Evo Morales

La historia política de Bolivia esta llena de odios, de asesinatos, la política en Bolivia es un campo de batalla permanente. Belzu y Villarroel, son los más emblemáticos símbolos de la furia política. En la última década el hombre, centro de la furia política es Evo Morales.

Evo Morales, dirigente sindical de los productores de coca del trópico cochabambino, se convierte en personaje nacional por su enfrentamiento a las políticas de erradicación de la hoja de coca, le da una connotación de lucha política antiimperialista y logra encandilar a la izquierda boliviana, que superó todas sus diferencias y se unió al proyecto político de “Instrumento Político” que ya se había incubado en congresos y ampliados de sindicalismo campesino.

¿Un presidente campesino? Fue la estremecedora pregunta que recorría los cómodos sillones de terratenientes y empresarios agropecuarios, pero también de las élites políticas de izquierda y derecha.

Por segunda vez, la izquierda boliviana tenía una clara posibilidad de llegar al gobierno. La primera fue la UDP, que logró la victoria en 1979 y que fue saboteada por el candidato oficialista Juan Pereda Asbun, que no tuvo más remedio de dar un golpe de Estado frente al descarado fraude electoral. La UDP en el gobierno no pudo superar todos los problemas arrastrados en la izquierda boliviana denominada “sectarismo” y la lucha intestina acabó con la experiencia de la izquierda en el poder y este hecho permitió el largo periodo neoliberal inaugurado en 1985.

El frente de la Izquierda Unida, experiencia que logró un 3% en las elecciones del año 1997, fue la señal de la recuperación de la izquierda boliviana, que aún se presentó dividida a estas elecciones. Frente a la imposibilidad de ser reconocida la sigla del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP) se tuvo que acudir a una sigla ya inscrita en la Corte Electoral, de esa estrategia surgirá el Movimiento Al Socialismo (MAS) cuyo origen se remonta a la vieja Falange Socialista de Bolivia (FSB); la articulación de la izquierda al proyecto “campesino del IPSP” permite dejar la “vanguardia” al movimiento campesino y ese voto arrollador demostró la fuerza en el año 2005 dando el triunfo a Evo Morales.

La experiencia sindical de Morales y la adhesión de varias corrientes indianistas/indigenistas; configuraron eso que después se denominó el nuevo “sujeto histórico”. No vamos a realizar una valoración del gobierno de Evo Morales, nos llevaría mucho tiempo y no es la intención de este texto, lo que nos interesa es el personaje que concentró el odio de una clase acostumbrada al poder y los privilegios que el campo político les permitía, ese odio que ha servido para elaborar discursos y granjearse votos de una sociedad históricamente racista, este es nuestro propósito que va más allá del mismo hecho político de la presencia de ese “sujeto histórico” quebrando la historia política de Bolivia.

Evo Morales, es pues la figura que logra esa ruptura epocal en la política boliviana, en esto no existe duda alguna ni argumento que lo desmienta. Pero este hecho lo convertirá en el blanco de las acciones de presión psicológica hacia su persona, esa agresividad, en el campo comunicacional denominada ad homine.

Como todo actor sociopolítico, Evo Morales fue el personaje de los chismes de los insultos de los “memes” de todo lo imaginable en esta época de las redes, de la desmemoria y la frágil estabilidad emocional del ciudadano/ciudadana promedio, siendo la base de ese comportamiento la estructura colonial de nuestra formación social, el racismo no lo olvidemos tuvo sus perversas pulsaciones en el año 2008, y con mayor violencia en el 2019, sin olvidar la persistente campaña sostenida desde el año 2006 para “sacar al indio”.

Siendo un personaje que ha cambiado la práctica política en Bolivia, Evo Morales, sigue siendo fustigado con la misma intensidad y deshonestidad, por una “clase política” que ha retornado a Bolivia y que claramente mantiene el odio colonial-racista, que fue el argumento, encubierto, para su alejamiento del gobierno el año 2019.

Hoy cuando la “moral” está siendo cuestionada con los archivos Epstein y obviando casos específicos de exdiputados, ex presidentes, etc, se pretende mantener un discurso acusador, de dudosa autenticidad antropológica y jurídica, tan mañosamente encubierta en los pliegues de la religión y una razón jurídica occidental/colonial, que pese a todo lo relativo de los sustentos socialmente construidos, no tiene la capacidad para juzgar con el mismo rasero a quienes son el “ establishment” de una sociedad blanca, cristiana y rica.

El acto punitivo contra Morales es la demostración que el racismo sigue siendo el enemigo principal y la construcción de un “estado Plurinacional” pasa por superar ese complejo, que lamentablemente se encuentra en los todos los pasillos del poder.

Antonio Abal O.

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