«No, No señor Paz, no cuadra nada»
«¿Cuadra o no cuadra?… No estuve muy lúcido, ¿no?»
A una sola voz y en coro, seguramente muchos ya le han respondido: ¡no cuadra!
Detrás de ese lapsus en el mensaje presidencial, que se filtró casi al final, encontramos una frase que merece ponerse en primer plano. Porque forma parte de las grandes contradicciones de un discurso que, en vísperas del Día del Trabajador, no convenció a más de uno.
El gobierno está a punto de cumplir sus primeros seis meses de gestión. Baste decir que, en ese medio año, nada le ha salido bien. Es más, el rostro de Rodrigo Paz Pereira, durante su discurso, develaba ansiedad e inconformidad. De ahí que exhalara al final: «¿Cuadra o no cuadra?… No estuve muy lúcido, ¿no?» Sensaciones que confirman su frustración por no lograr convencer al país.
Empecemos por afirmar que no cuadra aquel anuncio de inicio: «Capitalismo para todos», una especie de propuesta de modelo económico que hablaba de reducción del gasto público, fomento de la inversión privada y limitación de la participación directa del Estado en la economía. ¿Se tienen resultados hasta ahora? Ninguno.
No cuadra que nos hable de un paquete de leyes para la próxima semana, cuando eso viene anunciándose desde enero y nunca llegó. Un paquete que, muy probablemente, se quedará para el próximo gobierno.
No cuadra para nada ninguna de sus propuestas económicas, porque enterados de la reformulación tardía del Presupuesto General del Estado este generó más críticas que certidumbres.
No cuadra —ni el discurso acierta— al reconocer la gravedad de la situación. ¿Qué se hará con las empresas estatales deficitarias? La mayoría —por no decir todas— arrastran problemas profundos. Y, sin embargo, no se plantea una línea de acción concreta.
No cuadra una Ley de Hidrocarburos cuestionada antes de nacer y, sobre todo, la ausencia de señales claras de un cambio de rumbo económico.
No cuadra que nos siga repitiendo la cantaleta del «Estado tranca», cuando vemos que el primero en poner tranca a su propia gestión son sus propios ministros y funcionarios de gobierno. Quien gobierna tiene la responsabilidad de conducir. Porque no basta con decir que el país está quebrado.
No cuadra que el gobierno haya decidido eliminar el impuesto a las grandes fortunas. Es decir: le perdonan la vida a los grandes capitales y le cargan la mano a quienes apenas sobreviven. Así no se reactiva la economía, Señor Paz: así se hunde al pueblo y se salva a los poderosos. Eso, con todas las letras, tampoco cuadra.
No cuadra nada cuando el tema de la gasolina sigue siendo un asunto sin resolver. Hasta su propio aliado – casi gobernante – , Samuel Doria Medina, le había alertado sobre los problemas de desabastecimiento de combustibles como la expresión del desorden estructural que aún persiste en el país y de la improvisación técnica de los nuevos funcionarios de YPFB, que priorizan negociados antes que procesos como se deben.
No cuadra porque, si bien llama al diálogo con los sectores sociales, esto no reemplaza un verdadero acuerdo político. No basta con convocar a todos. Hay que definir bajo qué condiciones y con qué objetivos concretos se construyen acuerdos. Ese entramado no se desmonta con encuentros, sino con decisiones que implican aceptar a las mayorías.
En síntesis: no le cuadra absolutamente nada, Señor Paz. Si tiene un mínimo de tino para ser autocrítico, dígale a su gabinete que se prepare la retirada. Porque su política de «Tranca Cero» sirve únicamente para que se “cuadren” quienes son parte de su entorno. Porque ellos —y no otros— son el verdadero «Estado tranca». Convocar a una cumbre nacional, formula repetida, por más que quiera, «no cuadra» en este momento.
Ahora solo tiene que atenerse a las consecuencias: un paro indefinido de la COB, un paro del transporte, un pedido de abrogación de la Ley 1720. Eso sí cuadra en este momento.
Luis Camilo Romero, comunicador boliviano para América Latina y el Caribe





