Categoría: Opinión

  • En contra del Urbanicidio

    En contra del Urbanicidio

    Si entendemos el «urbanicidio» como la destrucción progresiva de las condiciones que hacen posible una ciudad habitable, democrática, saludable y sostenible, Cochabamba presenta múltiples manifestaciones de este fenómeno. La evidencia muestra un crecimiento urbano no planificado, la pérdida y desigual distribución de áreas verdes, la transformación de espacios naturales en suelo urbanizable y serias dificultades para garantizar un hábitat adecuado. Esto se expresa en: la ocupación de áreas destinadas a espacios públicos; la reducción de superficies verdes; la pérdida de arbolado urbano y bosques (caso emblemático del Bosque Ex Matadero); la fragmentación de corredores ecológicos; y la presión sobre áreas de preservación y zonas naturales como el Parque Tunari y, últimamente, el Cerro San Pedro.

    Un estudio de la UMSS ha evidenciado la escasa cantidad y calidad de áreas verdes en la ciudad, así como una fuerte desigualdad territorial entre los distritos del norte y del sur. Esto es urbanicidio porque la ciudad destruye las bases mismas de su propia supervivencia ambiental.

    Este diagnóstico no es un problema local. En la coyuntura política actual de Bolivia, donde asistimos al retorno de las recetas neoliberales, el urbanicidio se convierte en una amenaza sistémica. La presión por convertir cada área verde en un activo financiero es la consecuencia lógica de un Estado que se retira de su rol planificador. La señal más clara es la reciente eliminación del Ministerio de Planificación en el último cambio de gabinete del presidente Rodrigo Paz —un gesto que no merece ser mencionado como un simple ajuste, sino como la renuncia explícita a pensar el país a futuro. Lo que ocurre en Cochabamba es un anticipo de lo que puede suceder en Santa Cruz, La Paz o El Alto. Defender el derecho a la ciudad es, hoy, defender un país soberano y habitable.

    Otra causa es la urbanización sin planificación suficiente. El crecimiento urbano no implica necesariamente desarrollo urbano. En Cochabamba se observa una expansión hacia zonas periféricas donde la urbanización, la infraestructura, los servicios y el equipamiento no avanzan al mismo ritmo. Por eso podemos hablar de un crecimiento que consume territorio sin construir ciudad. Porque una ciudad no es solo casas y calles: necesita escuelas, centros de salud, parques, transporte, agua, saneamiento, espacios públicos, cultura, seguridad y lugares para el cuidado.

    El urbanicidio también aparece cuando el bien común se convierte progresivamente en mercancía, mediante la privatización y apropiación del espacio público. El suelo urbano adquiere valor inmobiliario y crece la presión especulativa. Cuando esta lógica domina la planificación, los intereses de la rentabilidad se imponen sobre el derecho a la ciudad, el derecho a la vivienda, el derecho al espacio público, la protección ambiental y las necesidades colectivas. En este punto, resulta muy útil recuperar el concepto de derecho a la ciudad de Henri Lefebvre, así como los planteamientos de Raquel Rolnik y su crítica a la transformación de la vivienda y el suelo en activos financieros.

    Otro aspecto central es la destrucción de la relación ciudad-naturaleza. Cochabamba posee una condición territorial extraordinaria: valle, montañas, ríos, quebradas, áreas agrícolas, bosques y el Parque Nacional Tunari. Sin embargo, cuando la expansión urbana rompe estos vínculos ecológicos, la ciudad pierde sus propios sistemas naturales de protección. La reducción de áreas verdes afecta la regulación de la temperatura, la infiltración del agua, la biodiversidad, la calidad del aire, la regulación climática, la recreación y la salud física y mental. Cuando el suelo natural es reemplazado por cemento, asfalto, edificios, estacionamientos y urbanizaciones, el agua tiene cada vez menos lugares donde infiltrarse. Por eso, el urbanicidio está directamente vinculado con la crisis climática y la vulnerabilidad urbana.

    Otra expresión del urbanicidio es la transformación de la ciudad en función del automóvil. Cuando la planificación prioriza avenidas, vehículos, estacionamientos y expansión vial por encima de peatones, transporte público, bicicletas y espacios públicos, se produce una ciudad menos humana y más excluyente.

