Comunicación: La piedra en el zapato

Un buen amigo, me comunicó que una colega, quería saber mi posición respecto a la vacuna contra el covid. Lo primero que debo señalar es que estoy a favor de la vacuna, y que todas las teorías conspirativas, de ser verdad, nos estarían demostrando el fin de la humanidad, el fin de los valores de la vida y la hegemonía del poder absoluto como la única razón de vida.

No cabe en mi sentimiento, que un presidente cubano apruebe la elaboración de una vacuna y se ponga a tono con el llamado “nuevo orden mundial”; no soy ingenuo, se perfectamente que las ideas imperiales y los países imperiales sueñan, desde siempre, con el poder absoluto, en esa medida seguimos en la edad media, y que dominar el mundo es la diaria preocupación de los cerebros acumuladores de riqueza y poder político.

Dicho esto, en Bolivia, la polémica acerca del certificado de vacunación y la relación con las instituciones privadas y estatales es otra cosa. El gobierno no termina de entender la temperatura social que existe en Bolivia, una temperatura que afecta de igual manera a los opositores y oficialistas y que todos, absolutamente todos estamos con la piel erizada y dispuestos a la confrontación por lo que fuere, y en este clima social, cualquier medida IMPUESTA, es inmediatamente resistida; y esta manifestación de malestar es aprovechado por la oposición, no puede ser de otra manera. Todo esto sabe el gobierno, pero parece que no asimilamos nuestros errores, el Che decía, que es un derecho cometer errores en una revolución, porque se construye algo nuevo, pero esos errores nos deben servir para avanzar, no para tropezar en la misma piedra; el gobierno tiene una piedra en la que constantemente se tropieza y es la comunicación.

La comunicación es diálogo, es complementariedad, esa vieja separación entre Estado y Sociedad tiene que ser acortada, cada vez más por la comunicación. Todas las batallas perdidas por el MAS se deben a su falta de comunicación; las reformas al Código Penal, la Ley contra las ganancias ilícitas, la reforma de la justicia y hoy el carnet de vacuna.

Maestros rurales, organizaciones de pueblos originarios, autoconvocados, han pedido la revisión de esta medida, que de manera gratuita el mismo gobierno tropieza en la misma piedra y crea una situación de conflicto potencial con sus mismos aliados.

Existen otras formas, democráticas de manejar este conflicto, por ejemplo, los no vacunados para ser atendidos en sus trámites, deben cumplir otros protocolos de seguridad con el uso de doble protección facial, turbante, guantes, etc. ¿Por qué no son creativos en el Ministerio de Salud? Respuesta sencilla, los médicos no conocen principios básicos de organización de la sociedad y sus conflictos de conducta que luego tienen expresión política, así hayan estudiado en Cuba, esto por las características de nuestra formación social, no somos una sociedad auténticamente intercultural en nuestra vida cotidiana, un botón de muestra: La medicina llamada “tradicional” no está siendo promocionada como un sistema preventivo comprobado; entonces ¿en el Ministerio de Salud, toman en serio el tema del Estado Plurinacional? ¿De una sociedad intercultural?

La democracia, que supone la libertad de pensamiento y resistencia a las imposiciones, ha sido arrancada, históricamente, por el pueblo y hoy una parte de ese pueblo pide menos imposición y puedo añadir pide también mayor comunicación, en el sentido más amplio del concepto.

En otro tema han surgido diversas reacciones, algunas muy virulentas, respecto a lo que denominamos “marxismo ortodoxo” solamente añadiremos que el marxista no ortodoxo, no reacciona viceralmente, sino indaga el por qué de las cosas, y a este respecto solamente aconsejamos estudiar el pensamiento de Mariátegui y el Che, allá están las respuestas a ese marxismo mecanicista y copiador.

#Camilokatari

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