Decretos Destructores
La destrucción del Estado Plurinacional es el objetivo central del gobierno de R. Paz, cada decreto tiene esa misión. No importa vulnerar la CPE, que entre otras cosas ya no es la “la ley suprema que ordena la vida del Estado” en Bolivia es un texto olvidado y empolvado.
Con gran astucia, mediante el Ministerio de Educación el gobierno anuló las llamadas actividades extracurriculares, actividades que, centralmente tenían como actividad la expresión cultural de las naciones y pueblos, conscientes del carácter plurinacional de nuestro país, pero también se trataba de poner en práctica la interculturalidad ¿cómo reproducir esta convivencia entre diferentes? Pues promoviendo actividades con niños y jóvenes educados en concordancia con el mosaico de culturas que es Bolivia, pero estos aspectos no le interesan al gobierno, gobierno que tiene una matriz occidental de lo que entiende por “civilización”, de ahí su alineamiento y sumisión a las políticas supremasistas de D. Trump y sus socios sionistas; en este sentido, está en marcha una verdadera reforma “intelectual y moral” que ni siquiera es nombrada, simplemente ejecutada.
¿Por qué es importante esta medida de suprimir actividades extracurriculares? Porque desde tiempos de A. Hitler, la subjetividad es el terreno de la guerra más importante para adormecer la conciencia crítica-creadora y que mejor desde la escuela, una sociedad de zombis es el sueño de Trump y sus cipayos del sur.
Causa extrañeza que direcciones sindicales del magisterio nacional “antiimperialistas y revolucionarios” no se hayan pronunciado, por el contrario, mantienen un silencio cómplice, tal vez porque son parte de este sueño destructor de un Estado Plurinacional “masista”, reduciendo a un cliche despectivo, la acumulación histórica que dio origen a la Asamblea Constituyente como construcción del pueblo en tanto tal y no como un proyecto partidario.
Todavía carecemos de un análisis que nos aproxime a las causas del golpe del 2019, ese paulatino deterioro de la energía proveniente de las organizaciones de pueblos originarios y la tarea fagocitaria de la burocracia estatal y la implementación de la corrupción orgánica, técnica muy eficaz utilizada por el norte en su tarea desestabilizadora de gobierno contestatarios al orden imperial.
En este escenario de incertidumbre es que las medidas del gobierno tienen oídos receptivos, “cualquier cosa menos masismo” es el constructo emocional que permite la destrucción de todo lo avanzado en dignidad, derechos y economía.
Ya no veremos más niños alegres representando culturas e identidades de la amazonía, los valles y las cumbres andinas y la placidez del altiplano, ni los coloridos trajes que son expresión de la diversidad, tan odiada por el pensamiento colonial homogeneizante. Y es esto lo que se quiere construir sobre los escombros del Estado Plurinacional; una sociedad homogénea de pensamiento único y valores individualistas centrados en el éxito únicamente económico, enajenando el poder creativo de la diversidad.
Los días que vienen serán de tormentas pasajeras o la reconquista de la justa indignación contra un proyecto de país otra vez pedigüeño, otra vez pobre.





