivos de la derecha reaccionaria.

Finalmente, no abogaremos por nuestro compañero Hugo Moldiz de quien su testimonio de vida de más de 40 años de militancia antiimperialista y revolucionara, habla por sí mismo. En esta coyuntura le tocó ser identificado como blanco del nacionalismo del MAS, como antes ocurriera con otros compañeros y compañeras revolucionarios de izquierda; estigmatizados en su momento como “libre pensantes”.

La recuperación de la democracia en el 2005, el 2020 fue obra del movimiento popular, fue obra de obreros, campesinos, migrantes del campo, de las poblaciones periurbanas y es a ellas que pertenece el proceso revolucionario. Encaremos la lucha sin sectarismos ni individualismos. Volvamos a las raíces del proceso, recuperemos su ajayu, su espíritu y desde esa energía telúrica, seamos capaces de transformar la historia en base al programa socialista, democrático y popular y que responda a nuestra naturaleza de Estado Plurinacional, viremos y re conduzcamos el proceso hacia un horizonte socialista comunitario, anti capitalista, y que enfrente al imperialismo y la neo colonización que hoy pretenden imponer los enemigos de los pueblos. El futuro es de los pueblos, el futuro es nuestro

¡UNIDAD, UNIDAD, UNIDAD!

¡POR LA DEFENSA DEL LITIO Y OTROS RECURSOS ESTRATEGICOS!

¡CONTRA EL RETORNO DE LA DERECHA Y DEL FASCISMO!

¡CONTRA EL GOLPISMO Y EL DERROCAMIENTO O EL ACHICAMIENTO DEL MANDATO DEL GOBIERNO DE LUIS ARCE Y DAVID CHOQUEHUANCA!

¡DESDE EL GOBIERNO Y DESDE LAS BASES, PROFUNDICEMOS EL PROCESO DE CAMBIO!

¡DEFENDAMOS LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA Y CULTURAL CON LAS IDEAS Y LA ACCIÓN DIRECTA DEL PUEBLO!

¡JALLALLA BOLIVIA PLURINACIONAL, DIGNA, SOBERANA!

La Paz, 9 de septiembre de 2022, a 53 años del asesinato de Inti Peredo

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