En ese correr del tiempo vuelve nuevamente la necesidad de hablar de Marxismo y feminismo. Tal como sucedió en la década de los setenta y ochenta, donde hablar de feminismo o de la situación de desventaja de las mujeres y de sus reivindicaciones, significaba un rechazo desde la ortodoxia de algunos militantes de izquierda, “ese tema pertenece a la derecha y significa desviar los intereses principales de la lucha de clases y de la lucha por el socialismo”, nos decían, por lo tanto es una desviación y no vale la pena hacerle juego a los intereses de la burguesía en contra de la revolución”, ese era el argumento para frenar la integración de las necesidades de las mujeres en la lucha de la izquierda.

Con esta visión, afirmaban que la liberación de las mujeres comenzará y estará garantizada por el socialismo, entonces hubo un sentimiento de desesperanza.

(más…)