    Pero, ¿cómo entender el urbanicidio desde el urbanismo feminista? Las mujeres no utilizan la ciudad de la misma manera que los hombres, ya que realizan una mayor cantidad de desplazamientos vinculados al cuidado: casa-escuela-mercado-centro de salud-trabajo-cuidado de familiares-casa. Cuando la ciudad carece de transporte accesible, iluminación, veredas adecuadas, parques seguros, baños públicos, centros de cuidado, servicios cercanos y espacios públicos de calidad, traslada sus costos a las mujeres. Podríamos hablar entonces de un urbanicidio feminizado: aquel que destruye o descuida las condiciones materiales necesarias para cuidar, trabajar, desplazarse y vivir dignamente. Por eso, esta perspectiva se conecta directamente con la propuesta de «ciudad cuidadora».

    En una definición para Cochabamba, el urbanicidio puede entenderse como el proceso progresivo de destrucción, deterioro o privatización de las condiciones ambientales, sociales, territoriales y democráticas que hacen posible una ciudad habitable. Defender Cochabamba contra el urbanicidio significa, entonces, defender la ciudad como bien común y no solo como mercancía.

    En ese sentido, la articulación de «ciudad cuidadora + ciudad verde + derecho a la ciudad» puede convertirse en una alternativa política al urbanicidio: una vía para recuperar los bosques urbanos, proteger las áreas verdes, democratizar el espacio público, fortalecer el transporte público, recuperar ríos y quebradas, y colocar la economía del cuidado en el centro de la planificación.

    Cochabamba, agosto de 2026
    Arq. María Isabel Caero P.

  • 201 años de Bolivia y programa N° 100 de Nuestra Palabra Radio

    201 años de Bolivia y programa N° 100 de Nuestra Palabra Radio

    El 6 de agosto, fecha que debería ser símbolo de unidad y esperanza, durante gran parte de este siglo, desde el gobierno nacional estuvo marcada por anuncios de obras y avances para el pueblo boliviano. Sin embargo, desde el luctuoso golpe de Estado de 2019, esta conmemoración se ha transformado en un recordatorio de golpes al rostro del pueblo y de la entrega de escasas -cuando no nulas- obras de verdadero impacto. Volver a depender de la benevolencia del FMI, o BM o BID, es ceder soberanía y fundamentalmente postergar el desarrollo y bienestar de las mayorías nacionales, una vez más la quimera de la industrialización -como una forma de crear empleo y dignidad para las personas- se ve cómo se aleja del futuro inmediato.

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  • Los Recursos Naturales y la Crisis

    Los Recursos Naturales y la Crisis

    Bolivia es uno de los países con mayor riqueza en recursos naturales de América del Sur. Existen recursos variados como: recursos minerales, Gas natural y petróleo, Litio y otros minerales para la transición energética, recursos forestales, recursos hídricos, biodiversidad, agricultura, ganadería y recursos turísticos.

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    Balance comercial

    ¡Albricias! La balanza comercial de Bolivia durante los últimos seis meses es positiva, se exportaron productos por un valor de $us 6.407,5 millones y se importaron otros por $us 4.738,5 millones, con un saldo positivo de $us 1.669 millones. Tomando en cuenta este indicador ¿cuál es el comportamiento de la economía?

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  • TCOs en Peligro

    TCOs en Peligro

    1990, fue el año de la Reforma Agraria para los pueblos indígenas de la amazonía boliviana, en ese año, los pueblos indígenas arrancaron un decreto al gobierno de J. Paz que les garantizaba la propiedad de sus territorios, constantemente amenazados y avasallados por la expansión de la frontera agrícola del sistema latifundista y los saqueadores de madera.

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    Del gabinete de agosto al nuevo de octubre

    El solo pensar que un nuevo gabinete —anunciado para agosto— pueda resolver la crisis, el desprestigio y la ingobernabilidad sería caer en la ingenuidad. Desde que Paz Pereira se montó en la silla para gobernar, no sabía lo que hacía. Improvisó todo. Y ahí tenemos los resultados.

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    Gramsci para bolivianos

    ¿Cómo entender la actual situación política de Bolivia? La elaboración teórica de Gramsci acerca de la hegemonía nos puede dar muchas luces para entender el proceso que vamos viviendo. Una pregunta inicial es: ¿Cómo se puede soportar un gobierno con todas las características abiertamente corruptas? Y una primera aproximación a este tema tiene que ver con la hegemonía, un proceso construido en la vida cotidiana, por eso mismo con apariencia de “natural”.

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  • ¿Tiranía del mercado o Estado fuerte?

    ¿Tiranía del mercado o Estado fuerte?

    La situación económica en Bolivia es una tormenta que no da tregua al pueblo. El dólar sube sin techo, la inflación golpea a los más vulnerables, la inseguridad retorna con violencia desmedida, y como si fuera poco, el gobierno celebra como “gran éxito” un préstamo de 1.900 millones de dólares del FMI. Lo presentan como buena noticia, cuando en realidad amenaza con ahogar aún más a las familias.

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